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marijaia y cía
Columna
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Mi pija fija

Seguro que conocen la historia. Una mujer le dice a su rico marido: “Cariño, he soñado que por mi cumpleaños me regalabas una sortija de brillantes. ¿Qué significará ese sueño?” Y el marido le contesta: “Espera a tu cumpleaños”. Llega el día del cumpleaños y él se presenta en casa con un paquetito envuelto en papel de regalo. Ella lo abre emocionada y se encuentra un libro titulado… El significado de los sueños.

Es un chiste, pero trasluce una realidad más clara que el agua: los ricos son potros. Tacaños, cicateros, miserables, roñas, rácanos, cutres… Como quieras llamarlos, pero en definitiva, más agarrados que un chotis. Ahí están, por ejemplo, los Grimaldi. Mucho barco, mucho principado, mucho Baile de la Rosa, mucho novio y novia hipermillonario/a y guapisimísimo/a, pero en cuanto pueden se vienen de gorra a Extremadura y se pasan el día cazando por la cara, sin meter la mano en el bolsillo ni para rascarse. Que lo he visto yo en el Hola con estos ojitos.

Y cualquiera diría, con buen criterio: “¿Y a ti eso qué te importa?” Pues me importa un montón, porque me afecta directísimamente. No lo de los Grimaldi, sólo faltaba, sino lo de los ricos en general. Y es que yo tengo una amiga —por así llamarla—, la carota de Tana, que está podrida de pasta pero todos los veranos se me presenta en las jaias, se incrusta en mi casa, gorronea todo lo que puede y más, y no la saco ya ni con soplete. Yo la llamo Mi Pija Fija. El año pasado, incluso se trajo un amiguete, Bosco. Una especie de Mario Vaquerizo, pero en modalidad pijísima y con el pelo a colorines. Y acabo de recibir un guasap avisándome de que vienen. Tana y alguien. Tana y algún otro jeta. Tana. Siempre Tana.

Cada año me digo que la voy a dar boleto. Con la puerta en las narices. Y una voz interior me dice, como la Otxoa: ¡Libérate! Pero yo no sé hacer esas cosas. Así que con más paciencia que Steve Jobs, cargo con Tana por las fiestas, viendo cómo se pone morada de rabo de toro, de bacalao al pilpil, de combinados de diseño y de lo que se tercie, siempre a cargo de esta servidora.

Sabía yo que esto de escribir la crónica de fiestas me iba a dar problemas. Cuentas tres chorradas, que vas a las barracas y a los toros, que te tomas una copita en una terraza y un pintxito en un hotel, y ya te la has cargado.

En fin, están llamando al portero automático. Son ellos. Vienen. Busco en el mp3 Resistiré, del Dúo Dinámico. Que su fuerza me acompañe. Voy a abrir la puerta. Que no me pase nada. Les seguiré contando.

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