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XESÚS ALONSO MONTERO / PRESIDENTE DE LA REAL ACADEMIA GALEGA

“Filgueira Valverde no era falangista ni técnicamente un franquista”

Alonso Montero rechaza la polémica por la elección del exalcalde de Pontevedra durante el franquismo para el Día das Letras Galegas

Esgrime que Cunqueiro vistió la camisa azul y "no suscitó un día de la discordia"

Xesús Alonso Montero, en un momento de la entrevista.
Xesús Alonso Montero, en un momento de la entrevista.

Comunista hasta la médula, admite estar dolido porque algunos le culpan de la elección para las Letras Galegas 2015 de un galleguista con pasado franquista como es Xosé Filgueira Valverde. Por eso Xesús Alonso Montero (Vigo, 1928) pide que queden en el tintero las preguntas sobre el gallego y dedica el poco tiempo que su apretadísima agenda le deja para entrevistas a romper su silencio sobre el enorme revuelo y rechazo que causó la decisión, por exigua mayoría, de la institución que preside. Está empezando un libro sobre la vida y obra de Filgueira que publicará en diciembre, y considera prioritario desmentir “infamias y cosas sectarias” sobre quien, pese “a tener que hacer grandes esfuerzos para entenderlo” y estar a las antípodas de su fe católica, consideraba su amigo intelectual además de colega —ambos eran catedráticos de lengua y literatura españolas—. Alonso eligió de hecho a Filgueira como padrino para su ingreso en 1993 en la Real Academia Galega.

Pregunta. ¿Cómo aborda en su libro la figura de Filgueira Valverde? ¿Pretende que aclare acciones contestadas de su vida?

Respuesta. Trato de hacer un libro que cuente la verdad, no un panegírico, y defenderlo en aquellos periodos que debe ser defendido. Hace tiempo que quería hacerlo pero ante la polémica importante que suscitó su elección para el Día das Letras Galegas, razón de más. Tienen que hablar personas que como yo, por edad, profesión y relación con él, estamos en condiciones de saber cosas que otros no saben. En la polémica, hubo puntos de vista interesantes, pero también sectarismos e infamias.

P. ¿Cómo cuales?

R. Como acusarle de no ir a declarar a favor de Alexandre Bóveda. No fue porque el tribunal militar no lo llamó a declarar. Y nadie se puede negar a declarar ante un tribunal militar. Y aunque fuese, Bóveda ya estaba sentenciado antes del juicio. Otro ejemplo: Otero Pedrayo fue suspendido en el año 37 de empleo y sueldo como catedrático de Geografía e Historia en el instituto de Ourense. Filgueira Valverde hace esfuerzos desde dentro para su reingreso. Otero Pedrayo pone condiciones un poco duras en ese momento para el régimen y no vuelve hasta el año 48, pero lo hace en parte gracias a los esfuerzos de Filgueira.

P. Es cuestionado su papel y acción ante el golpe de Estado y durante la dictadura franquista, en la que ocupó cargos políticos.

R. En el año 36, el Partido Galeguista, al que pertenece Filgueira Valverde y del que fue fundador, pacta con otros partidos del Frente Popular. Fue entonces cuando él, como Manuel Beiras, padre de Xosé Manuel, se apartaron del Partido Galeguista. Eran galleguistas y estaban con la autonomía gallega, pero no querían hacer ninguna acción con esos partidos que entraban en conflicto con sus principios religiosos. Filgueira entendía la autonomía gallega desde una perspectiva católica. Creo que estaba equivocado, pero yo, que soy ateo, tengo que hacer un esfuerzo grande para entender a personas que admiré tanto como Filgueira u Otero Pedrayo. Pero también comprendo que si ellos tienen esos principios católicos, no quieran tener una acción política con quienes les plantean problemas de conciencia. El franquismo fue un golpe de Estado que terminó en guerra civil contra el Frente Popular. Son a los que matan, exilian, persiguen, ejercen represalias y con los que son immisericordes y feroces. Pero no estaban en el Frente Popular, y por eso no se ensañan con ellos, ni Filgueira, ni Vicente Risco, ni Álvaro Cunqueiro, ni Francisca Herrera Garrido. Fueron también escritores protagonistas de las Letras Galegas después de la muerte de Franco y ninguno suscitó la polémica que suscita Filgueira. Cunqueiro, que sí vistió la camisa falangista, no suscitó un día de la discordia. Ni tampoco Herrera Garrido, una mala escritora y la poeta franquista más fervorosa de la península ibérica.

P. ¿Entonces a qué achaca tanta polémica?

R. Los que cuestionan la figura de Filgueira, no cómo erudito, polígrafo o sabio que lo fue sino como protagonista de las Letras Galegas, saben que estuvo en el franquismo como estuvieron otros que nadie cuestionó. Es cierto que tuvo cargos. Fue alcalde de Pontevedra del 59 al 68, pero era una época en que el franquismo ya no era muy duro. Su pasión era la erudición, el arte, la arqueología, el Museo de Pontevedra. Pero fue alcalde porque muchos amigos le instaron, casi le obligaron. Y gracias a él Pontevedra es la ciudad que es hoy, con el casco histórico mejor conservado de España y el mejor museo provincial.

P. Le reprochan precisamente que mientras otros eran asesinados u obligados al exilio, él colaboró con la dictadura.

R. Sobrevivió con relativa normalidad, y utilizó el franquismo para hacer desde dentro el máximo bien a quien sea y ayudar a aquellos que tenían dificultades. Como Otero Pedrayo o un maestro de Lalín al que también ayudó a recuperar su puesto. No veo a Filgueira Valverde en el monte con un fusil porque su posición contra el franquismo no es radical. Fue alcalde en el franquismo, no un alcalde franquista. Estuvo en una comisión depuradora de bibliotecas. Pero no mando quemar libros como hicieron los falangistas. Filgueira no era fanático ni sectario. No tiene nada que ver con posturas nazis o fascistas, técnicamente nunca fue franquista.

P. ¿Cree que la polémica se va diluir?

R. Sí, creo que se van atemperar las aguas, y que algunas personas que dijeron infamias van a repensarlo. Es probable que alguna polémica haya, pero no es mala. La figura de Filgueira Valverde debe ser utilizada para homenajearlo y también hacer un estudio de cómo viven o sobreviven en la Galicia franquista personas que, como él, no eran técnicamente franquistas. Hizo todo el bien que pudo y desde luego para la cultura gallega. Fue uno de los fundadores de la primera editorial gallega, Bibliófilos Gallegos, en el 49, dos antes antes que Galaxia. No se llamaba así por una cuestión de eruditos, sino porque creó un concurso de novela en gallego que ganó Carballo Calero [pide que se escriba con la ortografía que empleaba entonces el autor]. Y un concurso de traducción al gallego que ganan los galleguistas Celestino Fernández de la Vega y Ramón Piñeiro con los poemas gaélicos que Pokorny tradujo antes al alemán.

P. ¿Espera que la polémica no ensombrezca la celebración de las Letras Galegas?

R. Va a ser un año grande, muy participativo. Filgueira Valverde debe suscitar en todo caso debate intelectual pero siendo respetuoso con su persona moral, que era extraordinaria. Es un hombre que por principios religiosos dijo no al Frente Popular.

P. Algunos hablaron de injerencia política de la Xunta en su elección.

R. La Xunta nada tuvo que ver. Decide tanto en la elección del hombre o la mujer a la que se dedica las Letras Galegas como yo en la del presidente de Tailandia. Otra cosa es que simpatice con quien se elija. Fue propuesto por académicos, entre los que yo no estaba, y se decidió por mayoría.