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La llegada de inmigrantes al olivar cae a su nivel histórico más bajo

Los albergues andaluces atienden un 70% menos de usuarios que la campaña anterior

Inmigrantes  varean la aceituna en un olivar de Jódar. Ampliar foto
Inmigrantes varean la aceituna en un olivar de Jódar.

La campaña de la aceituna, la que más empleo genera en el campo andaluz, ha dejado de ser el refugio habitual de los inmigrantes. En la provincia de Jaén se ha pasado de los 7.392 usuarios atendidos el año pasado en la veintena de albergues a 2.248 en la ya finalizada campaña de este año, lo que supone un 70% menos. Una cifra que es también la menor desde que existen registros históricos, en el año 2002. Marruecos, Mali, Senegal, Argelia, Mauritania y Rumanía han sido, junto a los españoles, los principales países de procedencia de estos temporeros.

El Foro de la Inmigración de Jaén, que integra a representantes de Administraciones públicas junto a agentes sociales y organizaciones humanitarias, analizó este martes esta drástica caída en la llegada de inmigrantes.

La delegada del Gobierno andaluz en Jaén, Purificación Gálvez, admitió como primera causa el descenso en la cosecha del olivar, superior a un 60% en Andalucía (más de seis millones de jornales menos) y de más del 70% en la provincia de Jaén. Pero Gálvez fue más allá: “Los inmigrantes ven como cada año tienen menos expectativas laborales en la aceituna”.

Las expectativas laborales para los temporeros son menores cada año

En las últimas campañas la mano de obra en el olivar la vuelven a monopolizar los parados autóctonos, muchos de ellos procedentes de la construcción y de otros sectores en crisis y que han buscado refugio en la agricultura.

A principios de la campaña la Junta informó de que el empleo necesario en las explotaciones olivareras de Jaén se podía atender con las 12.691 personas desempleadas del sector agrícola en la provincia, a las que había que sumar más de 18.000 trabajadores eventuales agrícolas subsidiados.

La Junta cree que han dado resultado las campañas publicitarias subrayando que no era necesaria mano de obra foránea, campañas que llegaban hasta los lugares de origen más habituales de los temporeros agrícolas, como Murcia, Almería, Ciudad Real, Huelva o Córdoba. Con todo, el descenso en el número de inmigrantes es extrapolable al resto de Andalucía, donde las autorizaciones de trabajo a extranjeros cayeron en 2013 en más de 5.000, el 10% de ellas en la provincia de Jaén.

En todo caso, la Junta de Andalucía y los Ayuntamientos de la provincia no se cuestionan el futuro de los albergues establecidos para temporeros de la aceituna, un modelo pionero en Andalucía y que además genera más de un centenar de empleos temporales.

La delegada del Gobierno andaluz subrayó “la importante función social que realizan” más allá de las estadísticas de cada año. “Vamos a seguir trabajando con las organizaciones sociales”, recalcó Gálvez.

En la última campaña de recogida de la aceituna han sido 21 los albergues (tres menos) con capacidad para más de 730 plazas los que han abierto una media de 35 días y con una ocupación que apenas ha superado el 22%, con la excepción del centro de Alcalá la Real que tuvo una ocupación superior al 64%.

La media de estancia de los inmigrantes ha sido inferior a los cuatro días. En Torreperogil, Pegalajar y Navas de San Juan los albergues no llegaron a abrir por falta de demanda.

Además del alojamiento, los albergues han prestado también 15.762 servicios complementarios (una cifra similar al pasado año), distribuidos entre 871 servicios de manutención, 4.696 servicios de aseo o lavandería y se han realizado 1.195 atenciones de desplazamiento a través del abono de billetes de autobús y vales de gasolina para personas sin recursos económicos para desplazarse a otras localidades o a sus lugares de procedencia en España.

Contratos “sin salarios”

Los sindicatos presentes en el Foro de la Inmigración de Jaén han señalado que una de las consecuencias del menor flujo migratorio de esta campaña ha sido “el deterioro de las relaciones sociolaborales” en los tajos del olivar. Antonio Martos, de la Federación Agroalimentaria de UGT, denunció que “muchos empresarios se han aprovechado de esta situación y han ofrecido trabajo a jornaleros a cambio de la simple cotización de sus peonadas, y sin salario alguno”. Marcos dice que UGT ha presentado varias denuncias en ese sentido ante la Inspección de Trabajo, aunque admite que “el miedo a las represalias” hace que la mayoría de los afectados no denuncien estas situaciones.

Ya en la pasada campaña, el sindicato Comisiones Obreras alertó de una bolsa de fraude sobre el 60% en la campaña de la aceituna de Jaén, ya que apenas se declararon 2,5 de los 5,7 millones de jornales que había estimado el aforo de la Consejería de Agricultura. Los sindicatos piden que se modifique la normativa que permite a los empresarios dar de alta al trabajador durante las primeras 24 horas al inicio de la actividad, pues consideran que así es fácil burlar la labor de la Inspección de Trabajo.