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“Secuestrando la historia escrita de un país lo tienes esclavizado”

Entrevista a Josep Maria Sans i Travé, exdirector del Arxiu Nacional de Catalunya

Sans Travé junto a las cajas en las que llegó la documentación de Salamanca al Arxiu Nacional de Catalunya.
Sans Travé junto a las cajas en las que llegó la documentación de Salamanca al Arxiu Nacional de Catalunya.

El día de Sant Jordi el historiador y archivero Josep Maria Sans Travé (Solivella, 1947) se jubiló como director del Arxiu Nacional de Catalunya (ANC) tras 23 años en el cargo. Antes fue director del Arxiu de Protocols de Barcelona y responsable del Servei de Arxius de la Generalitat por encargo del consejero Max Cahner. En total, más de 35 años vinculado con archivos, documentación y fotografías que lo han convertido en una de las personas que más sabe de esta materia en este país.

Pregunta: ¿Cuál es su balance como director del ANC?

Respuesta: Fantástico. Los comienzos fueron muy difíciles, con apenas cuatro personas en un local de la calle Villarroel, pero con el tiempo se ha ido consolidando; sobre todo tras la apertura de la sede en Sant Cugat en 1995, que lo ha acabado convirtiendo en el más importante en Cataluña, ganándose el reconocimiento de la sociedad catalana y un el prestigio en España e internacionalmente.

P. ¿Y qué futuro le espera?

R. Tiene dos grandes retos para los próximos años: Conseguir una mayor difusión y responder al reto que supone poder archivar la documentación electrónica. Cuando se inauguró dije que me gustaría que la sala de consulta estuviera vacía porque la documentación era accesible desde internet. Digitalizarlo todo no tiene sentido, porque hay millones de documentos, pero las series más consultadas sí y eso ya está hecho.

P. ¿El ANC es una estructura de Estado?

R. Max Cahner tenía las ideas muy claras. Creía que Cataluña tenía que tener estructuras e infraestructuras de estado, como cualquier nación. Por eso, en las negociaciones con el Ministerio se dijo que el archivo sería nacional y no regional como ellos querían. Fuimos muy valientes en 1980.

P. ¿Hay conciencia del patrimonio documental?

R. Ahora sí, pero al comienzo era terrorífico ver cómo estaba la documentación en los archivos municipales. Se ha avanzado mucho y la gente está más preparada.

P. ¿Por qué se construyó el ANC en Sant Cugat?

R. Se pidió al Ayuntamiento un solar. Se barajó uno en la zona universitaria de Pedralbes, pero después de dos años buscando y de no facilitar ni Ayuntamiento ni Diputación las cosas y comprobar que el local de la calle Villarroel no era suficiente se aceptó la oferta de Sant Cugat que ofrecía este solar enorme.

P. ¿Se ha sentido apoyado por los gobiernos de la Generalitat?

R. Desde el primero hasta el último.

El exdirector del ANC junto al anagrama del centro situado en la fachada principal. ampliar foto
El exdirector del ANC junto al anagrama del centro situado en la fachada principal.

P. ¿No le molesta que el futuro Centro Nacional de Fotografía dependa del MNAC y no del ANC pese a que tienen tres millones de imágenes?

R. No. De lo que se trata es de que se conserven y estén a disposición de todos. El ANC necesita una sala en Barcelona para poder poner en valor las fotografías que conservamos aquí y ahora la tendrá en Montjuïc. Además, el ANC participa en toda la política sobre fotografía de la Generalitat.

P. ¿Qué relación ha tenido con el Archivo de la Corona de Aragón (ACA)?

R. De afecto mutuo y buenos vecinos, pero nada más. Son dos archivos diferentes que responden a instituciones diferentes. El ACA, que yo llamo Real de Barcelona, tendría que haber sido transferido a la Generalitat, como el de Valencia y Mallorca, y cómo se habría pasado con el de Aragón si no se hubiera quemado en la guerra de Independencia, pero los estatutos de las cuatro comunidades lo han maltratado. El ACA es un archivo invisible que vive de espaldas a Barcelona y con muy poca reputación y vinculación con Cataluña. Tampoco genera mucho a nivel de investigación.

P. ¿Cree que documentación del ACA tendría que pasar al ANC?

R. Sí. Algo tan exclusivo y fundamental, como la documentación histórica de la Generalitat no tiene sentido que esté en el ACA y que los consejeros de Valencia, Baleares o Aragón, tengan responsabilidad sobre ella.

P. ¿Se puede solucionar?

R. Hablando todo se soluciona.

P. Pero parece que ha habido poco diálogo y muchas denuncias.

R. Las relaciones con el Estado español siempre han sido difíciles y poco fluidas, sobre todo en el tema de la documentación. Nosotros, además, hemos tenido un tema prioritario, que es el de la recuperación de la documentación conservada en Salamanca, no por la importancia de los fondos, que también, sino por el simbolismo que representaba. En los años 80 era impensable que pudiéramos recuperar el 90% de los documentos requisados tras la guerra civil como tenemos ahora. Ha sido un éxito.

P. ¿Qué piensa de que Cataluña se ha quedado con documentos que no son suyos?

R. No me preocupa en absoluto. Todo el proceso lo han hecho profesionales de allí y de aquí. Y si ha llegado algún papel que no correspondía se ha devuelto. No queremos nada que no nos pertenezca. Y en cuanto a Policarpo Sánchez, la persona que ha presentado las denuncias, solo puede decir que no es profesional de los archivos y no sé quien le paga.

P. ¿Se han devuelto todos los documentos a sus propietarios?

R. La última documentación que llegó en diciembre se está revisando, pero de lo anterior es muy poco lo que no se ha podido devolver... unas 25 cartas de unas 25 personas. Nada importante.

P. ¿Tendrán que retornarse a Salamanca como dice la sentencia del Tribunal Constitucional de 2013?

R. Esperemos que se llegue a un acuerdo para que el Ministerio lo deje en depósito. Sería lo normal, pero está por gestionar.

P. ¿Por qué está tan politizado el tema de los archivos?

R. Secuestrando la historia escrita de un país lo tienes, en cierta manera, esclavizado. Eso es así. Es muy importante ser responsable de la documentación que has escrito ya que refleja lo que has hecho en el tiempo. El estado ha actuado como una metrópolis con sus colonias.

P. ¿Queda mucho que hacer en este sentido?

R. A partir de ahora yo no tengo ninguna responsabilidad, pero habrá que mirar con mucho detalle las anomalías que hay en el mundo de los archivos. La documentación tiene que estar en la comunidad que la creó, eso lo sabe todo el mundo. Es diferente de lo que ocurre con los museos que se han formado a través de compras de aquí y de allá. En archivos se ha de respetar la procedencia original.

P. ¿Por qué Barcelona no tiene archivo ni biblioteca Provincial?

R. Es curioso que haya habido tanto interés por la documentación, pero no se hayan construido las infraestructuras para conservarla. Y no se ha hecho por castigar, sino porque al traspasar la gestión una vez construidas a la Generalitat se construye para otros y no se pueden lucir con lo que se hace. Es muy sencillo.

P. ¿Cómo vivió el caso Centelles?

R. De forma desagradable. Falló la comunicación por parte del Ministerio que tenía que haber informado a la Generalitat, como hemos hecho nosotros con ellos en otros casos. Aprendimos mucho.

P. Su último acto público como director del ANC fue la entrega de unos 400 diplomas a personas que en los últimos 10 años han depositado documentación allí. Entre ellos Jordi Pujol. ¿Considera que la documentación del expresidente se ha devaluado?

R. No. Yo no sé lo que ha pasado. Sé lo que declaró en julio y nada más. Yo lo que creo personalmente es que no es un chorizo, porque lo conozco bastante.

P. ¿Y ahora qué?

R. Seguiré viniendo dos veces por semana al ANC para investigar, sobre todo la guerra civil española, un tema que me apasiona.