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Rajoy y Mas exhiben su distancia en el primer encuentro desde julio

Ambos dirigentes almuerzan con Valls tras inaugurarse la línea eléctrica con Francia

Montesquieu-des-Albères (enviado especial)
Rajoy saluda a Valls, tras firmar el acuerdo.

Mariano Rajoy y Artur Mas agrandaron ayer el desencuentro político que viven desde hace meses a cuenta de la consulta del 9-N que derivó en una querella de la Fiscalía General del Estado. Desde que se reunieron en La Moncloa del pasado 30 de julio no había trascendido ningún encuentro oficial o privado. Y la coincidencia de ayer en un almuerzo en Girona no acercó posiciones

La escenificación de la discrepancia la inició ayer por la mañana Mas en Barcelona, cuando aseguró que “agresores de muchas épocas han procurado romper las piernas a la identidad catalana”. Dos horas después, Rajoy abogó por “derribar fronteras artificiales en lugar de erigirlas, por agregar en lugar de segregar, por unir y no desunir, cooperar en lugar de enfrentar y conectar en vez de desconectar”. Fue una referencia a la continuación del proceso independentista con la celebración de elecciones autonómicas del 27 de septiembre, a la que los soberanistas quiere dar carácter plebiscitario.

Las palabras de Rajoy tuvieron como escenario el acto inaugural de la polémica interconexión de la línea eléctrica de alta tensión entre España y Francia, en Montesquieu-des-Albères, cerca de Perpiñán y en presencia del primer ministro francés, Manuel Valls. Rajoy aprovechó la ocasión para resaltar la colaboración institucional entre ambos Gobiernos y se refirió en dos ocasiones a Valls como “mi amigo”. El presidente español abogó  por la colaboración institucional al reivindicar el "ideal europeo" de colaboración entre países y en contra de la segregación territorial.

Manuel Valls, por su parte, tampoco dejó pasar la ocasión para lanzar un mensaje contundente en defensa de la Unión Europea. Así, reconoció que los ciudadanos "dudan" de la capacidad de las instituciones europeas para actuar y que eso suponía "el fermento de los populismos", a los que llamó a combatir con valores. "Los nuestros, comunes en España y Francia, y sobre todo con hechos, con realizaciones concretas", en educación, industria, agricultura y energía.

Fuentes de la Generalitat explicaron que Mas estaba invitado a ese acto inaugural, pero que declinó asistir. Por el contrario, desde la presidencia del Gobierno se desmintió que se hubiera cursado la invitación. La organización corrió a cargo de la sociedad mixta Inelfe, creada al 50% por las empresas española y francesa de transporte de electricidad de alta tensión

Tras la inauguración, Rajoy y Valls se desplazaron hasta el castillo de Peralada, ya en Girona, para una reunión de trabajo. Mas no estaba cuando llegaron los dos primeros ministros y acudió poco antes del almuerzo. Los tres posaron de manera distendida para una fotografía oficial. Al cabo de dos horas, abandonaron el lugar y no se reunieron en privado. El almuerzo transcurrió de manera “correcta”, según fuentes oficiales.

CiU afronta los comicios de septiembre disputándole al partido de Oriol Junqueras parte de su electorado y el acercamiento al Gobierno del PP no es una buena estrategia. La de ayer era la primera ocasión en que coincidían Mas y Rajoy tras la entrevista en la Moncloa de hace siete meses. Mas entregó entonces un documento con 23 reclamaciones. La falta de respuesta de Rajoy alimentó su discurso a favor del 9-N ante la falta de diálogo.

El mensaje de colaboración institucional lo repite el PP desde hace meses y desde CiU se reivindica la hoja de ruta soberanista, que tendrá un nuevo episodio en las elecciones autonómicas anunciadas para el 27 de septiembre y a las que se les quiere dar un carácter plebiscitario. En este escenario, los nacionalistas catalanes no tienen ningún interés en mostrar su acercamiento, ni siquiera institucional, al Gobierno de Rajoy y eso explica el desencuentro entre ambos líderes políticos, ni siquiera de cortesía, hasta el almuerzo de ayer.

De izquierda a derecha, Artur Mas, Mariano Rajoy y Manuel Valls en Perelada.
De izquierda a derecha, Artur Mas, Mariano Rajoy y Manuel Valls en Perelada.

Rajoy reivindicó la necesidad de este tipo de obras y dijo que era el momento de pasar "de las palabras a los hechos, después de muchos años". El presidente español puso la interconexión eléctrica, que ha levantado una  fuerte oposición tanto en Francia como en Girona por sus poco estudiados efectos sobre la salud, como ejemplo de la cooperación entre Francia y España. "Hoy sí podemos decir que ya no hay Pirineos a la hora de impulsar prosperidad entre Francia y España", resaltó para insistir en la idea de combatir el aislacionismo.

La interconexión eléctrica inaugurada ayer  es la que tiene el tramo soterrado más largo del mundo, ocho kilómetros bajo los Pirineos de un total de 65 kilómetros de longitud. Discurre  entre las poblaciones de Santa Llogaia (Girona), y Baixas, muy cerca de Perpiñán y ha costado 700 millones de euros con préstamos del Banco Central Europeo. La construcción de la línea ha sido ejecutada por la sociedad mixta Inelfe, creada al 50% por las dos empresas de transporte de electricidad de alta tensión, Red Eléctrica Española (REE) y la francesa Réseau de Transport d’Electricité (RTE).

La obra duplicará la capacidad actual de interconexión entre ambos países, hasta 2.800 megavatios. Hasta ahora, la capacidad de interconexión entre ambos países era del 1,4% de su capacidad actual, muy lejos del 10% recomendado por el Consejo Europeo en 2002 y que ha sido ampliado al 15% para el año 2030.

 Al acto también asistió el comisario europeo de la Energía, el exministro español Miguel Arias Cañete. El proyecto ha generado la oposición de los alcaldes de los municipios afectados a ambos lados de la frontera por el impacto sobre el territorio.

"Acabar con el aislamiento europeo de la península ibérica sigue siendo un objetivo", dijo Cañete. "Mientras nuestros países no alcancen una buena interconexión, la Unión Europea funcionará a 28 velocidades y no nos lo podemos permitir", resaltó el comisario. En el acto también estaba presente Mario Monti, antecesor de Cañete.


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