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El jefe de la Ertzaintza dimite pero va a un curso que le devolvería al cargo

El Departamento de Seguridad no cubrirá la vacante hasta que lleguen los seis nuevos intendentes

Jorge Aldekoa.
Jorge Aldekoa.

Jorge Aldekoa (Amorebieta, Bizkaia, 1956) ha permanecido apenas un año —fue nombrado a finales de noviembre de 2013— como jefe de la Ertzaintza, un puesto creado para impulsar el nuevo giro de aproximación que el Gobierno Urkullu pretende para la Policía vasca en un tiempo de paz. Su decisión de renuncia a tan importante cargo se ve forzada inicialmente por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que le relega a la condición de comisario cuando sus funciones debían ser ocupadas por un intendente.

Pero Aldekoa ha hecho coincidir su dimisión —que comunicó ayer por una carta de folio y medio a “las jefaturas de la Ertzaintza”— con el último día del plazo hábil para concurrir como aspirante a un curso que promocionará a seis intendentes en un plazo aproximado de seis meses. En el supuesto de que consiga uno de estos puestos Seguridad no descartó este martes que pueda recuperar el cargo. De hecho, su vacante no será cubierta.

Cuando Gervasio Gabirondo, director de la Ertzaintza y auténtico ideólogo del funcionamiento de este Cuerpo, pensó en Aldekoa ya conocía su complicada situación judicial. Tampoco le importó que su elegido hubiera sido el jefe de la comisaría desde donde se impartieron las órdenes para la fatídica actuación policial que concluyó con la muerte por el disparo de una pelota de goma del joven Iñigo Cabacas, cuando celebraba en abril de 2012 un éxito europeo del Athletic. Desde entonces, la izquierda abertzale emprendió una intensa campaña para solicitar su cese, que acompañó de la recogida de 22.000 firmas.

Pero la principal preocupación de Aldekoa llegó el pasado 21 de julio con la sentencia adversa del TSJPV. A partir de ahí, el jefe de la Ertzaintza empezó a sentirse “incómodo” por los comentarios adversos de que era objeto porque algunos de los intendentes que le afeaban haber sido relegado a la categoría policial de comisario, dos escalones por debajo de la exigida para un jefe de la Ertzaintza. “Aldekoa mandaba sobre nueve intendentes que tenían dos categorías más que él y eso es muy difícil de asimilar por todos”, admitió este martes un dirigente sindical de la Policía vasca.

Así las cosas, tras conocerse la convocatoria del próximo curso de seis nuevos intendentes, Aldekoa entendió junto a sus superiores —donde goza de una absoluta confianza— que era la oportunidad idónea para dar una salida a tan incómoda situación. En el departamento de Seguridad se temía que esta anómala situación pudiera complicarse mediante una exigencia judicial de aplicación expresa de la sentencia porque proyectaría una imagen nada deseable.

En su misiva, Aldekoa admite que afronta una decisión “singularmente difícil para mí” ahora que la Ertzaintza “está inmersa en un proyecto de tal calado humano, profesional y organizativo”. El exjefe de la Policía vasca adelanta en su despedida que “seguiré trabajando día a día para que el nuevo proyecto avance, impregne al conjunto de la Ertzaintza y la consolide”.

Una sentencia adversa del TSJPV hacía “incómoda” su continuidad

Sin embargo, desde Erne, el sindicato mayoritario que ha reforzado su liderazgo tras las recientes elecciones, esta dimisión es identificada como “una chapuza más de Gervasio Gabirondo, que demuestra el caos organizativo que mantiene”.

Aldekoa, reconocido por su proximidad al PNV, forma parte ahora de la veintena de aspirantes a las seis plazas de intendente y, de momento, sigue a la espera de que se le conceda “su recolocación”, según informaron fuentes de Seguridad. Mientras, Joseba Markaida verá reconocida su condición de intendente en cumplimiento de la sentencia en la que se le reconocen los méritos en detrimento de Aldekoa.

Según el esquema del departamento de Estefanía Beltrán de Heredia, tras la comprobación escrupulosa de los requisitos exigidos para evitar que se repitan las irregularidades que han provocado este largo proceso judicial, los candidatos comenzarán un curso de hasta cinco meses y luego cubrirán 30 días de práctica en un puesto propio de intendente donde desarrollarán un proyecto cada uno.

Por tanto, dentro de medio año la Ertzaintza elevará a 15 su dotación de intendentes, insuficientes aún para cubrir las 22 funciones que requieren ser desempeñadas por esta categoría. Es entonces cuando volvería a cobrar fuerza la posibilidad de que Aldekoa recupere el cargo de jefe de la Ertzaintza a partir, claro, de que consiga el ascenso. El plan estratégico, en el que ha sido una pieza clave por su identificación con Gabirondo, aún no habrá acabado y le estará esperando.