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Salud da un vuelco a la adjudicación final del concurso de ambulancias

La danesa Falck pierde tres lotes en favor de un fondo de inversión italiano

Dos sanitarios junto a una ambulancia en Terrassa
Dos sanitarios junto a una ambulancia en Terrassa

El fondo de inversion Investindustrial, de la familia Bonomi; la multinacional danesa Falck y la unión temporal de empresas (UTE) Egara y Lafuente dominarán el mapa catalán de ambulancias en la próxima década. El Departamento de Salud hizo pública ayer la adjudicación final del mayor concurso público de la legislatura, dotado con más de 2.000 millones de euros. El resultado presenta algún cambio notable respecto a los conocidos tras la apertura de las ofertas económicas hace dos meses, pero los protagonistas siguen siendo estas tres sociedades. Casi una veintena de empresas, históricas en el sector, se han quedado fuera.

El aluvión de alegaciones que generó la adjudicación inicial, en la que Falck se llevaba el grueso del pastel al hacerse con seis de los 13 lotes licitados y asegurarse una facturación de unos 1.000 millones de euros los próximos 10 años, surtió efecto y se tradujo ayer en un vuelco en la adjudicación final. Según la resolución del contrato, la multinacional de origen danés ha perdido la gestión del transporte sanitario en tres territorios —en Cataluña Central, el Barcelonés Norte y el Maresme, y la zona de Alt Penedès, Garraf y Baix Llobregat— “por presentar vehículos repetidos”. Con todo, mantiene el control en la zona de Hospitalet de Llobregat, el Vallès Oriental y el Vallès Occidental —por medio de una unión temporal de empresas (UTE) con Ambulancias Vallès—, con las que ingresará alrededor de 490 millones de euros.

El gran beneficiado de este concurso ha resultado Transporte Sanitario de Catalunya (TSC), controlada por la familia italiana Bonomi, dueña también de Port Aventura. En la adjudicación inicial era la segunda empresa más favorecida con cuatro de los lotes en liza, pero con la resolución final, la empresa controla hasta seis lotes. Es la adjudicataria en tres de ellos —Girona, Catalunya Central y Alt Pirineu— y participa en otros tantos a través de UTEs en el área de Barcelona Ciudad, Alt Penedès, Garraf y Baix Llobregat, y el Maresme y el Barcelonès Norte. Estos lotes se traducen en una facturación de unos 1.000 millones en 10 años.

La tercera compañía más beneficiada es la UTE formada por Egara y Lafuente, adjudicataria de otros tres lotes.

A quién le han servido las alegaciones para entrar en las adjudicaciones fue al Grupo La Pau. La empresa había sido excluida en un primer momento pero ha logrado ganar uno de los lotes a través de una UTE con TSC. “Se ha hecho justicia. Se ha demostrado que había bajas temerarias [ofertas económicas anormalmente bajas que pueden poner en riesgo la viabilidad del servicio que ofrecen] y se habían repetido matrículas de los coches”, manifestó ayer Frederic Torrent, responsable de La Pau. El nuevo mapa del transporte sanitario ha sembrado un mar de dudas en el sector, parte del cual se ha quedado fuera de la que es su gran fuente de ingresos. “Lamento mucho que, con el panorama que ha quedado, muchas empresas que llevan tanto tiempo aquí, se hayan quedado fuera”, apuntó Torrent.

Por su parte, Dídac Martínez, portavoz de la patronal de ambulancias ACEA, valoró “positivamente” la adjudicación pero alertó de que a las empresas que no han ganado el concurso “les afectará gravemente” y no descartó que alguno de los afectados inicie acciones para impugnar el concurso. “Si todo se ha hecho escrupulosamente bien, no habrá ningún problema”, añadió.