El juez que afilió a Camps al PP quiere presidir la Audiencia de Valencia

De Rosa aspira a dirigir el órgano que debe juzgar los casos de corrupción El entorno del magistrado afirma que ha cortado con el expresidente

El exconsejero, expresidente del Poder Judicial y magistrado Fernando de Rosa.
El exconsejero, expresidente del Poder Judicial y magistrado Fernando de Rosa.carles francesc

Fernando de Rosa, el juez que inscribió al expresidente de la Generalitat Francisco Camps en Alianza Popular, la antigua marca del PP, quiere presidir la Audiencia de Valencia. Un órgano que debe juzgar los supuestos delitos de corrupción cometidos durante la Administración Camps. Su entorno asegura que De Rosa cortó hace tiempo con el expresidente del Consell, con quien acabó “muy decepcionado”. Y que la jefatura de la Audiencia es un cargo de gestión que no puede “influir” en los procedimientos.

Sus detractores recuerdan que De Rosa no solo apuntó a Camps al partido, sino que formó parte de su Ejecutivo hasta poco antes de que se destapara el caso Gürtel. Y la presidencia de la Audiencia tiene poder sobre los casos, añaden, al establecer las normas de reparto: las reglas que determinan qué magistrados componen un tribunal.

Fuentes próximas al candidato a presidir la tercera audiencia por tamaño de España subrayan que De Rosa ha sido siempre “en primer lugar, juez”. Y aseguran que está “arrepentido” de manifestaciones públicas que efectuó en su etapa de secretario autonómico y consejero de Justicia, entre junio 2003 y septiembre de 2008. Puestos desde los que puso en duda la imparcialidad del entonces fiscal superior de la Comunidad Valenciana, Ricard Cabedo, por las investigaciones a cargos populares. El entorno de De Rosa considera contrastada su capacidad de gestión: desde el decanato de los jueces de Valencia a la presidencia del Consejo General del Poder Judicial, que ocupó de forma interina.

Sus detractores dentro y fuera del ámbito jurídico creen, por su parte, que el perfil de De Rosa “quiebra” en el apartado de la imparcialidad. “Por mucho que se quiera, no se puede borrar el pasado de un plumazo. Ese puede ser un problema muy grande”, afirma una fuente judicial. “Aunque fuera verdad que está completamente alejado de etapas anteriores”, agrega otra, “esto es como lo de la mujer del César: no solo hay que ser independiente, si no parecerlo”.

Magistrado y político

Alianza Popular. En 1982, Fernando de Rosa afilia al partido en Valencia a un joven de 20 años llamado Francisco Camps.

Decano de los jueces. En 1998, De Rosa es elegido decano de Valencia por sus compañeros.

Llamada de Camps. En 1999, De Rosa pide la creación de una Consejería de Justicia, como ocurriría. Pero su incorporación al Consell no llegó hasta 2003, cuando Camps lo nombró secretario autonómico de Justicia.

Descalificación del fiscal superior. En 2005, censura al entonces fiscal superior Ricard Cabedo, afirmando que el ministerio público actuaba "de oficio de forma muy distinta según los casos".

Críticas al Ejecutivo socialista. De Rosa consideró en 2007 la aprobación de la Ley de Igualdad "un ejemplo de la extrema locura del Gobierno".

Del Consell al Poder Judicial. Camps lo nombró consejero de Justicia en 2007. En septiembre de 2008 dejó el cargo en la Generalitat para convertirse en vicepresidente del CGPJ, el órgano de gobierno de los jueces.

Gürtel: apoyo y distancia. La primera reacción de De Rosa tras estallar el caso de corrupción fue apoyar a Camps, con quien se reunió en privado. Más tarde, sin embargo, marcó distancias y defendió la actuación de los jueces.

Presidente en funciones del CGPJ. Tras la dimisión de Carlos Dívar, ejerció brevemente la presidencia del CGPJ durante el verano de 2012.

Vuelta a la magistratura. A final de 2013, se incorpora a la Sección Primera de la Audiencia de Valencia, encargada de asuntos de violencia de género.

Las dudas sobre su idoneidad para presidir el órgano que en principio juzgará las grandes causas de corrupción -Gürtel, Emarsa, Cooperación, Palau de les Arts...- no solo existen en las filas progresistas. Varias fuentes aseguran que es una opinión extendida en la Ciudad de la Justicia, el complejo que alberga la Audiencia. Un lugar que desconfía de quienes dejan la carrera para ejercer la política y vuelven a vestir la toga. Nadie descarta que De Rosa consega el cargo, al que optan otros cinco candidatos. Pero la mayoría está de acuerdo en que “no lo tiene fácil”.

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Nacido en 1959, De Rosa es hijo de un médico que falleció joven y nieto por parte de madre del fundador de la ferretería La Cadena. Un negocio fundado en 1912 que precedió a los grandes almacenes en Valencia con la inauguración de su segunda sede en la avenida del Barón de Cárcer, cerca del Mercat Central. El mismo lugar donde el hoy juez abrió la puerta de la oficina de Alianza Popular a un estudiante de Derecho llamado Francisco Camps, en el verano de 1982. Durante los siguientes 20 años, De Rosa hizo carrera judicial. En 2003, tras ser elegido jefe del Consell, Camps lo fichó para su Ejecutivo.

Quienes conocen a De Rosa lo describen como una persona inteligente que se ha visto obligado a resituarse varias veces a lo largo de su vida y ha sabido hacerlo. Un jugador hábil en la creación de lealtades que con el tiempo se ha ganado también, sin embargo, muchos desafectos. Se conoce su buena relación con el consejero de Justicia, Luis Santamaría. Un apoyo que según una fuente de su entorno llega más arriba dentro del Consell. También es pública su sintonía con Carmen Llombart, presidenta saliente de la Audiencia y miembro del Consejo del Poder Judicial (CGPJ).

Pero De Rosa tiene una larga lista de detractores. A pesar de su significada ideología, no cuenta ni con el apoyo de la conservadora y mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura, de cuyo histórico líder en Valencia, Pedro Castellano, está muy alejado. Desde el entorno de De Rosa se asegura que en 2010 decidió no apoyar a Castellano en el CGPJ para dirigir el Tribunal Superior valenciano, pese a ser el favorito del PP regional, inclinándose por la actual presidenta Pilar de la Oliva. Otras fuentes opinan que con aquel movimiento De Rosa buscó asegurarse influencia sobre el tribunal que investiga y juzga a los aforados valencianos, y que no lo consiguió.

El nuevo presidente de la Audiencia se conocerá probablemente entre abril y mayo, después de que un filtro reduzca los seis aspirantes a una terna. Parece imposible, según todos los consultados, que De Rosa alcance la plaza sin el apoyo del presidente del Poder Judicial, Carlos Lesmes. Y varias fuentes dudan de que Lesmes “se la juegue” con un perfil como el de De Rosa teniendo candidatos donde elegir.

Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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