La plaza de España llegará al Palacio Real tras enterrar el tráfico en túneles

La reforma costará 89 millones y la pagarán los dueños de cuatro edificios del área

“Vosotros vais a ganar un montón...”, susurraba ayer admirativo un ejecutivo a otro, ambos con intereses inmobiliarios en la plaza de España, en la terraza del ático en el piso 32º de la torre de Madrid. La alcaldesa, Ana Botella, acababa de presentar su proyecto de reforma de la plaza, que echará a andar un año o dos, y que el Ayuntamiento lleva planteando desde 2011. Su característica más visible es el soterramiento del tráfico en la calle de Bailén. Botella detalló un proyecto abierto a las propuestas de vecinos, comerciantes y demás interesados, pero el verdadero refrendo deberá obtenerlo del Gobierno emanado de las urnas en mayo de 2015.

Cuenta con una ventaja inmejorable: los 89 millones de coste de ejecución material se cubrirán a partes iguales con la concesión del (ampliado) aparcamiento subterráneo y las aportaciones de empresas con intereses en la plaza.

Como mencionaba uno de ellos, los propietarios de los edificios del ámbito ganarán “un montón”, en tanto en cuanto el proyecto revitalizará, al menos sobre el papel, una zona en la que el Ayuntamiento ve “problemas para aburrir”. Pero, a cambio, tendrán que pagar. “Sin dinero, no hay rock and roll”, en palabras de Javier Hernández, director municipal de Planeamiento urbano.

Los seis problemas. Según el diagnóstico municipal, la plaza es “una isla rodeada por 37 millones de coches” y plagada de problemas: el “deterioro” de pavimento, mobiliario urbano e iluminación; la “falta de conectividad peatonal” entre el Palacio Real, el Templo de Debod, Madrid Río, etcétera; su “aislamiento por el tráfico rodado”, pese a haberse diseñado en 1911 como bisagra entre el barrio de Argüelles y el centro; la “degradación” de edificios significativos, que proyecta una “imagen inadecuada”; las infraestructuras de tráfico “obsoletas o inadecuadas”, como el paso elevado de Bailén; y el espacio “infrautilizado”, que ha conquistado el botellón y que provoca “sensación de inseguridad”. “El deterioro de la plaza por el paso del tiempo y algunos usos perjudiciales hace que disminuya su atractivo para el paseo o la estancia”, concluye.

Pagan las grandes empresas. “Desde hace unos años, en el contexto de la crisis, varios edificios se han quedado vacíos”, relata el Ayuntamiento. Los más “notorios” son el edificio España (“completamente vacío”) y la Torre de Madrid (“está concluyendo su proceso de transformación”). Los bloques de los números 3, 4 y 5 han sido demolidos recientemente pero ya está pedida la licencia para levantar un hotel. El Ayuntamiento atribuye “en gran parte” a ello la “degradación de la plaza” y su “poco atractivo”. Y será precisamente la reversión de ese “abandono” inmobiliario lo que permita, a partir de 2016, resucitarla.

Metrovacesa (Torre de Madrid), Dalian Wanda (la empresa del magnate chino Wang Jianlin compró en junio el Edificio España por 265 millones), VP Hoteles (dueña de los números 3, 4 y 5) y Mutua Madrileña (propietaria del palacete de la Real Compañía Asturiana de Minas) serán los contribuyentes clave, con una aportación total de 39 millones.

Los 40,5 millones restantes provendrán de la licitación del aparcamiento subterráneo (la actual concesión concluye en 2016). Se ampliarán sus tres pisos, que cuentan con 826 plazas, y se conectará con los cuatro edificios mencionados para servir también de estacionamientoprivado.

Menos atascos. La plaza tiene 36.900 metros cuadrados (“es una de las mayores de España”), de los que 27.000 son peatonales. La reforma creará un espacio sin coches de 41.000 metros cuadrados (se añade parte de Bailén), en el que se enterrará “el máximo posible de circulación rodada” mediante túneles que canalicen el tráfico de salida de Princesa y de Gran Vía hacia Bailén y la cuesta de San Vicente, y el entrante de esta última en dirección opuesta.

El paso elevado entre las calles de Ferraz y de Bailén será “exclusivamente peatonal”. Así, además de “una mejora del espacio peatonal”, se logrará “una ligera mejoría” del tráfico que, sin embargo, “no supone la eliminación del problema en uno de los principales puntos de acceso a la ciudad”. La velocidad media de circulación se incrementará un 14% en hora punta matutina y un 11,5% por la tarde. Y habrá una “importante mejora” en los viajes de salida, al eliminarse cruces con semáforo.

Mayor área comercial. El plan municipal incluía inicialmente la construcción de un espacio cultural dedicado a Miguel de Cervantes bajo la plaza, en una zona con uso también comercial junto al aparcamiento. Ayer, apenas se mencionó este proyecto de pasada, señalando la necesidad de dotar de mayor peso a la figura del escritor. Tres de cada cinco usuarios de la plaza son turistas (por allí pasan nueve millones de peatones y la disfrutan 300.000 personas al año), que se fijan en las estatuas de Don Quijote y Sancho y no en la de su autor, “arrinconada de espaldas al monolito”.

En la actualidad hay una galería comercial (con una tienda, una agencia de viajes y un restaurante), pero “parece oportuna la actualización y ampliación” de este área comercial. El Ayuntamiento pretende además que el Consorcio Regional de Transportes amplíe el andén de Metro (líneas 3 y 10) para conectarlo con este nuevo área comercial y cultural.

Trasplante y tala de árboles. La reforma incluye el rediseño de la actual superficie verde de la plaza. Aparte de los 26 parterres del área central, hay zonas con césped, paseos con frondosos plátanos, conjuntos de olivos centenarios, cedros, encinas, cipreses, etcétera. La mayoría de ellos serán eliminados o trasplantados.

Como arbolado singular hay catalogados 1 magnolio, 1 arce, 27 olivos, 8 palmitos, 146 plátanos y 2 olmos. Sin embargo, el Ayuntamiento sólo considera “de especial interés” un olmo, el arce y un álamo blanco.

De los 455 árboles de la plaza, el Ayuntamiento propone trasplantar 184, conservar los tres mencionados y extraer los 227 restantes. De los 151 arbustos, trasplantaría 135 y extraería los 16 restantes. Según su diagnóstico, hay decenas de árboles enfermos; pese a que la obra no se realizará al menos hasta 2016, el Ayuntamiento no ha explicado qué hará con ellos a corto plazo.

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