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Feijóo acusa a Beiras de “incitar a la violencia” y esquiva la corrupción

El presidente anuncia que devolverá a los funcionarios un complemento salarial para acallar las críticas sobre la crisis

Feijóo, esta mañana en la sesión de control del Parlamento.
Feijóo, esta mañana en la sesión de control del Parlamento.

Tras varias semanas recibiendo preguntas constantes tanto de la oposición como de los medios de comunicación sobre diversos casos de presunta financiación irregular de su partido, el presidente de la Xunta y del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, logró esquivar esta mañana en su comparecencia en el Parlamento de Galicia los debates abiertos sobre corrupción. De los tres grupos de la oposición, solo el BNG le pidió alguna explicación por la financiación del PP, mientras PSdeG y AGE se centraron en criticar la situación económica de Galicia. Feijóo intentó contrarrestar esa visión lanzando el anuncio de que su Gobierno prevé reponer “paulatinamente” los complementos autonómicos que los funcionarios dejaron de percibir en sus pagas extras en 2012 y pidiendo explicaciones a la oposición, especialmente a AGE, a cuyo portavoz, Xosé Manuel Beiras, ausente hoy de la Cámara, acusó de “incitar a la violencia”.

El portavoz socialista, José Luis Méndez Romeu, centró su intervención en la sesión de control al Gobierno en detallar el deterioro de la producción industrial en Galicia. “Con usted la industria desaparece”, le dijo a Feijóo, para preguntarle si “nuestro PIB va a estar basado exclusivamente en la droga, la prostitución y demás actividades ilícitas”. El presidente le criticó que “se mofe” de los nuevos sistemas de cálculo económico de la UE que obligan a tener en cuenta la economía sumergida y lo acusó de verter sospechas sobre la viabilidad de la industria gallega frente a “socialistas sensatos” como el presidente de Asturias, con el que dijo estar colaborando por el bien de las factorías de Alcoa existentes en ambas comunidades. Feijóo, sin embargo, admitió el “pésimo momento” de Navantia en Ferrol y la “zona valle” que vive actualmente la producción de PSA Peugeot-Citroën en Vigo.

También la viceportavoz de AGE, Yolanda Díaz, centró sus preguntas al presidente en la crisis económica, en particular en el incremento de la pobreza. Pero se encontró con que la primera respuesta del presidente fue a su vez una pregunta, ya que le pidió que desautorizase al portavoz de su grupo, Xosé Manuel Beiras, por el contenido de una entrevista que hoy publica Faro de Vigo. “La gente me dice que hago muy bien en no aguantar a ese mamarracho y que debía romperle la cara. Como me decían las mariscadoras o en las gasolineras en los noventa, ‘señor Beiras hace falta una ETA’”, dice el líder de AGE, que preguntado por si volvería a golpear el escaño de Feijóo, como hizo hace unos meses, añade: “No me arrepiento, pero no tengo esa tentación”. Feijóo se agarró a esas palabras para acusar a Beiras de “incitar a la violencia” y vinculó su supuesta agresividad con la “violencia de este fin de semana”, que no detalló. Díaz le contestó que “violencia es que haya niños que pasan hambre”, “que haya familias que por sus políticas están sin vivienda” o que haya “8.000 dependientes a la espera de una plaza pública”. “Eso es violencia”, sentenció la viceportavoz de AGE.

Fue el portavoz del BNG, Francisco Jorquera, el único que, además de criticar la mala evolución del empleo, le pidió “explicaciones” por “la financiación del PP” y sus “dos diputados y diez alcaldes imputados”. Feijóo respondió a las acusaciones del nacionalista diciendo que “el deterioro del BNG no tiene por qué contagiar la ilusión que tiene la sociedad gallega para salir de la crisis”. Y anunció que la nueva ley de empleo público de Galicia que hoy validará el Consello de la Xunta prevé reponer “paulatinamente” los complementos autonómicos que los funcionarios han dejado de percibir desde 2012 en sus pagas extra. La medida se sumará a la próxima devolución, ya aprobada tanto por la Xunta como por el Gobierno central, de una cantidad mal calculada (en torno al 25%) cuando se suprimió toda la paga extra de Navidad de aquel año. “Repondremos paulatinamente a los empleados públicos gallegos, a los sanitarios, a los docentes, a los de la Administración de la Xunta y de justicia, el cien por cien de sus pagas extra”, dijo Feijóo.