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Malditas vacaciones en el Caribe

Jordi Galcerán, autor de ‘El crédito’, estrena la versión en castellano de su obra ‘Cancún’

De izquiera a derecha, Aurora Sánchez, María Barranco, Francesc Albiol y Vicente Romero, en 'Cancún'. Ampliar foto
De izquiera a derecha, Aurora Sánchez, María Barranco, Francesc Albiol y Vicente Romero, en 'Cancún'.

Ganar el torneo de dramaturgia en el festival Temporada Alta de Girona, que el texto se convierta en uno de los espectáculos sonados de la temporada y que, además, se solape en cartel con otras obras propias estrenadas hace años que siguen llenando día tras día tiene sus consecuencias. Por ejemplo, poder rescatar una obra anterior, por fin con el reparto soñado.

Esta es la historia de Jordi Galcerán, autor de El crédito (triunfo del pasado curso con Carlos Hipólito y Luis Merlo) y de Cancún, obra estrenada en catalán en 2008, en Barcelona, y nunca representada en castellano. “Ahora tengo la posibilidad, que es muy chula, de que si no veo claro el reparto prefiero dejarlo”, explica el escritor. Este, encabezado por María Barranco y con Vicente Romero, Francesc Albiol y Aurora Sánchez, le convenció, y será el que permanezca desde el pasado 3 de octubre hasta el 4 de enero en el Teatro Infanta Isabel, dirigidos por Gabriel Olivares.

El crédito no ha sido, ni mucho menos, el primer triunfo del dramaturgo, al que su equipo de prensa anuncia como “el rey Midas del teatro español”. El método Grönholm, un crudo retrato de los procesos de selección de personal en una empresa, fue estrenada en 2004 simultáneamente en Madrid y Barcelona, y adaptada al cine un año más tarde. Burundanga (la historia de dos torpes integrantes de un comando de ETA) ha alcanzado las mil representaciones desde su estreno en 2011, entre el Teatro Maravillas y el Lara, su actual casa.

Sin embargo, Galcerán asegura que esta es la comedia con la que más satisfecho está: “No sé si es la mejor, pero es la que más me gusta. Habla de cosas importantes, de qué es lo que vale la pena en la vida, qué nos hace felices y si lo somos. Al lado de estas, las otras obras que he escrito las veo como artefactos”.

Cancún, en realidad, también lo es, y el dramaturgo lo admite sin complejos. La carpintería de la obra se sostiene sobre una fantasía que se acaba convirtiendo en realidad. Dos parejas de amigos viajan al Caribe y se plantean, animados por el champán, cómo habrían sido sus vidas si se hubieran casado con otro miembro del cuarteto en lugar de con su actual pareja. El elemento cómico de este “qué hubiera pasado si...” es que Reme (María Barranco) es la única que parece ser consciente de este súbito viaje a un universo paralelo, con el consiguiente enredo.

La actriz asegura que el personaje de esta tierna manipuladora que se dedica a orquestar la vida de su pareja y amigos hasta el punto de condicionar sus vidas para siempre le iba “como un guante, o un body tipo Beyoncé”. Llevaba dos años sin actuar en teatro, desde Tócala otra vez, Sam, adaptación de una obra de Woody Allen, en el mismo teatro que acoge ahora Cancún. La actriz bromeaba sobre su llegada al proyecto bajo las suaves notas del hilo musical del hotel Palace, poco antes del estreno: “Después de tanto tiempo, cuando recibí el texto de Jordi y vi que el personaje se llamaba Reme, creí que había hecho la función para mí. Porque yo soy Dulce Nombre de María Magdalena de los Remedios. Pensé: ‘¡Qué regalo, si no me conoce!”.

La obra llega tras taquillazos como ‘Burundanga’ y ‘El método Grönholm’

El personaje no había sido creado pensando en la actriz, sino en “las buenas personas” que “te dirigen la vida porque te quieren”. “Son las más peligrosas, porque no tienes la fuerza de decir que no”, explica el autor. Y se le ocurre un ejemplo: su madre. Galcerán recuerda sus días como profesor en un colegio, mucho antes de saber que pasaría la vida mirando a los escenarios. “Me ofrecieron un puesto fijo, pero luego empecé a trabajar en una revista, que me gustaba más. Ella me dijo: ‘Pero tú estás loco, ¿Cómo vas a dejar un trabajo fijo?’ Si le hubiera hecho caso, no estaríamos aquí”.

“Aquí” significa a punto de comenzar la segunda temporada de El crédito, con un premio Ceres a mejor autor otorgado por la crítica en el Festival de Mérida aún calentito bajo el brazo. Pero los galardones, asegura, no se acumulan en su casa (ha sido finalista a los premios Max cuatro veces, pero solo ganó el de 2005 con El método Grönholm). “Para los que escribimos comedia, es muy difícil”, explica. María Barranco está de acuerdo: “Cuando te dan un premio de interpretación es porque te violan, porque tienes una tara física… Por hacer reír cuesta más trabajo que te premien”. La guasa de la actriz es recogida con un fondo de amargura por el autor: “Yo intento hacer una historia que sea divertida y que los personajes funcionen. Pero hay como una necesidad de que el teatro sea algo más que teatro, y esta forma de vender tu obra es difícil que cale en determinados ambientes”.

En cualquier caso, más vale que el espectador no detenga demasiado su pensamiento al ir a ver Cancún. “La gente me comenta: ‘Hostia, fui con mi marido a ver esta función y salí preguntándome muchas cosas. Este hombre con el que estoy desde hace 20 años, ¿por qué?”, bromea Galcerán. Pero Barranco interrumpe: “Eso no lo digas, Jordi, que la gente no viene. Aunque a lo mejor está bien, te lo piensas y te acabas buscando algo que te motive más”.

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