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El soberanismo catalán regresa a la casilla de salida dos años después

CiU y Esquerra se quedan solos en su “hoja de ruta” hacia la independencia

Artur Mas (izquierda) y Oriol Junqueras, el pasado 2 de diciembre en Barcelona.
Artur Mas (izquierda) y Oriol Junqueras, el pasado 2 de diciembre en Barcelona.

Dos años después de las últimas elecciones autonómicas, el soberanismo catalán regresa a la casilla de salida para iniciar de nuevo su viaje hacia la independencia. El órdago secesionista lanzado por Artur Mas acabó en un sucedáneo de consulta, pero CiU y Esquerra Republicana se han conjurado para volver a intentarlo con una “hoja de ruta” común en las elecciones del próximo 27 de septiembre. La fotografía política, sin embargo, se ha movido.

Electorado común. Convergència, socio mayoritario de la federación CiU, abrazó el soberanismo en las elecciones del 25 de noviembre de 2012 y no lo ha soltado. El discurso de Artur Mas de entonces planteaba las dudas de la fe del converso, pues él mismo había gobernado en Cataluña con el PP de 2010 a 2012. Ahora nadie duda de que el partido que fundó Jordi Pujol hace 40 años se ha vuelto independentista y le habla de tú a tú a Esquerra Republicana sobre esta materia. La formación de Oriol Junqueras reivindica que siempre es preferible el original a la copia y que ellos siempre han defendido la independencia. Ambas fuerzas se disponen ahora a disputarse un amplio electorado común.

Elecciones y plebiscito. La consulta prometida por Artur Mas hace dos años como su gran apuesta política acabó en el “proceso participativo” del 9 de noviembre, recurrido por el Gobierno. La sacudida que provocó el reto de Mas y la convocatoria a las instituciones del Estado, con la intervención del Tribunal Constitucional y una querella de la Fiscalía General del Estado, no invita a repetir el intento. Queda por ver cómo se concreta en la prometida y llamada “hoja de ruta” común de CiU y Esquerra para el logro de la independencia y su declaración formal en función del resultado del 27-S.

Independentismo a la baja. Por primera vez desde que Artur Mas lanzara su órdago en 2012, los ciudadanos partidarios de un Estado independiente para Cataluña son menos (44,5%) que los que se oponen (45,3%), según el Centro de Estudios de la Generalitat. La irrupción de Podemos —que no defiende la independencia y que irrumpiría con fuerza en el Parlamento catalán (el último sondeo de la Generalitat de diciembre le otorga de nueve a 11 escaños)— haría peligrar la mayoría absoluta que esperan sumar CiU y Esquerra para lograr la independencia. De las cuatro fuerzas soberanistas que firmaron hace un año el acuerdo sobre la doble pregunta y la fecha de la consulta se han descolgado Iniciativa per Catalunya-Esquerra Unida y la CUP.

La mancha de la corrupción. CDC tendrá que convivir hasta las elecciones con los procesos judiciales que salpican a Jordi Pujol y seis de sus siete hijos imputados por fraude fiscal o evasión de capitales. Uno de ellos, Oriol Pujol, llamado a ser el sucesor de Mas, ha acabado dejando la política y la justicia le investiga por varios delitos de soborno. En el Parlamento catalán, además, hay en marcha una comisión de investigación sobre estos y otros casos que afectan a CDC, una rémora considerable que puede poner plomo en las alas de un Artur Mas relanzado en las encuestas.

El rédito de la querella. Jordi Pujol rentabilizó la querella de Banca Catalana de 1984 con varias mayorías absolutas. En los próximos meses, Mas, la vicepresidenta Joana Ortega y la consejera de Educación, Irene Rigau, comparecerán ante la justicia por la querella de la fiscalía por el 9-N. Parece indudable que los nacionalistas no desaprovecharán la ocasión para sacar rédito político del caso.

Un sms en el telediario

Las discrepancias y la negociación que han mantenido Artur Mas y Oriol Junqueras hasta lograr un acuerdo el 14 de enero, con el anuncio de elecciones anticipadas, dicen poco de la madurez política y democrática equiparable a la europea a la que alude el líder de CiU para referirse a Cataluña. Seguramente el episodio más esperpéntico de estos dos meses largos de desencuentros fue la difusión en TV3 de un extenso sms que el presidente de la Generalitat envió al de Esquerra el pasado día 9 exponiéndole los puntos de desacuerdo e invitándole a un nuevo encuentro.

El texto del sms enviado desde el teléfono del president acabó en los móviles de diversos líderes políticos, como si se tratara de una cadena con el habitual “pásalo”. Miquel Iceta, líder del PSC, calificó la negociación de “espectáculo lamentable” e incluso Artur Mas y Oriol Junqueras pidieron “disculpas” a la ciudadanía por lo ocurrido el día que llegaron al acuerdo para adelantar las elecciones.

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