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El pago de comisiones ilegales a hoteles enciende el sector del taxi

El Área Metropolitana aumenta un 24% las paradas para combatir la práctica

El pago de comisiones ilegales a trabajadores de hoteles por algunos taxistas, que consiguen así los preciados traslados de turistas al aeropuerto, amenaza con abrir un agrio conflicto en el gremio. Una veintena de profesionales del sector —la cifra fue elegida porque una mayor asistencia requiere una solicitud administrativa para manifestarse— marchó este miércoles por media docena de hoteles del centro de Barcelona para denunciar una práctica “que no solo es ilegal, sino que daña la imagen del sector porque muchos taxistas acaban cobrando de más a sus clientes para cubrir el coste de las comisiones”, explica Alberto Álvarez, de La Élite, un grupo de conductores nacido hace cinco meses para acabar con estos pagos y que prepara su constitución como asociación profesional.

El Instituto Metropolitano del Taxi (IMET), dependiente del Área Metropolitana de Barcelona, admite que tiene noticias de estos pagos. “En el sector hay la percepción desde hace tiempo de que se pagan comisiones”, explica un portavoz. Para tratar de poner coto al fenómeno, el IMET ha ampliado en el último año un 24% el número de paradas de taxi frente a los hoteles —de 63 a 78— con el objetivo de ampliar las opciones de los viajeros para acceder a un vehículo por su cuenta. El reglamento del taxi considera infracción grave “captar pasaje mediante el pago de comisiones”.

Esta práctica “ha sido un secreto a voces durante años”, afirma Álvarez, fundador de La Élite, que ya suma 1.250 taxistas en su seno. La entidad realizó el miércoles otro de sus “tours de hoteles comisionistas”. Empezaron en dos locales de la calle de Bergara. Tras un par de cohetes y tracas, se reunieron con sus responsables para pedirles que se comprometan a respetar las paradas. La escena se repitió en otros dos establecimientos de La Rambla, otro de la calle de Enric Granados y un último del Puerto, cuyos responsables rechazaron reunirse.

“Es dinero negro. A veces se lo lleva el director y otras, la recepción”, asegura el taxista Jordi Ramírez. “Hay chóferes que asumen estas comisiones, pero otros se las terminan cobrando al cliente”, afirma su colega Alberto Millán.

De las 23 emisoras que operan en el área metropolitana de Barcelona, La Élite señala a cuatro de ellas como las que pagan comisiones. Álvarez explica que hay tres formas de desembolsarlas: “Antes se hacía el pago en efectivo al botones o a través de tarjetas de colores. Cada una tiene un valor —aeropuerto, ciudad o cruceros— y el taxista las compra a la emisora. Luego se las da al botones, que las canjea por dinero. Pero desde que empezamos a concentrarnos, prefieren usar códigos como el 050, que significa aeropuerto. La central, a final de mes, le cobra al taxista y le paga al hotel”.

Sergio Aznar admite que su emisora le exige siete euros por un servicio desde algún hotel hasta el aeropuerto y dos para traslados urbanos. “Te obliga a cobrar de más. Cuando entras ya lo sabes, pero te sale rentable porque las que no lo hacen no consiguen servicios a El Prat”, confiesa.

El gerente de una de las emisoras acusadas niega que su compañía pague comisiones y afirma que ha tenido que presentar tres denuncias en los últimos meses por ataques a sus vehículos mientras recogían viajeros en hoteles. “Lo que no puede ser es que esta gente [La Élite] baje a los pasajeros del coche y saque las maletas”, lamenta.

Un portavoz de uno de los hoteles asegura que su establecimiento ha dejado de pedir taxis por teléfono por “lo agresivos que se ponen” los conductores de su parada. “Cuando no hay ninguno, les decimos a los huéspedes que vayan a la siguiente parada. Un hotel de cuatro estrellas no se puede permitir que un taxista entre gritando a la recepción”. Admite que hasta hace dos años trabajaban con emisoras que pagaban comisiones a los botones, pero que la dirección lo prohibió cuando se dio cuenta de que estas acababan engrosando los recibos de sus clientes. El botones de un hotel de La Rambla admite que recibe comisiones de “forma habitual”.

José María Sánchez, secretario general del sindicato STAC —mayoritario en el sector—, asegura que hay hoteles que ganan hasta 6.000 euros en un mes con estos pagos. “Ahora, casi todos tienen paradas. Pero siguen llamando a las emisoras porque no quieren perder su parte del pastel”.

El jefe de personal de un hotel de Enric Granados defiende que las emisoras son más fiables: “Ha habido quejas de taxis que cobran de más. La emisora con la que operamos devuelve entonces el dinero a nuestros clientes y sanciona al conductor. Con los demás no puede haber control”. Niega el cobro de comisiones y es el único de los hoteles acusados por La Élite que rechazó respetar la parada que tiene desde hace dos semanas en la esquina de su local.

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