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Los peritos de Angrois reavivan las sospechas sobre la actuación de Adif

La mayoría coincide en que el ente público no analizó el riesgo de un exceso de velocidad

La mayoría de los peritos que han estudiado el accidente de tren de Angrois coinciden en que Adif, empresa pública gestora de la línea, no analizó el riesgo que tendría un exceso de velocidad en la curva, en la que el descarrilamiento de un Alvia hace un año y medio, tras el despiste del maquinista que no frenó a tiempo, dejó 79 muertos. Así lo dicen en sus peritajes finales ahora desvelados cuatro de los seis expertos nombrados por el juzgado, mientras que un quinto no entra en la cuestión porque solo analizó el estado del tren y aún está pendiente de conocerse un sexto informe, el del perito designado por Adif.

Una docena de exdirectivos de Adif fueron imputados por el primer juez instructor del caso, Luis Aláez, pero la Audiencia Provincial de A Coruña revocó en octubre su decisión por considerar que las irregularidades detectadas hasta entonces en la línea Ourense-Santiago no tenían relevancia penal ya que no incumplían ninguna norma expresa. Ahora la mayoría de los expertos ratifican en sus peritajes definitivos las deficiencias detectadas en los provisionales y añaden otras indicando qué normas se habrían incumplido, lo que ratifica tanto a las víctimas como al abogado del maquinista en que este no es el único responsable del siniestro.

El peritaje más relevante es el del ingeniero de Telecomunicaciones César Mariñas, elegido por el juzgado de entre los mejores profesionales recomendados por su colegio oficial y el único sobre cuya independencia no ha dudado ninguno de los personados en la causa. Mariñas señala que tanto la decisión de Adif en 2010 de retirar de la curva de Angrois el sistema ERTMS de control constante de la velocidad como la de 2012 de desconectarlo también a bordo del tren, medidas que redujeron la seguridad y dejaron toda la responsabilidad en manos del maquinista, se tomaron sin analizar correctamente el riesgo que suponían. “Se constata que en ninguno de estos dos cambios se haya realizado ningún análisis de riesgo aplicando los Métodos Comunes de Seguridad (MCS) de acuerdo a la directiva 2004/49/CE”, dice.

Similar conclusión es la del también ingeniero de Telecomunicaciones Frans Heijnen, designado por la aseguradora de Renfe, QBE, que vería reducido su pago de indemnizaciones a los pasajeros si se establece que el maquinista no fue el único responsable. Su experto dice, como el anterior perito, que el análisis de riesgos que elaboró Adif “no cumple” con la citada norma europea.

También perito de parte es el experto maquinista Ángel Luis Sanz Cubero, designado por el abogado del conductor imputado, quien concluye igualmente que Adif “ha omitido realizar un análisis y una valoración del riesgo existente en la curva de Angrois, con una reducción de velocidad tan grande, lo que ha conllevado no dotar de los sistemas y señales adecuadas al tramo donde ocurrió el accidente”. En su informe el perito señala una larga lista de deficiencias en la seguridad instalada, que a su juicio incumpliría lo previsto tanto para las líneas de alta velocidad como para las convencionales en un punto como el de Angrois de transición entre ambos sistemas.

Un cuarto perito, el ingeniero de Caminos Juan Carlos Carballeira, funcionario de la Xunta nombrado por el juzgado, se centró en estudiar el diseño de la línea, pero también dedica un apartado a sus medidas de seguridad. En su análisis habla de la “no existencia de una evaluación de riesgos específica para la línea” Ourense-Santiago y dice que “resulta extraño no ver un análisis detallado del caso de exceso de velocidad, especialmente en curva”. En sus conclusiones, sin embargo, Carballeira diluye esa ausencia, atribuye el accidente en exclusiva al despiste del maquinista y se limita a decir que “el procedimiento para evaluación de riesgos parece olvidar el estudio del riesgo debido al incumplimiento de las limitaciones de velocidad”. Y añade que “aunque el procedimiento en su primera parte admite riesgos de tipo general, entre los que tendrían cabida” los excesos de velocidad, luego no se estudian en detalle.

Será el nuevo juez instructor, Andrés Lago, que esperaba por estos peritajes definitivos antes de dar nuevos pasos en la investigación, el que determine si hay relevancia penal en las deficiencias que le señalan los peritos y si cita como imputados a los exdirectivos de Adif como piden las víctimas y el maquinista.

Por otra parte, Renfe acaba de remitir al juzgado las certificaciones de que el centro médico en el que los maquinistas pasan sus reconocimientos psicofísicos está homologado y de que el conductor del Alvia superó adecuadamente esas pruebas. El abogado de una de las víctimas lo había solicitado hace ocho meses y la semana pasada el juez instructor se lo reclamó nuevamente a Renfe apercibiéndola de desobediencia. La empresa pública atribuye el retraso a que inicialmente la documentación se le pidió a otro departamento, lo que creó una “situación de confusión” de la que considera responsable al juez, a la víctima que la reclamó y a sí misma.

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