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Un libro reúne 50 poemas de lucha y esperanza

Aresti, La Fontaine, Raimon, Salvat-Papasseit, Emerson, Éluard o Celaya, entre los 42 autores seleccionados

Un poema visual de Joan Brossa, incluido en la selección del libro.
Un poema visual de Joan Brossa, incluido en la selección del libro.

Se respira en el aire (ni que sea la sensación) de nuevo de que igual sí se pueden cambiar las cosas, que el determinismo económico se puede derribar y, con lucha, implantar la esperanza y un modo nuevo de encarar el mundo. Esos tiempos, siempre, han tenido sus poemas. Medio centenar de ellos son los que recoge Llibertat! 50 poemes de revolta (Ara Llibres), que el poeta Jaume Subirana ha recopilado de 42 autores, haciendo caso al citado Gabriel Celaya de La poesía es un arma cargada de futuro: “Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan / decir que somos quien somos [...] Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”.

Hay composiciones de todos los tiempos (lo que demuestra que lo de que la Humanidad avanza para mejor no es del todo cierto o que se da un paso adelante y dos atrás) y de bardos de toda condición, anónimos incluidos. Así puede leerse desde el revolucionario A les barricades!, o el poema de Ferran Soldevila para la Brigadas Internacionales, al Diguem no de Raimon, pasando por Els segadors, La Internacional, La fuerza de una nación, de Emerson, la fábula de La Fontaine sobre el perro lustroso pero atado y el lobo famélico pero libre o el sentido La casa de mi padre, de Gabriel Aresti (“Em prendran les armes,/ i amb les mans defensaré / la casa del meu pare...”. En la numerosa lista figuran también veteranos de la acidez como Joan Oliver-Pere Quart ("Temps era temps hi hagué una vaca cega: / jo sóc la vaca de la mala llet!") y vanguardistas tan comprometidos como clásicos como Vladimir Maiakovski, Joan Salvat-Papasseit, Bertolt Brecht ("Qui va construir Tebes, la ciutat de set portes?  / Als llibres hi ha noms de reis. / Van arrossegar els reis els blocs de pedra? ...") o Joan Brossa. Pero también de bien contemporáneos, como Enric Casasses, David Castillo o Jordi Valls ("El dia que la rentadora rebenti, / el dia que vessi l'aigua de l'olla / i saltin els ploms i s'enfonsi Endesa...").

Con prólogo del diputado de la CUP David Fernàndez, casi mutado en poeta (“Esguard i eixopluc. Barricada i autodefensa...”), quizá unos versos de Paul Éluard resumen el libro: “Només he nascut per conèixer-te / Per anomenar-te / Llibertat”.