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Díaz acusa al PP de maltratar a Andalucía y Moreno censura el paro

La crispación entre los tres aspirantes marca el debate en TVE

Juan Manuel Moreno, Antonio Maíllo y Susana Díaz, antes del debate en TVE. Ampliar foto
Juan Manuel Moreno, Antonio Maíllo y Susana Díaz, antes del debate en TVE.

El segundo debate televisivo de los candidatos con representación en el Parlamento de Andalucía estuvo marcado por el aumento de la crispación entre los dos principales aspirantes a gobernar la comunidad, la presidenta de la Junta y candidata socialista, Susana Díaz, y el popular, Juan Manuel Moreno. Durante el programa en TVE, moderado por la periodista María Casado, los candidatos volvieron a dejar claras sus diferencias en un debate más vivo, con muchas más interrupciones, pese a la rigidez prefijada por los propios partidos. El representante de IU, Antonio Maíllo, intentó hacerse un hueco al equiparar la “mala educación” y algunas de las propuestas de sus rivales, como la rebaja de impuestos.

Como en el primer encuentro, en Canal Sur, el debate se dividió en tres bloques tasados de siete minutos: economía y empleo; corrupción y políticas sociales. Díaz centró su primera intervención en censurar el trato del Gobierno central a Andalucía. Así, acusó al Ejecutivo de Mariano Rajoy de haber “maltratado financieramente” a la comunidad, y censuró que haya recurrido alguna de las leyes más emblemáticas del Gobierno autónomo, como la ley antidesahucios. “Rajoy ha marginado a Andalucía”, concluyó.

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El aspirante del PP echó en cara de inmediato las supuestas aspiraciones de la candidata socialista, desmentidas por ella, de irse a la política nacional. Y centró sus mayores críticas en la tasa de paro de la comunidad, cercana al 35%. “En empleo, Andalucía está perdiendo muchas oportunidades y se está quedando descolgada”, afirmó Moreno, que descalificó a Díaz como “la presidenta del paro”.

Díaz interrumpió en varias ocasiones a Moreno por “faltar a la verdad” y “por mentir”, a lo que el candidato popular respondió con una acusación de “soberbia” a la aspirante socialista y de “no saber escuchar”, y la identificó con lo peor del pasado y de las épocas de los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán. La moderadora llegó a reconvenir varias veces a Díaz.

En materia de corrupción, Moreno planteó la reforma del Estatuto de Autonomía para eliminar el aforamiento de los 109 diputados andaluces y sostuvo que en Andalucía “habían desaparecido 5.205 millones de euros” de fondos públicos. Se refería, en realidad, a la dotación presupuestaria de los casos investigados por la justicia, como el caso ERE o el de los cursos de formación. “Se ha consumido cocaína con dinero público. Es de novela negra”, añadió en su pasaje más duro.

Díaz reconoció que en Andalucía ha habido casos de corrupción “que avergüenzan a todos” y presumió de no llevar imputados en sus listas, aunque “a veces sea injusto”. “Mi comportamiento es nuevo, distinto, ejemplar”, dijo la candidata socialista, quien apeló a las advertencias de honradez de padre y echó en cara a Moreno que tras sus palabras bonitas “arrastre” el nombre de Andalucía y recurra a los augurios más negros y oscuros.

En este terreno, Maíllo volvió a pedir a los dos candidatos de los grandes partidos que pidieran perdón por los casos de corrupción porque los dos “estaban pringados”. También los minusvaloró por su enfrentamiento en el debate, que comparó con un juego de “tiki taka” propio de “Pimpinela”. Díaz entró también directamente en el enfrentamiento con Maíllo. “No voy a permitir que ponga en cuestión mi honradez”, respondió.

Maíllo y Díaz se enzarzaron también sobre la ruptura del Gobierno de coalición PSOE-IU, que el candidato izquierdista atribuyó a los deseos de la socialista de hacer políticas de derechas y a favor de "sus amigos los banqueros". Díaz reiteró el argumento oficial de que el pacto se resquebrajó cuando IU convocó un referéndum para examinarlo.

En política social, Díaz acusó a Moreno, exsecretario de Estado de esa área, de “dejar morir” a 117.000 dependientes sin ayuda. Moreno la tildó de “amenaza”.