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FRANCISCO MORA | Rector de la Universidad Politécnica de Valencia

“Hemos resistido por los programas europeos y las empresas”

Francisco Mora, rector de la Universidad Politécnica de Valencia, reconoce que los convenios con la Generalitat para asumir la deuda se firmaron “en el último minuto de la prórroga”

El rector de la Universidad Politécnica de Valencia durante la entrevista.
El rector de la Universidad Politécnica de Valencia durante la entrevista.

 Los 117 millones de la Universidad Politécnica de Valencia suponen la mayor cantidad de deuda de una universidad asumida por la Generalitat, en los últimos acuerdos suscritos con las cinco instituciones que forman parte del sistema público universitario valenciano. Fueron convenios firmados “en el último minuto de la prórroga”, reconoce Francisco Mora, rector de la Politécnica desde mayo de 2013.

Pregunta. ¿En qué van a notar en la práctica alumnos y profesores esta absorción de deuda por parte de la Generalitat?

Respuesta. La universidad lo notará en el ahorro que supone no tener pagar intereses de las pólizas de crédito. Alguno me ha preguntado si la universidad se ha inundado de dinero con esos 100 millones de más. Le he contestado que no, que teníamos 100 millones en pólizas que devolver y ahora las devolverá la Generalitat, porque son créditos contraídos por sus impagos.

P. Pero ¿en qué se traduce en la práctica?

“Gastábamos en intereses más que en programas propios de investigación”

R. Nos vamos a ahorrar cuatro o cinco millones en gastos por los intereses de estas pólizas. Esa cantidad liberada ha sido repartida rápidamente.

P. ¿Cómo unas estrenas?

R. Como unas estrenas, aunque pagábamos por intereses más de lo que destinábamos a programas propios de investigación. Con la reducción de la financiación pública que hemos sufrido, tuvimos que recortar las políticas de incentivos de innovación docente, de investigación o de transferencia tecnológica.

P. ¿Y ahora?

“No conocemos a alumnos que se hayan acogido a los nuevos préstamos”

R. Ahora volvemos a dotarlas, aunque sin llegar a los niveles de 2009 o 2010. Abrimos nuevas líneas de apoyo a congresos o a estancias de investigadores en el extranjero, el fondo de ayuda a estudiantes, el programa de equipamiento docente … Los balances están limpios y eso quita preocupaciones en el sentido de ¿me renovarán la póliza que vence el día 20? Los años 2012 y 2013 fueron especialmente angustiosos en este aspecto. En 2014 las entidades notaron el flujo de liquidez y ya no hubo problema. Yo creo que la solución a la que hemos llegado ahora con la deuda histórica es fruto en parte de esta nueva situación.

P. En la clasificación según resultados alcanzados en innovación y desarrollo tecnológico por las 48 universidades públicas españolas, en el último U-Ránking del Istituto Valenciano de Investigaciones Económicas, la Politécnica encabezaba la lista estatal. ¿Cuál es la clave, en plena crisis y con la economía valenciana bajo mínimos estos años de recortes?

R. Creo que el compromiso de la comunidad universitaria por participar en los retos científico-tecnológicos que afronta la sociedad. La innovación y la transferencia de tecnología forman parte nuestro ADN.

P. Pero los institutos tecnológicos han sufrido EREs con los recortes, y la Politécnica es la universidad con más institutos mixtos (IBV, ITE e ITI) con asociaciones empresariales. ¿Cuál es el balance de daños y logros?

R. Estos tres institutos han aumentado su esfuerzo en la internacionalización para paliar el impacto de los recortes, pero la reducción de la inversión en I+D ha provocado la diminución de proyectos y la pérdida de capital humano. Ha bajado el número de proyectos o la envergadura de éstos, pero no el número de empresas socias, que incluso ha crecido en algún caso.

P. ¿Y el resto de la universidad no ha acusado la sangría de capital humano?

R. No tanto. Pero si ha afectado a muchas personas contratadas vinculadas a proyectos, al no haber proyectos o faltar financiación para sus contratos.

P. ¿La merma de ingresos ha sido tanto pública como privada?

R. Sobre todo pública, con una reducción de los presupuestos generales en investigación desde 2010 por encima del 30%. Hemos resistido con los programas de la Unión Europea y por la transferencia tecnológica a empresas. Eso ha ayudado a mantener los equipos humanos, que es lo más delicado. Si se desmembra un equipo humano tardas una década en volverlo a configurar.

P. Según el reciente estudio de la Fundación CYD, que preside Patricia Botín, la única universidad valenciana que pierde ingresos por tasas es la suya. ¿Por qué?

R. Si, hay tres razones. Con el encarecimiento de las tasas, que en las enseñanzas técnicas son mucho más costosas, los alumnos se ajustan más a los créditos. Dos, hay un claro descenso de vocaciones científico-tecnológicas, un 25% en la década. Y tres, esta universidad tiene unas normas de progreso y permanencia, que hace que todos los años haya un número importante de desmatriculaciones de aquellos alumnos que no cumplen un mínimo de progreso y rendimiento.

P. ¿Cuántos alumnos?

R. Unos 600 o 700, todos los años. Y entran unos 4.500.

P. ¿Le consta que algún alumno haya recurrido a los préstamos acordados por la Generalitat con las entidades bancarias para poder estudiar?

R. El impacto ha sido mínimo. Acabo de hablar con el delegado de alumnos sobre el tema y no conocía ningún caso. Me ha pedido que traslademos la demanda de que estos préstamos se puedan devolver cuando el estudiante trabaje, que es lo razonable. Así la medida tendría más impacto. Ya lo advertimos. El que carece de dinero no se arriesga a tener que devolverlo de golpe sin tener trabajo. Y el que tiene dinero no pide.