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Mas gana tiempo con una consulta sin garantías legales

ERC marca distancias y pide elecciones “lo antes posible” para declarar la independencia

Artur Mas comparece ante los periodistas en el Palau de la Generalitat para explicar su última decisión sobre la consulta.
Artur Mas comparece ante los periodistas en el Palau de la Generalitat para explicar su última decisión sobre la consulta.

Cataluña se dirige a unas elecciones anticipadas con carácter plebiscitario sobre la independencia, pero el presidente de la Generalitat, Artur Mas, quiere ganar tiempo mientras intenta recomponer su liderazgo y el de su partido, Convergència Democràtica. En este contexto, Mas anunció este martes los detalles de la votación alternativa a la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional. “Los catalanes votarán y habrá urnas”, resumió. La Generalitat impulsará el próximo 9 de noviembre, aunque no concretó cómo, una votación similar a la que ha suspendido el Tribunal Constitucional y que el Gobierno también intentará paralizar. Sin embargo, y a diferencia de la consulta inicial, la que propone Mas no genera consenso entre las fuerzas soberanistas por falta de garantías. ERC ya abogó ayer abiertamente por unas elecciones anticipadas “lo antes posible”.

En su momento más difícil desde que es presidente de la Generalitat, Artur Mas compareció a las diez de la mañana para exponer su plan alternativo a la consulta prevista. A diferencia de otros momentos lo hizo solo, ya sin los portavoces de los partidos que hasta ahora le han acompañado en la consulta (CiU, ERC, ICV y la CUP). Admitiendo de entrada que la retirada de la consulta como estaba prevista ha “agrietado” el bloque soberanista, el presidente intentó dejar claro que no todo está perdido y que pondrá las urnas el 9 de noviembre, como prometió. Eso sí, también admitió que el “referéndum definitivo” deberían ser unas elecciones plebiscitarias en las que haya una lista conjunta con el máximo número de partidos soberanistas. “El adversario real y poderoso es el Estado español”, dijo en un intento de mantener cierta unidad en Cataluña.

Voluntarismo para el 9-N

  • El plan con el que trabaja el Gobierno catalán se basa en el voluntarismo. Según sus previsiones, 20.000 voluntarios custodiarán las 6.000 urnas que se sacarán a la calle el próximo 9-N.
  • La consulta alternativa prevé contar, además, con hasta 700 empleados públicos para garantizar las mínimas condiciones de la votación.
  • Ante la imposibilidad de exigir la participación de alcaldes, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, pidió ayer la “colaboración” de los 920 alcaldes que han apoyado la consulta las últimas semanas. Sabe que, al menos, otros 40, del PSC y del PP, no le facilitarán el camino.
  • La Generalitat ha cifrado en 700 locales los espacios que necesitará para la celebración de este proceso de participación. Se habilitarán edificios de su propiedad, en su mayoría institutos de secundaria y centros de servicios sociales. La cifra queda muy lejos de los 4.000 con que contaba inicialmente.

El plan de Mas está repleto de incógnitas y rodeado del máximo secretismo en un intento de evitar la impugnación inmediata por parte del Gobierno. Más sí aclaró que el 9 de noviembre habrá urnas, que se votará en locales de la Generalitat y que no se pondrá a los funcionarios en la posición incómoda de participar en algo que pueda ser ilegal. “No habrá decreto de convocatoria”, admitió, lo que pone en duda todas las garantías legales de la nueva consulta.

El plan de la votación prevé movilizar más de 20.000 voluntarios para custodiar las urnas. Al tener limitadas las capacidades organizativas también pedirá apoyo a los Ayuntamientos. Eso sí, utilizará locales propios para evitar mayores problemas a los alcaldes.

Para el éxito de la convocatoria será imprescindible la colaboración de la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, las dos principales asociaciones independentistas. “Nos sentimos decepcionados de que los partidos políticos no hayan sabido mantener la unidad como sí ha hecho la sociedad civil”, dijo la presidenta de la ANC, Carme Forcadell. Mas ya habló ayer con los dirigentes de la Asamblea para explicarles sus planes y garantizarse el apoyo logístico y humano.

El frente de los partidos será mucho más difícil de resolver. Uno de los puntos que más ha dividido a las formaciones soberanistas es que la consulta alternativa no prevé la elaboración de ningún censo, lo que resta garantías legales al proceso. “Podrán votar como mínimo todas las personas que estaban convocadas a la consulta inicial”, aseguró Mas. De hecho, podrán votar todos los que tengan un DNI en el que conste una dirección postal catalana. Tampoco aclaró cómo se evitarán las duplicidades de voto ni cómo sabrán los ciudadanos dónde tienen que ir a votar.

La Generalitat pide ayuda a los alcaldes para garantizar la votación que se mueve en la alegalidad

Tanta incertidumbre acabó por romper el escaso consenso que quedaba en el bloque soberanista. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, acusó a Mas de “romper la unidad” al retirar la consulta que, en su opinión, sí generaba consenso.

Junqueras, que al menos hasta ahora era socio de CiU en el Parlamento catalán, criticó el plan de Mas después de que el presidente de la Generalitat le haya presionado en dos sentidos. En primera instancia Mas dijo esperar de los republicanos que apoyen su nueva consulta. Además, el presidente de la Generalitat emplazó a los republicanos a ir a unas elecciones de forma conjunta. De hecho, condicionó la convocatoria anticipada a que haya un acuerdo entre Convergència y Esquerra, del que Unió Democràtica se autodescartaría con toda probabilidad. “Bajo mi opinión personal, tiene que haber una lista con un programa unitario que obtenga mayoría absoluta”, dijo Mas.

Horas más tarde, el presidente de ERC fue claro al respecto. Solo acudirá a una lista conjunta si Mas se compromete a declarar la independencia. “Los problemas económicos y sociales de la ciudadanía catalana pasan por contar con las herramientas propias de un Estado y para ello es necesaria la independencia”, aseguró Junqueras. “Después de haber eliminado todas las vías anteriores —referéndum, consulta no referendaria— el mejor camino para conseguir la independencia es convocar unas elecciones anticipadas lo antes posible”, concluyó el líder republicano.

La suspensión de la consulta oficial deja en el aire el pacto entre CiU y ERC

En este posible escenario electoral, el presidente de ERC rehuyó comprometerse con una lista unitaria con Convergència: “La importancia recae en qué se quiere hacer y cómo lo queremos conseguir”, dijo. “El quién lo hace vendrá después”.

Pero el remplazo de la consulta por un proceso participativo simbólico y sin garantías legales puede acabar con algo más que con la vía que abrieron los partidos soberanistas el año pasado. La estabilidad del Gobierno de Artur Mas está seriamente amenazada. De hecho, el presidente reconoció ayer que no sabe si sigue contando con el apoyo de Esquerra Republicana, aunque dijo que por su parte no ha cambiado nada. Eso sí, ni si quiera fue capaz de decir si este año podrá aprobar los Presupuestos. El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, admitió que las cuentas podrían prorrogarse. La incógnita, en este caso, es si habrá nuevos recortes y si los funcionarios podrán recuperar la paga extra tal y como había prometido la Generalitat. El Gobierno de CiU utilizará este último punto para presionar a ERC sobre la necesidad de aprobar las nuevas cuentas.

La ANC se siente “decepcionada”, pero colaborará con el Gobierno catalán

Junqueras evitó concretar también hasta qué punto está comprometido con Convergència i Unió. Aseguró que dependerá de lo que pase en los próximos días y de si el Gobierno de CiU vuelve al modelo anterior de consulta, algo que, seguro, no ocurrirá. “Estamos convencidos de que es posible, pero la paciencia no es infinita, advirtió Junqueras. La nueva relación entre ambos socios pasará hoy la primera prueba en el pleno del Parlamento catalán.

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