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De Lara investiga el origen de las filtraciones al hermano de Paula Prado

La juez rastrea la procedencia de las fotos de Feijóo con el contrabandista Dorado

Alberto Núñez Feijoo, en primer plano, en compañía de Marcial Dorado, durante un paseo en yate cerca de las Illas Cíes en los años noventa.
Alberto Núñez Feijoo, en primer plano, en compañía de Marcial Dorado, durante un paseo en yate cerca de las Illas Cíes en los años noventa.

La juez Pilar de Lara quiere saber quién enseñó a Luciano, el hermano de la exportavoz del PP gallego, Paula Prado, una serie de fotografías de los años noventa en las que aparece Núñez Feijóo de vacaciones con el contrabandista Marcial Dorado. Varias estampas de aquellos viajes de placer que compartieron el ahora presidente de la Xunta y el condenado por colaborar con el narcotráfico fueron publicadas por este diario un año después de que los agentes de Aduanas que trabajan con De Lara en el caso Pokémon grabasen una conversación, en la que se alude a ellas, entre el abogado Luciano Prado y su amigo Ángel Espadas, exjefe de gabinete de Conde Roa en el Ayuntamiento de Santiago.

En esa charla de la madrugada del 18 de abril de 2011, el hermano de la diputada advierte a su amigo de que hace al menos una semana que miembros del PP tienen los teléfonos pinchados y que la policía está “escuchando a todo dios”. “Ríete tú del Gürtel”, resume. Pero además, le explica que se ha “enterado de todo” porque ha estado en A Coruña desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche y que ahora, en una casa de Rarís (Teo), sigue reunido con varios jueces: “Estoy con Mella, estoy con Míguez, estoy con Carballal, ya te digo, estoy con cuarto o cinco magistrados”. En A Coruña, dice que ha comido “con Molano”: “Comí con el coronel, te lo digo así de claro, te digo con quién estuve y te digo a quién tengo a la mesa ahora, eh”. Durante su interrogatorio el pasado 28 de julio, Prado aseguró a la juez que aquella conversación era fruto de su imaginación, que los detalles que daba a Espadas eran inventados. Pero De Lara insistió en preguntarle por su relación con varios magistrados y con “el comandante Molano, del servicio de información”, hoy teniente coronel responsable de Tráfico.

Prado comenta en el pinchazo que “el presidente ya se puede poner las pilas porque va a tener un problema serio, con independencia de sus fotos, que esa es otra”. “Las vi hoy, carallo, no me imaginaba que había esas fotos”, sigue, “van a perder, van a perder, no van a perder la alcaldía, que eso es lo de menos, van a perder la Xunta”. Y va incluso más allá: “EL PAÍS lo sabe [...]. Lo de las fotos lo sabe todo dios y a ver cómo para el tinglado. Ahora que venga el Rueda, el otro, que son cuatro mamones de mierda”.

En una providencia del mes pasado, De Lara avanza su propósito de “determinar si se ha podido cometer o no un delito de revelación de secretos” y ordena librar oficio a Vigilancia Aduanera para que informe de manera “extensa y detallada” sobre “la procedencia” de las fotos de Feijóo con Dorado, si fueron “incautadas en alguna investigación policial o judicial” y “si formaban parte de algún expediente o atestado”.

En 2011, otro juez, el titular del número 3 de Instrucción de Ferrol, encargó a la brigada de delitos económicos y fiscales (UDEF) de la policía nacional que hiciese un informe con los "indicios" que constasen sobre "la filtración", al interesado o a terceras personas relacionadas, de una investigación al entonces imputado Javier Escribano, exdiputado del PP. Anteriormente, ese grupo policial había concluido, por medio de una serie de pinchazos, que "sin duda alguna" la dirección del PP gallego estaba informada de la Operación Arena pese a que era una investigación secreta, y que el exparlamentario gallego había sido alertado, algo que la cúpula del partido negó siempre.

Pokémon analiza el teléfono móvil de Diego Calvo

S. R. P. / L. Bustabad

La magistrada del caso Pokémon fija la vista en Diego Calvo, presidente de la Diputación de A Coruña y del PP en la provincia. En un auto de agosto reclama a la Agencia Tributaria que identifique la compañía telefónica de un móvil del político para conocer los contactos que mantuvo entre mayo y julio de 2011. Los pinchazos de los agentes de Aduanas, además de la declaración de un militante raso del partido en Ferrol, apuntan a que tanto Calvo como Julio Flores, teniente de alcalde en A Coruña e imputado en la causa, “habrían mediado y facilitado el encuentro entre José María Tutor [jefe de Vendex, la firma investigada, en Galicia] y el conocido como Josman”. Los investigadores creen que la persona conocida con esta apócope recibió un pago de 3.000 euros que Tutor le habría entregado en mano tras la victoria electoral de José Manuel Rey Varela, alcalde de Ferrol, en 2011.

Pero queda por saber si en el PP ferrolano existen varios Josman: uno sería José Manuel Vilaboy Lois, ese modesto afiliado que en julio acudió a declarar ante De Lara para reconocer que lo llaman así en el partido precisamente desde 2011. El otro, no se sabe. Pero en la agenda de Tutor aparecen anotadas tres citas con Josman que Vilaboy niega haber mantenido, y todavía está pendiente el resultado de dos pruebas fonométricas que De Lara ha encomendado a la policía nacional para dilucidar si la voz de una escucha entre Josman y Tutor es la de Rey Varela, imputado en la Pokémon, o la de Vilaboy.

El alcalde de Ferrol dijo ayer que está seguro de que las pruebas de voz demostrarán “la verdad”. Esto es, según manifestó, que él no tiene “nada que ver con los hechos” y que no era quien charlaba con Tutor en esa llamada en la que acordaban una cita en A Coruña para la entrega de unos “papeles”.

Y lo dice, remarcó, desde “la tranquilidad absoluta”, a pesar de seguir imputado por cohecho en la trama Pokemón desde el 23 de junio. El regidor ferrolano se desentiende de cualquier relación con lo investigado y endosa el pinchazo con Tutor a Vilaboy, el simpatizante del PP ferrolano sin atribuciones que, aparentemente, ha desaparecido de la escena local. “Como cualquier ciudadano lo único que he hecho es solicitar la mayor celeridad para reparar el daño que se me ha causado”, manifestó ayer, abierto a que “se investigue todo y se hagan las pruebas cuanto antes”.

Rey Varela dijo no conocer lo suficiente a De Lara como para afirmar si tiene o no “buen oído” para reconocer su voz en la escucha, como parecían polemizar su abogado y la instructora a golpe de recurso y réplica, después de trascender una respuesta en la que la magistrada le pide al regidor que no desprecie “una ciencia tan experimentada y dificultosa como es la fonometría”.