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La belleza radiactiva de Benidorm que triunfa en Instagram

La fotógrafa María Moldes expone en Alicante imágenes del lado más 'kitsch' de esta ciudad del Mediterráneo

Un hombre hace ejercicio en la orilla de la playa. Ver fotogalería
Un hombre hace ejercicio en la orilla de la playa.

Benidorm triunfa en Instagram tanto como la fotógrafa María Moldes. Esta gallega afincada en Alicante se ha pasado los dos últimos veranos retratando, teléfono en mano, lo que ocurre en la primera línea de playa de la que perfectamente podría considerarse la capital mediterránea de lo kitsch. El resultado es Escenas de la vida radiactiva, una exposición que retrata un sitio sin complejos y, en ocasiones, de aires alienígenas. Puede visitarse en la cooperativa cultural y escuela de fotografía Mistos, en Alicante (C/ Maestro Marqués, 70), hasta el 14 de enero.

En la mente de Moldes, cuanto más irreal sea el objeto o la persona encuadrada, mejor. La mirada irónica de esta fotógrafa es seguida por más de 2.000 personas en Instagram desde que abriera su cuenta al público hace solo seis meses. Antes tenía 50 seguidores; y ahora, entre ellos cuenta gente como el fotógrafo de la mítica agencia Magnum, Peter Van Agtmael. Nada mal en una red social en la que se publican 216.000 fotos por minuto, según la consultora estadounidense de informática DOMO.

El catálogo que propone Moldes aparece ante el espectador como un canto a las pieles torradas hasta el exceso, a las barrigas desvergonzadas y a los tintes de pelo estrambóticos o bigotes de otro tiempo. Son escenas que “emiten radiactividad pero de la buena”, apostilla la autora. Esta licenciada en psicología (rama que nunca ejerció), ha querido darle la vuelta a ese concepto que identifica a Benidorm como un lugar “friki” en el que alterna la clase trabajadora británica y el Imserso español. “Son fotos que no buscan ridiculizar sino mostrar un lugar donde lo diferente no molesta al de al lado, hay poco sentido del ridículo”, apostilla.

A Moldes no le gusta reflejar la realidad tal cual la vemos. “Intento que parezca de ciencia ficción”, matiza esta fotógrafa formada a base de práctica. Son fotos robadas, hechas con un Iphone 5, editadas apenas con un efecto de saturación en dos minutos, que es lo que tarda en 'subirlas' a Instagram. Su trabajo se inspira en el de profesionales como Martin Parr, también de la agencia Magnum y profesional reconocido por unos trabajos que podrían calificarse como de fotografía social.

La editorial francesa Out of the phone, dedicada a la fotografía hecha con móvil, ha incluido a esta novata de la fotografía en su próximo fotolibro junto a expertos profesionales que también publican en la red. En solo un año esta mujer ha pasado de trabajar en una escuela de Negocios en Madrid a ver cómo una foto suya encabeza un artículo del diario británico The Guardian y a dar entrevistas en blogs de moda y tendencia americanos o conferencias en MOWO, el congreso español sobre fotografía con móvil.

“Me da igual con qué se hace la foto”, explica Moldes, que optó por el fotografiar con un teléfono al pensar que una cámara réflex restaría naturalidad a los involuntarios modelos. “Entre toda la marabunta, invado casi el espacio vital de gente a la que me gustaría conocer, fotografío a personas sin complejos y mucha personalidad”, afirma quien ya trabaja en su siguiente serie. Se llama Gamma city, una visión un tanto grotesca y al mismo tiempo muy humana de la vida sobre el asfalto

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