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Un cronómetro hacia la secesión

Unos 500 independentistas claman ante el Palau en favor de la consulta

Partidarios de la independencia de Cataluña, ayer en la Plaza de Sant Jaume
Partidarios de la independencia de Cataluña, ayer en la Plaza de Sant Jaume

Un enorme cronómetro, situado en la plaza de Sant Jaume, en Barcelona, marca desde ayer los días, horas y segundos que restan para la celebración de la consulta del 9-N. Unas enormes letras de color blanco forman a su lado la palabra independencia junto a una urna gigante. Unas quinientas personas, citadas por la Asamblea Nacional Catalana, se concentraron ante el Palau de la Generalitat para respaldar a Artur Mas en la firma del decreto del referéndum. Portando decenas de estelades, algunos de ellos en forma de capa o de paraguas, los soberanistas clamaron en favor de votar, de un Estado propio y cantaron Els Segadors justo cuando Mas —siguieron la ceremonia escuchando la radio con auriculares— firmó el decreto.

Tras el acto, Mas salió a saludarlos a pie de plaza acompañado de sus consejeros, Oriol Junqueras (ERC) y la presidenta del Parlament, Nuria Gisbert. La ANC se ha erigido en un centinela del proceso y lo acompañará hasta el final. Medio millar de personas ya se concentró hace nueve días ante la Cámara catalana cuando se aprobó la Ley de Consultas. Siguieron el debate a través de unos altavoces en el Parc de la Ciutadella. La sociedad catalana está fuertemente politizada y la movilización es constante. No todos los llamamientos tienen el mismo impacto: también los hubo el viernes ante el Parlament en contra de la secesión y del expresidente Pujol. Apenas acudieron 50 personas de Plataforma per Catalunya, con dicurso xenófobo, y el movimiento antiindependentista Somatemps. Cantaron lo mismo: “Que la casta devuelva la pasta”.

“Queremos votar y tenemos derecho”, afirma uno de los manifestantes

No se ven carteles en Cataluña, carteles a favor del 9-N, pero miles y miles de ciudadanos tienen colgada la estelada de sus balcones de forma permanente como señal inequívoca de su opción. TV3 difundió la ceremonia de la firma en directo. El debate político es constante en la calle por mucho que ayer fuera casi un día de playa. Iván Matavera, barcelonés, de 38 años, fue uno de los que acudió a Sant Jaume. Convencido de que habrá consulta — “queremos votar y tenemos derecho”—, la tercera vía no es una opción para este delineante. “El federalismo no ha existido nunca en España ni va a existir”, sentenció Matavera. “Hay una llama catalanista que se fraguó en 2010 y que es muy difícil apagar. De hecho, las negativas del Gobierno central la avivan”.

A pocos metros, Teresa de León, una canaria de 57 años, de vacaciones en Barcelona, fotografiaba la urna blanca de grandes proporciones situada frente al cronómetro de la plaza. “Si quieren independencia, que la tengan. Cuando se den el golpe ya querrán volver”, vaticinó. “El problema es qué sucederá el día nueve. ¿Vendrán los GEO a disolver la consulta? Esto va a parecer una batalla”, avisó. De batallas también habla José. Él es de Teruel, pero su bandera, dice, es la catalana. Ataviado con la camiseta roja de la ANC de la campaña Ara es l´hora (Ahora es la hora) lleva más de 40 años viviendo en Barcelona y no la cambia por nada. “Si sacan los tanques el 9 de noviembre estaremos en las calles esperando. No dejarnos votar es una forma de silenciar y reprimir al pueblo catalán", concluye. Víctor G. y Helena son una pareja singular. Él de Toledo y ella catalana tienen un futuro en común: Víctor, su hijo de dos años. “Le hablamos en catalán y en castellano porque creemos que es una riqueza lingüística. No votaré por la independencia pero sí me gustaría poder votar”, admite Helena. Muy cerca, los voluntarios de la ANC seguían recogiendo firmas en favor de la consulta.