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Cultura halla un reptil marino con 85 millones de años

El ‘Carentonosaurus’ de Pinilla del Valle mide dos metros y solo hay cuatro ejemplares en el mundo.

Ilustración del 'Carentonosaurus' realizada por el paleontólogo Daniel Hontecillas.
Ilustración del 'Carentonosaurus' realizada por el paleontólogo Daniel Hontecillas.

Los restos óseos de un reptil de hace 85 millones de años han sido encontrados en el municipio de Pinilla del Valle (205 habitantes), en plena sierra madrileña. Este fósil de saurio es el más antiguo hallado hasta ahora en la Comunidad. De hecho, de esta especie extinta solo se han registrado cuatro hallazgos en el mundo. Aunque vivió en la era Cretácica, periodo dominado por los grandes saurios, este espécimen marino alcanzaba tan solo los dos metros de longitud. Su nominación científica es Carentonosaurus, en honor a la región de Charente (Francia), donde fue descubierto por primera vez en los años noventa del siglo pasado. El Museo Arqueológico Regional, dependiente de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, excava la zona de Pinilla del Valle desde 2002.

“El proyecto de Pinilla está centrado en conocer los animales que convivían con los neandertales. El objetivo no era, en principio, la fauna del Cretácico”, explica César Laplana, uno de los paleontólogos responsables del proyecto. “Para nosotros, las rocas que formaban las excavaciones que exploramos no eran nada más que las cajas donde estaban ubicadas las cuevas que habitaron los neandertales. Sin embargo, nos hemos llevado la sorpresa de que en esas rocas que forman paredes y techos de las cuevas había fósiles”, explica el experto.

El descubrimiento del reptil se produjo en 2012, cuando se hallaron una decena de vértebras y dientes. Fueron estudiados de forma más intensa por el paleontólogo Daniel Hontecillas. La confirmación se hizo oficial en la revista especializada Cretaceous Research, el pasado mes de diciembre.

“Es la primera evidencia de este tipo de fauna en Madrid. Hace 85 millones de años, la actual Comunidad era un archipiélago. Ya se conocían la flora y fauna de la zona emergida, principalmente plantas de aquella época. Pero lo que se desconocía hasta ahora eran los seres vivos que habitaban aquel mar”, señala Laplana.

Madrid se parecía al Caribe

  • Hace 85 millones de años, Madrid era un archipiélago. Su clima entonces era tropical y las aguas tenían una profundidad variable porque sufrían procesos de hundimiento y emersión constante.
  • Existían tiburones y rayas prehistóricas y reptiles marinos, algunos de ellos ya extintos como el Carentonosaurus, encontrado en Pinilla del Valle.
  • Los sedimentos en el municipio madrileño son todos marinos, por lo que es poco probable hallar allí restos de dinosaurios que vivieron hasta el Cretácico superior y eran terrestres.
  • Las sierras de la Península son de origen reciente, cuando se pasaba del Cretácico a la era Terciaria. Las cadenas montañosas emergieron al chocar las placas tectónicas. 

El Carentonosaurus no está emparentado, a pesar de su apariencia, con los actuales cocodrilos. “Su parentesco real estaría más próximo a las serpientes, dada la tendencia a la reducción de las extremidades”, indica Laplana. Y señala a la iguana de las islas Galápagos como el animal con mayor similitud con el Carentonosaurus. “Los dos son reptiles marinos que viven en mares poco profundos. No suelen separarse de las costas”, recuerda el paleontólogo.

La ilustración que acompaña este artículo la realizó el paleontólogo Daniel Hontecillas. “Como había pocos datos sobre la apariencia de esta especie, tuvo que consultar varias fuentes y buscar animales que hubieran tenido un aspecto similar”, comenta Laplana. Hontecillas tardó aproximadamente un año en terminar la fisionomía del reptil marino.

El monte donde están estos yacimientos se llama Calvero de la Higuera. A finales de los años setenta se descubrió allí, de forma casual, el primer yacimiento. “En ese momento se construía un camino de servicio al lado del pantano de Lozoya. En ese proceso, se movieron unas rocas y aparecieron unos huesos. Un estudiante que pasó por allí los llevó entonces a la Universidad Complutense”, resume Laplana.

Las primeras excavaciones se extendieron entre finales de los años setenta y principios de los ochenta. Pero no fue hasta 2002 cuando el Museo Arqueológico Regional retomó la investigación en Pinilla. Las excavaciones actuales se realizan solo un mes al año, por lo que el hallazgo de nuevos descubrimientos se ralentiza. El yacimiento está declarado Bien de Interés Cultural (la máxima protección legal) desde 2005, en la categoría de Zona Arqueológica y Paleontológica.

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