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Fabra traslada a sus barones que no repetirá de presidente regional del PP

El líder de los populares valencianos quiere consensuar la transición con los dirigentes provinciales antes de presentar su renuncia

Alberto Fabra - Crisis del PP Ampliar foto
Alberto Fabra en la sede del partido tras la reunión del Comité Regional del PP.

El presidente del PP valenciano, Alberto Fabra, ha puesto fecha a su salida de la dirección del partido como consecuencia de los malos resultados obtenidos en las elecciones autonómicas y locales. Será después de las generales de otoño, según explicó ayer en una junta directiva regional en la que asumió toda la responsabilidad de la catástrofe electoral que ha apeado al partido del Gobierno de la Generalitat y de los principales Ayuntamientos valencianos. Hasta entonces, Fabra ejercerá como jefe de la oposición en las Cortes Valencianas, aunque ayer hubo voces del PP que reclamaron su dimisión.

Fabra, en una larga y tensa reunión, admitió: “El partido debe prepararse para un nuevo tiempo y yo no puedo estar en ese nuevo PP”. Sin embargo, dejó claro que hace falta tiempo para reflexionar con serenidad la mejor manera de “resetear” el partido. Y para ello, anunció que manejará el timón hasta que el próximo congreso ordinario del PPCV. “De aquí a las elecciones generales voy a trabajar para preparar el congreso del PP de la Comunidad Valenciana y garantizar un partido fuerte para los próximos años, pero necesitamos tranquilidad”, recalcó. En este contexto, advirtió a quienes tienen prisa por relevarlo al frente del PP valenciano: "Yo no debo estar, pero otros tampoco pueden representar un proyecto de futuro".

El también presidente en funciones de la Generalitat rechazó que su dimisión como líder del PPCV, o la convocatoria de un congreso extraordinario, sea la solución que necesita el partido. Y remachó: “Hay que mantener la estructura, porque en las generales nos jugamos mucho”.

El análisis del presidente valenciano, que asumió toda la responsabilidad de la debacle electoral, no sirvió para acallar las voces críticas, algunas de las cuales exigieron dimisiones inmediatas en la dirección regional y expresaron su malestar con el discurso pronunciado por Mariano Rajoy tras analizar los malos resultados obtenidos.

En apoyo de Fabra intervino el presidente provincial del PP de Castellón, Javier Moliner —uno de los pocos que mantiene el poder institucional—, que apeló a la unidad del partido para afrontar los retos que tiene por delante. Su intervención contrastó con los silencios de los presidentes provinciales de Valencia y Alicante, Vicente Betoret y José Ciscar, respectivamente, que apuestan por iniciar cuanto antes el proceso de renovación. Un criterio del que discrepa Fabra que anunció que tomará posesión de su acta de diputado en las Cortes Valencianas y que se sentará en el hemiciclo como jefe de la oposición durante el discurso de investidura que tendrá lugar el mes que viene. “Los ciudadanos nos han dicho que el PP ha de estar en la oposición y yo estaré en la oposición”, recalcó.

La junta directiva regional del PP tuvo lugar en medio de una gran expectación y con la protesta de los extrabajadores de Canal 9 a las puertas de la sede del partido. La alcaldesa de Valencia en funciones, Rita Barberá, también anunció a su llegada que mantendrá el escaño en las Cortes Valencianas y que en sus planes no entra ser elegida senadora territorial. “Ni me lo planteo”, dijo Barberá, que se mostró tremendamente cauta sobre la situación de convulsión interna que viven los populares valencianos.

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