Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
SAN SEBASTIÁN

Dos técnicos municipales, imputados por la muerte de un joven

Mikel Arzak falleció en el verano de 2013 después de ser alcanzado por una roca que se desprendió del monte Urgull

Izagirre defiende la actuación de los trabajadores del Consistorio

Dos técnicos del Ayuntamiento de San Sebastián deberán declarar como imputados por la muerte de Mikel Arzak, el joven que falleció el 7 de agosto de 2013 tras ser alcanzado por una roca que se desprendió del monte Urgull. La Audiencia Provincial de Gipuzkoa da la razón a la familia del joven, que interpuso un recurso contra un auto del juzgado de Instrucción número 2 de San Sebastián, que desestimó imputar por un delito de homicidio imprudente a los dos funcionarios y al responsable de la empresa que estaba efectuando unos trabajos en la ladera del monte para evitar desprendimientos.

El alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre, ha mostrado esta mañana su apoyo a los dos técnicos imputados. El edil ha especificado que, si bien el Ayuntamiento siempre se puso a disposición de la familia del joven y "respeta" la decisión de los padres de recurrir ante los tribunales, en las obras se tuvieron en cuenta tanto los informes de seguridad de las empresas adjudicatarias, como los realizados por los técnicos municipales. "Las medidas eran las correctas y confiamos en los informes de los trabajadores municipales", ha defendido Izagirre, que ha especificado que los técnicos cuentan con el respaldo de los servicios jurídicos municipales.

El auto de la Audiencia Provincial, fechado el pasado 5 de marzo, señala que existían informes que alertaban de la "caída de piedras" y del consiguiente riesgo para los peatones y los coches que circularan por el Paseo Nuevo. De hecho, la resolución recuerda que el 29 de noviembre de 2012 cayó una roca, sin que entonces se produjeran heridos.

La Audiencia considera que, aunque el desprendimiento de la piedra que mató a Arzak no estaba relacionado con las obras que se desarrollaban para el afianzamiento de la ladera del monte Urgull, ya que la caída, según los informes fue provocada por las fuertes lluvias de los días previos, el riesgo de que volviera a desprenderse algún elemento tanto antes de los trabajos, como durante los mismos, era conocido por los técnicos del Ayuntamiento.

"No consta que se tomaran medidas específicas destinadas a las protección de los terceros que accedían al Paseo Nuevo", recoge el auto, que también señala que "era previsible que los desprendimientos desde las partes altas en su caída pudieran derivar en trayectorias que rebasasen la zona de influencia del cunetón". Tampoco, continua el escrito, "se tuvieron en cuenta antes de dar inicio a la ejecución de la obra " las adversas condiciones meteorológicas "a pesar de su elevada influencia en el talud".