Un millón y medio de valencianos vive en estado de exclusión social

Cáritas y la Fundación Foessa presentan su VII Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social Las entidades alertan de que el problema puede ser estructural si no cambia el modelo

Voluntarias del Banco de Alimentos de Valencia reparten lotes de productos básicos.
Voluntarias del Banco de Alimentos de Valencia reparten lotes de productos básicos.Tania Castro

Una de cada tres personas en la Comunidad Valenciana vive en situación de exclusión social, 1,59 millones de personas, según el VII Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España elaborado por Cáritas y la Fundación Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (Foessa). Los datos, obtenidos a partir de informes oficiales y 650 encuestas propias en la Comunidad Valenciana, revela las características de una coyuntura que se está transformando en un problema estructural y corre el riesgo de no solucionarse ni siquiera con una mejora de la economía.

El estudio, presentado ayer en Valencia, alerta de que la integración plena se ha convertido ya en un bien muy escaso del que disfruta “una estricta minoría” el 30,6% de la población valenciana, cuatro puntos por debajo de la media nacional. Ya son más numerosos los ciudadanos en exclusión que quienes están plenamente integrados. La población excluida representa el 31,7% de los ciudadanos valencianos y 760.000 personas se encuentran ya en la exclusión severa, un total de 210.000 hogares.

Hogares grandes, jóvenes sin trabajo y redes de apoyo familiar

  • Las familias grandes son las que se han visto más afectadas por los factores de exclusión social según el informe Foessa. Núcleos familiares en las que hay muchos niños y muchos jóvenes.
  • La vulnerabilidad de los jóvenes se multiplica. El 35% de los jóvenes vive en hogares excluidos y el 27% de los jóvenes desocupados está además fuera del sistema educativo, convirtiéndose, según el informe, en una "generación hipotecada".
  • El apoyo de las familias en la Comunidad Valenciana está resultando fundamental y el 80% de los hogares manifiesta tenerlo, un 10% más que la cifra de la media española.
  • El riesgo de exclusión social se triplica en las personas extranjeras no comunitarias y se duplica en la población ocupada con un empleo irregular y en situación de desempleo de larga duración, según sus datos.

El séptimo informe sobre exclusión y desarrollo social estudia 35 indicadores de la situación socioeconómica. El estudio detalla que el 49,5% de la población de la Comunidad Valenciana sufre exclusión en materia de empleo (como paro de larga duración o eventualidad), una de cada tres personas está afectada por factores de exclusión residencial (accesibilidad, adecuación, habitabilidad y estabilidad de la vivienda) y el 19% de los valencianos se encuentra afectado por la exclusión de la salud, reflejándose fundamentalmente en situaciones de privación y de dependencia. La situación más grave la padece el 16% de los hogares, donde existen problemas serios para seguir los tratamientos médicos. El 13% de las familias valencianas no pueden asegurarse una alimentación suficiente y equilibrada en términos nutricionales.

Cáritas y la fundación Foessa, alertan de que la exclusión está en riesgo de convertirse en un grave problema estructural porque “dos de cada tres personas que están en exclusión ahora lo estaban ya antes de la crisis”.

“Hasta 2007, en época de crecimiento, habíamos creado más riqueza que la media europea y aun así habíamos desarrollado una precariedad que ponía el modelo en cuestión”, afirmó ayer el coordinador del estudio Francisco Lorenzo. El coordinador explicó que la pobreza que se genera durante la crisis no se recupera en épocas de crecimiento si no se apuesta por políticas redistributivas y se corre el riesgo de que la situación se enquiste. “Tenemos que ser la resistencia a las políticas que dejan fuera al ser humano y ponen en el centro a la economía”, criticó Lorenzo.

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Cáritas explica que existe un poso de “esperanza desmovilizada” en muchos ciudadanos a quienes les falta dar el paso de la implicación en ámbito personal y asociativo.

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