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Cines y teatros podrán instalar grandes pantallas publicitarias en sus fachadas

Botella amplia el permiso para colocar paneles luminosos en Centro y Chamberí

Proyección municipal de cómo quedará Callao con pantallas en los grandes edificios. Ahora cuentan con ella los cines Callao y Palacio de la Prensa, El Corte Inglés y el Capitol. Ampliar foto
Proyección municipal de cómo quedará Callao con pantallas en los grandes edificios. Ahora cuentan con ella los cines Callao y Palacio de la Prensa, El Corte Inglés y el Capitol.

El Ayuntamiento de Madrid dará permiso este mes a los cines y teatros de la Gran Vía y de la plaza de Callao para emitir anuncios apenas sin restricciones en las pantallas gigantes colocadas en sus fachadas, con el objetivo de que los ingresos de la publicidad aseguren su supervivencia pese a la caída de espectadores y taquilla. Además, extenderá esta iniciativa a otras zonas de los distritos de Centro y Chamberí, para salvar de la clausura, por ejemplo, a salas de Fuencarral o Jacinto Benavente.

Los cines se mueren. El gobierno municipal que preside Ana Botella (Partido Popular) aprobó el pasado 12 de marzo un plan especial urbanístico “para los locales del edificio de la calle de Fuencarral, 123”. Con esa denominación pasó prácticamente desapercibida, pero era la sentencia de muerte de los cines Roxy, que son los que se ubican en ese inmueble, y que en sólo unos meses podrán convertirse en tiendas.

Pero no son los únicos y ni siquiera han sido los últimos.

En marzo de 2004, el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), aprobó un cambio del Plan General de Ordenación Urbana que levantó el blindaje cultural de las salas de cine, permitiendo así convertirlas en pisos o comercios. En sólo un año, cerraron 11.

Desde entonces, han desaparecido las salas Azul, Imperial, Fuencarral, Luna, Aragón, Ciudad Lineal, España, Cristal, Madrid, Tívoli, Avenida, Palacio de la Música, Morasol, Renoir Cuatro Caminos, Rex, Juan de Austria, Rosales, Real... Resulta más sencillo nombrar las que aún resisten: en la Gran Vía, sólo tres: Callao, Palacio de la Prensa y Capitol.

El cine Roxy A, en Fuencarral, cerrado por reforma en 2013. ampliar foto
El cine Roxy A, en Fuencarral, cerrado por reforma en 2013.

Las dos primeros tienen en común un dueño que apostó por el cine y buscó una fórmula para cubrir la caída de espectadores. La inmobiliaria Espectáculos Callao convenció al Ayuntamiento para que le permitiera colocar pantallas gigantes en el exterior de sus salas. “Costaron un dineral”, admitía su responsable, Gerardo Baranowski (unos 10 millones de euros), pero “el cine no da dinero”.

Las pantallas permitieron configurar un espacio para organizar eventos en Callao (desde estrenos hasta conciertos). Meses después, el Ayuntamiento levantó el veto para proyectar anuncios (antes sólo permitía publicidad estática, y hasta un límite del 50% de la emisión). Y, en 2013, amplió el permiso para colocar pantallas gigantes al vecino cine Capitol.

El área de Medio Ambiente, que dirige Diego Sanjuanbenito, tiene previsto redoblar este mes sus esfuerzos “para garantizar la supervivencia” de los últimos tres cines de la Gran Vía y “consolidar el tramo entre Callao y la plaza de España como espacio de referencia de espectáculos teatrales y musicales”. A los cines de Callao, les levantará las restricciones sobre emisión de publicidad, una vez comprobado que “la emisión dinámica de imágenes no tiene un impacto negativo ni en los viandantes ni en el tráfico”. Para ello solicitó en marzo un informe a la dirección municipal de Movilidad.

Además, podrán usar “medios sonoros”, previa autorización, en los estrenos y actos comerciales en los que “resulte esencial”.

Al Capitol se le dará permiso para colocar dos pantallas más en los huecos de su fachada que siguen vacíos, y se le habilitará para emitir también anuncios; no podrá eso sí usar medios sonoros.

Pantalla luminosa instalada en el cine Callao. ampliar foto
Pantalla luminosa instalada en el cine Callao.

En cuanto al resto de la Gran Vía, el Ayuntamiento considera que “las últimas noticias sobre el estado de los teatros” han demostrado que el permiso para colocar grandes pantallas en las que anunciar sus estrenos “ha resultado insuficiente”. “Hubo un tiempo en el que la apertura de teatros contrarrestaba el cierre de cines, pero hoy la situación ha empeorado hasta el punto de que el teatro Coliseum permanece cerrado desde el pasado verano”, asegura Medio Ambiente. Sobreviven únicamente tres teatros (Lope de Vega, Rialto y Compac), en los que “la cultura tiene muy difícil competir con las grandes firmas comerciales”, según el Ayuntamiento, que teme que acaben en breve como tiendas. Para evitarlo, permitirá que las pantallas gigantes que se instalen en esos edificios dediquen la mitad de su tiempo de emisión a anuncios (el resto será para sus espectáculos y publicidad institucional).

Todas esas medidas recibieron en marzo el visto bueno de la comisión municipal de paisaje urbano así como el informe favorable de la Comisión Local de Patrimonio Histórico y de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural.

El Ayuntamiento no se conforma con facilitar la supervivencia de los cines de la Gran Vía, y quiere hacer extensivas esas medidas al resto de salas repartidas en los distritos de Centro y Chamberí. Así, tiene previsto permitir que se creen espacios con pantallas gigantes como Callao en zonas que concentren cines y teatros, como pueden ser la plaza de Jacinto Benavente (teatro Calderón, cines Ideal) o Tirso de Molina (teatro Nuevo Apolo). Su objetivo fundamental es conservar el pequeño núcleo de salas que aún queda en el entorno de la glorieta de Bilbao (Conde Duque, Proyecciones, Palafox, Paz). En definitiva, que los cines con los que crecieron tantos madrileños no se extingan.

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