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El año más difícil del PSC

Los socialistas catalanes afrontan tres citas electorales en su peor momento

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante el Consell Nacional.
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante el Consell Nacional. EFE

Después de alcanzar en 2010 las cotas de poder más altas en sus más de 36 años de historia, el PSC vive su peor momento político. Desalojado del gobierno de la mayoría de las instituciones importantes, con unas expectativas de voto a la baja y unas costuras internas descosidas por el proceso soberanista, los socialistas catalanes afrontan este año varias citas muy complicadas que determinarán su futuro. En el propio partido no faltan quienes recuerdan el precedente del PASOK griego, convertido ahora en un partido casi testimonial tras años de poder hegemónico.

Municipales el 24 de mayo. El PSC perdió en 2011 la mayoría de las alcaldías importantes de Cataluña, entre ellas Barcelona, la joya de la corona. Por extensión también fue desalojado del gobierno de las cuatro diputaciones y de diversos consejos comarcales. Los socialistas dan por seguro que seguirán retrocediendo (hace cuatro años lograron el 25,1%) y que incluso perderán la mayoría absoluta de la que ahora gozan en algunos ayuntamientos. Se trata de “aguantar el golpe”, dicen, y de conservar el mayor número de feudos, especialmente en el área metropolitana. La capital catalana se antoja una meta inalcanzable y más después de que fraguara el pacto en Guanyem.

Primarias el 26 de julio. Miquel Iceta se hizo con el liderazgo del PSC en junio de 2014 y anunció que solo quería liderar el partido. Semanas después cambió de parecer y anunció que aspiraría a ser candidato a la Generalitat. Las elecciones primarias abiertas a la ciudadanía para escoger al candidato serán el 26 de julio, el mismo día que el PSOE ha convocado a sus militantes, simpatizantes y cualquier elector que lo desee, a votar para escoger a su candidato a la Moncloa. Si en la calle de Ferraz se está fraguando ya la alternativa para derrotar a Pedro Sánchez, en el PSC está muy verde esa idea y es probable que no haya más candidato que Iceta. Las miradas volverán a centrarse en Núria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, que a última hora se echó atrás para relevar a Pere Navarro y dejó el camino abierto a Iceta. Lo mismo que hizo Susana Díaz, aunque la presidenta andaluza está reagrupándose para dar batalla a Sánchez.

Autonómicas el 27-s. Con Podemos apretando en las encuestas y una anunciada fragmentación del voto, el PSC firmaría ahora mismo mantener los 20 diputados de 2012 (14,4% de votos). No parece que sea posible, pero Iceta, que es socialista desde antes de que naciera el PSC, promete aguantar el temporal. La confección de la lista electoral tampoco será fácil, con muchos aspirantes para tan pocos escaños. Laia Bonet, Assumpta Escarp y la concejal de Sabadell Marta Farrés tienen números para incluirse en una candidatura que se pretende renovadora.

Generales a finales de año. Para entonces ya se habrá desvelado la incógnita sobre el alcance del fenómeno Podemos entre el electorado. La cabeza de lista más previsible por Barcelona es Carme Chacón, y así lo ha sugerido Iceta, pero la exministra solo pasaría por el filtro de las elecciones primarias para ser designada si tiene el compromiso de que la calle de Nicaragua estará con ella. El tirón de la candidata tampoco facilitará la presentación de una alternativa. El 45,4% de los votos de 2008 y los 25 diputados de entonces son una reliquia de la historia del partido. Los 14 parlamentarios actuales tampoco serán nada fáciles de igualar.

El acomodo de Navarro. El exprimer secretario del PSC, Pere Navarro, desea continuar su carrera política fuera de Cataluña y su inclusión en la candidatura de las generales parece la salida más plausible. Pere Navarro, además, está muy bien visto en el PSOE, forma parte de la ejecutiva federal, al igual que Chacón, y sería una manera de reconocerle la dura etapa que tuvo que afrontar como líder de los socialistas catalanes. Mientras llega ese momento, continuará en la Mesa del Parlament, en un plano muy secundario.

El congreso ordinario. Iceta está convencido de que a final de año se puede abrir un nuevo escenario político en España y que la concreción de la apuesta de la reforma federal podría contribuir a la refundación del PSC. La fecha de las generales determinará la celebración del congreso. Si los resultados electorales han sido muy desfavorables, la alternativa al liderazgo encontrará más apoyos para plantar cara a Iceta, que ya ha anunciado su intención de querer seguir al frente del PSC.