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La querella altera los planes de Mas de no adelantar las elecciones

El ‘president’ mantiene su apuesta por la lista única que descarta Esquerra Republicana

El presidente Artur Mas vota en la consulta del 9-N. Ampliar foto
El presidente Artur Mas vota en la consulta del 9-N.

La querella presentada por la Fiscalía General del Estado contra el presidente de la Generalitat, la vicepresidenta Joana Ortega y la consejera de Educación, Irene Rigau, por la organización del 9-N ha alterado el camino que pensaba seguir Artur Mas. Los nacionalistas habían descartado el anticipo electoral con la intención de rentabilizar lo que consideraron un éxito de movilización ciudadana por los más de 2,3 millones de personas que acudieron a votar y la reiterada negativa del Gobierno para negociar lo que Mas calificó del “definitivo” referéndum. Sin embargo, la interposición de la querella por cuatro delitos contra tres miembros del Gobierno catalán puede conducir a Mas a decidirse al final por un adelanto electoral.

En los próximos días se empezará a aclarar el camino y si se mantienen las posiciones de los actores implicados. El presidente catalán pronunciará mañana una conferencia en el Auditorio del Fòrum de Barcelona bajo el título Después del 9-N: tiempo de decidir, tiempo de sumar. Al acto han sido invitados diversos representantes de la sociedad civil y de otros partidos y se leerá como un apoyo a la figura del presidente de la Generalitat, que desde la presentación de la querella no ha parado de recibir muestras de apoyo.

Nadie en Convergència conoce el contenido del discurso de Artur Mas de mañana pero se descarta por completo que pueda anunciar un adelanto electoral. Sí se espera que ponga el énfasis en la necesidad de elaborar una lista unitaria para las próximas elecciones y que eso redoblará la presión sobre Esquerra, que se resiste a ese escenario. Los republicanos rechazan la idea e insisten en que “no hay alternativa” al anticipo electoral, según insistió ayer Marta Rovira, número dos del partido, que reclamó de nuevo elecciones para decidir “qué nuevo Estado” quieren los ciudadanos.

“La querella es un elemento a considerar”, admitió un dirigente de CDC. El análisis que hacen los convergentes es que, si Esquerra considera tan urgente la cita electoral, Mas estaría dispuesto a convocar los comicios a cambio de la lista conjunta en la que se integre ERC pero también destacadas personas de la sociedad civil. Lo que en CDC denominan “una lista de país”, que no sería fácil de engendrar porque los nacionalistas consideran irrenunciable que la encabece Mas. “Queremos que sea la lista del sí-sí, no una coalición electoral que sea la suma de CDC, Unió, Esquerra y los socialistas rebotados”, explicó el mismo dirigente nacionalista.

El presidente catalán confía, además, en que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) se acabe convirtiendo en un aliado de su estrategia. Esta asociación decidirá el próximo día 29 su postura ante la situación política de Cataluña y podría secundar la tesis de Mas a favor de una lista conjunta en unas elecciones con carácter plebiscitario. Ese mismo día Mariano Rajoy viajará a Barcelona para participar en un acto de partido en el que explicará su estrategia ante la situación política catalana.

Si se anticiparan las elecciones, deberían convocarse, a más tardar, a finales de enero y celebrarse en marzo. El 31 de mayo habrá municipales y la posibilidad de hacerlas coincidir con las autonómicas está descartada porque CiU siempre ha querido que se celebren al margen de otros comicios.

A la conferencia de Mas de mañana y el pronunciamiento de la ANC del próximo sábado seguirá el de Oriol Junqueras el 2 de diciembre. El líder de Esquerra intervendrá en un acto en el Palacio de Congresos de Cataluña bajo el título Llamamiento a un nuevo país: la República catalana. Ese mismo día, el Gobierno catalán presentará en el Parlament el anteproyecto de Presupuestos, que hasta ahora no tiene asegurado ningún apoyo al margen de los diputados de CiU. En los últimos días se ha especulado con el apoyo del PSC, pero el escenario es poco probable porque los socialistas exigen a Mas que abandone el soberanismo.

Los movimientos de nacionalistas y republicanos encajan en el anuncio que realizó hace unos días el consejero de la Presidencia y portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, quien explicó que ambos partidos se daban una “tregua” hasta el 15 de diciembre. Para entonces es muy probable que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ya se haya pronunciado sobre la querella de la Fiscalía por el 9-N. El escenario actual se habrá modificado y nada indica que será para perjudicar la estrategia que decida Artur Mas.

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