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Los ‘botiguers’ se rebelan contra Trias

Los tenderos de barrio rechazan la ampliación de centros comerciales

Sant Andreu no irá a la gala ‘La millor botiga del món’ del Ayuntamiento

Instalaciones del centro comercial de La Maquinista, en Sant Andreu.
Instalaciones del centro comercial de La Maquinista, en Sant Andreu.

“Nos sentimos traicionados y menospreciados, solo habéis tenido en cuenta el beneficio de un operador privado en contra de todo el tejido asociativo, comercial y vecinal, de Sant Andreu. Habéis conseguir poner de acuerdo a todas las entidades del barrio, en contra de un proyecto claramente especulativo y que daña de forma irreparable al comercio de los barrios del entorno”. Así de explícita es la carta que el eje comercial de Sant Andreu ha enviado al alcalde de Barcelona, Xavier Trias, explicándole “la dolorosa decisión” de declinar la invitación a la gala anual de entrega del premio Barcelona, la millor botiga del món que organiza el Ayuntamiento el próximo lunes, en protesta contra la ampliación en 30.000 metros cuadrados del centro comercial La Maquinista.

El malestar de Sant Andreu es la punta del iceberg del mar de fondo que hay entre los botiguers de barrio de la ciudad: Clot, Sant Martí o Creu Coberta también están con las espadas en alto contra la ampliación de grandes superficies como la citada Maquinista, Glòries (13.700 metros cuadrados autorizados por silencio administrativo), Heron City (6.000 metros más previstos) o la que se les avecina con los 26.000 proyectados en la futura estación de La Sagrera.

Ayer estas protestas estaban en el orden del día de la reunión de la Fundación Barcelona Comerç, que agrupa a los ejes de toda la ciudad. Una reunión que prevista para las diez de la noche, que suele terminar pasada la medianoche y en la que otros barrios sopesaban sumarse al plantón del eje de Sant Andreu al premio anual del Ayuntamiento.

El presidente de la asociación de Sant Andreu, Pròsper Puig, lamentaba ayer que el eje de su barrio sea “el triángulo de las Bermudas”. “Estamos entre la Maquinista, el Heron City, Glòries, La Sagrera y a diez minutos del futuro centro comercial de Cerdanyola o de Montigalà, en Badalona”, afirmaba. Ha perdido la cuenta de las tiendas tradicionales que han cerrado en el barrio, pero afirma: “Aquí había mucho comercio fuera del eje, y ahora las tiendas se restringen al carrer Gran y a Fabra y Puig”, lamentaba. En la carta, la asociación asegura que en el actual momento de crisis la ampliación de centros comerciales “es un tiro en la línea de flotación de los comercios de barrios, pueblos y ciudades”.

El Ayuntamiento, a través de una portavoz, respondió por escrito que la ampliación de La Maquinista creará “tejido urbano”, que va de la mano de nuevas viviendas y equipamientos, y que creará 1.200 empleos. Además, aseguró que “el Ayuntamiento tiene un firme compromiso con el comercio de proximidad” y que la llegada de nuevos vecinos al entorno del centro comercial será positiva para el eje del centro del barrio.

La ampliación es un tiro en la línea de flotación de los comercios del barrio"

El patrono de los patronos, Vicenç Gasca, presidente de la Fundació Barcelona Comerç, emplea un tono menos beligerante, pero alerta de que “las ampliaciones de centros comerciales previstas no responden a una demanda ciudadana”. “Al contrario, hay sobredimensionamiento, más metros cuadrados pueden hacer mucho daño”, avisa, y recuerda. Gasca reprocha que los sucesivos gobiernos municipales hablen de la importancia del pequeño comercio para luego tomar medidas que no le favorecen. Unas ampliaciones, recuerda, que llegan tras el cierre, según estudios no oficiales, de unas 5.000 tiendas, entre el 10%-15% del comercio tradicional.

Desde el eje de El Clot, Xavier Bou, se mostraba ayer partidario de sumarse a la protesta de Sant Andreu: “Si no empezamos a decir basta, nos ahogarán, aunque luego se llenan la boca alabando al pequeño comercio”. “El pastel es cada vez más pequeño y hay muchos comercios que al mínimo contratiempo optan por bajar la persiana”. Si finalmente no acude, aclaraba, le “sabría mal, para los que reciben el premio”. “Pero es que hoy le toca a otro y mañana a ti”.

Su homólogo de Sant Martí, Carles Martínez, añadía que los comerciantes están “perdiendo todas las batallas gobierne quien gobierne”. “Al final”, avisa, “estallará la burbuja porque el poder adquisitivo es el que es. ¿De dónde saldrán los clientes?”.

Desde Creu Coberta, el presidente del eje, muy próximo a Gran Via 2, Lluís Llanas, se muestra “muy crítico” ante el aumento de metros de unos centros comerciales con “una oferta clónica que no es la que valoran los turistas: el comercio tradicional, familiar, que estructura y cohesiona”. “Seamos responsables, no hacen falta más metros en centros comerciales”, exclama y subraya el interés que por el modelo catalán expresan a menudo estudiantes norteamericanos.

El malestar no se restringe a los barrios. Incluso en el centro de la ciudad, el presidente de Barnacentre, Javier Cotet, cuestiona la política del ejecutivo de Trias. Le reprocha que “expliquen las cosas una vez aprobados; no entiendan las reglas básicas de la oferta y demanda; y la mentalidad de que ‘sobra gente en Ciutat Vella’, no es verdad”.