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Francia renueva la alerta contra el mejillón sin aclarar la intoxicación

El país galo no ha contestado siquiera al informe enviado desde Galicia y a la solicitud de una reunión para abordar el asunto

Las autoridades francesas mantienen la sospecha por seguridad alimentaria sobre el mejillón gallego aunque siguen sin aclarar si la intoxicación de más de medio centenar de personas en el área metropolitana de Marsella hace dos meses fue debido a la ingesta de molusco procedente de Galicia. La alerta, que golpeó a un sector que se encontraba prácticamente paralizado por la marea roja que aún persiste, fue actualizada el pasado 1 de octubre. Una semana después de difundir el aviso a través de la red informática de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (que informa de los riesgos alimentarios), la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) solicitó una reunión bilateral para aclarar el episodio de intoxicación, pero el Ministerio de Sanidad sigue desde entonces sin obtener contestación de sus homólogos franceses.

 Al día siguiente de conocerse la alerta, España envió un rápido y exhaustivo informe sobre la procedencia de la remesa de mejillón bajo sospecha elaborado por el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar). Pese a todas las explicaciones posibles, Francia nunca contestó, una callada por respuesta que ya dio en otras ocasiones. A diferencia de anteriores avisos que acabaron desapareciendo de las redes informáticas de seguridad alimentaria sin llegar a aclararse, la última se ha reactivado, ante la indefensión del sector, que sigue esperando una explicación a través de su interlocutor, la Consellería do Mar.

La reunión entre ambos países continúa pendiente, según fuentes de la Xunta, y la única respuesta de las autoridades galas ha sido mantener la alerta “infundada”. Aunque la medida, señalan desde Mar, no está teniendo repercusión en las ventas a Francia, país que ya encabeza el ranking de exportaciones seguido de Italia, la producción no logra estabilizarse y varios polígonos todavía están cerrados al consumo. La alerta coincidió con una pertinaz marea roja que hizo su aparición en abril y que obligó a decretar el cierre de casi el 90% de los polígonos de bateas de las rías y el 40% de los bancos de otros moluscos como berberecho y almeja. En el último parte, de ayer por la tarde, seguían cerrados 22 de los 75 polígonos de bateas de Galicia, la mayoría en las rías de Vigo y Pontevedra.

Las consecuencias económicas de la marea roja van a superar las que tuvo la de 2013, que hizo caer la facturación un 20%, colapsando también a las industrias derivadas, según fuentes del sector mejillonero. El desplome de la producción, cuantificada en un promedio de 200 millones de kilos anuales, obligó a Mar a habilitar una partida de ayudas de 1,5 millones de euros. La consellería tramitó 600 solicitudes de los productores y ya anunció más bonificaciones para esta campaña.

En el informe de Intecmar remitido a Francia se hacía referencia a la partida de molusco exportada días antes y que podía ser el motivo de la alerta alimentaria. La remesa, según la Xunta, iba perfectamente etiquetada, cumplía los protocolos de seguridad alimentaria, incluida la calificación por calidad microbiológica, y especificaba que solo uno de los lotes requería de depuración previa en el país de destino.

Desde la consellería insisten en que los estrictos controles de las aguas que se realizan a diario en las rías y los cauces de comercialización del mejillón gallego garantizan su consumo, mientras los productores creen que la alerta se debe a la ineficacia de los sistemas de depuración que se usan en Francia.