Una ópera jalonada de escándalos

La Generalitat valenciana ha invertido 169 millones en la ópera desde su apertura en 2005 La gestión del recinto ha estado rodeado de polémica desde sus inicios

Registro policial del Palau de les Arts.
Registro policial del Palau de les Arts. JOSÉ JORDÁN

El registro que la policía efectuó ayer en el Palau de les Arts es el último capítulo de una larga lista de escándalos y problemas que han afectado tanto a la gestión de su actividad como al edificio, diseñado por Santiago Calatrava. Las primeras críticas surgieron por el elevado coste de la construcción del recinto —478 millones de euros— y la contratación de destacadas figuras de la ópera, como los directores Lorin Maazel o Zubin Mehta, que sumaron un gasto global superior a los 10 millones de euros. Los gestores justificaron estos gastos en la necesidad de buscar la excelencia en una ciudad que carecía de tradición operística.

Al mismo tiempo que se lograban hitos artísticos, como la tetralogía de Wagner, y se afianzaba su nueva orquesta como una de las mejores de España, se sucedían denuncias políticas que acusaban a la Generalitat de enchufismo en la confección de su plantilla directiva, y a la intendente, Helga Schmidt, de despilfarro en la gestión. La intendente se gastó hasta 391.000 euros en viajes, dietas y alojamiento entre 2005 y 2011. Schmidt aseguró que pagaba el plus para pernoctar en hoteles europeos de cinco estrellas para contratar a grandes voces y músicos.

El promotor del proyecto, la Generalitat valenciana, ha invertido 169 millones de euros en la ópera desde su apertura en 2005. El Ministerio de Cultura, que ha aportado unos ocho millones de euros, ha solicitado conocer en profundidad las cuentas del teatro y un plan de viabilidad para entrar en la fundación, el órgano rector del Palau de les Arts. La entrada del Gobierno no se ha materializado a pesar de las reiteradas invitaciones de la administración autonómica.

El edificio sufrió además el hundimiento de su plataforma escénica en 2006, si bien se pudo salvar la temporada. Al año siguiente, unas intensas lluvias inundaron los niveles inferiores de la infraestructura, provocando daños valorados en casi 17 millones de euros. Hoy, la enorme cúpula metálica de la ópera está rodeada de andamios debido a las obras de reinstalación del trencadís, arrancado por completo después de que comenzara a desprenderse parte del mosaico cerámico que lo recubría.

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