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Strauss con carisma vocal en Peralada

La soprano Ángeles Blancas ilumina el concierto de homenaje al compositor alemán

La soprano Ángeles Blancas durante su concierto en la iglesia del Carme con la orquesta de Cadaqués.
La soprano Ángeles Blancas durante su concierto en la iglesia del Carme con la orquesta de Cadaqués.

A un compositor como Richard Strauss, uno de los maestros de referencia en el arte de la orquestación del siglo XX, le habría sorprendido el singular homenaje que el Festival Castell de Peralada (Girona) le dedicó el lunes, a cargo de la soprano Ángeles Blancas y el Ensemble Orquestra de Cadaqués, dirigido por Fausto Nardi. Aprovechando la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento del genial compositor bávaro, el festival ampurdanés apostó por la acogedora iglesia del Carme para explorar desde un espíritu más íntimo y camerístico seis hermosas canciones y uno de sus grandes poemas sinfónicos. Orquestadas para un conjunto de 13 instrumentistas por el joven compositor catalán Adrià Barbosa, las canciones fueron la base de un concierto en el que triunfó la voz, la intensidad expresiva y el poder comunicativo de Blancas, probablemente la soprano española con más carisma escénico del actual panorama operístico.

La más conocida de todas las canciones del extenso catálogo de Strauss, Zueignung, abrió una secuencia lírica que culminó con la impresionante Waldseligkeit, con texto de escritor Richard Dehmel; las seis bellas canciones seleccionadas sonaron con un nuevo ropaje instrumental que evoca las esencias straussianas con fantasía sonora. Barbosa, discípulo de Albert Guinovart, utiliza una plantilla formada por un quinteto de cuerdas, piano, percusión y un sexteto de maderas y metales con aliento aliento sinfónico: lástima que la borrosa acústica de la iglesia impidiera disfrutar los matices de la orquestación y el notable rendimiento del Ensemble Orquestra de Cadaqués, bien dirigido por Nardi.

Blancas lidió con aplomo las deficiencias acústicas, desplegando sus potentes recursos vocales: el suyo es un arte que combina el dominio técnico y el control de la voz con un instinto dramático único, capaz de dar fuerza a cada palabra, a cada matiz, sea en el ámbito de la canción o en el de la ópera —su reciente interpretación de Salomé en Mérida ha sido impresionante— con enorme carisma y rigor musical. Su actuación fue también imponente en la obra que cerró el programa, una parte del extenso Cuarteto de cuerdas núm. 4 con voz, sobre poemas de Rainer Maria Rilke, del compositor francés Philippe Fénelon, que estrenará su ópera Flaubert & Voltaire el próximo 12 de agosto en el festival de Peralada. Blancas exploró la paleta de colores y acentos de una tensa escritura vocal que transita del lirismo austero al desgarro dramático.

Como puente programático entre las canciones y el cuarteto de Fénelon, brilló el ingenio y la gracia del poema sinfónico Las travesuras de Till Eulenspiegel en un encantador arreglo de Franz Hasenöhrl para cinco instrumentos (violín, fagot, clarinete, trompa y contrabajo) que los solistas de la Orquesta de Cadaqués interpretaron con inspiración y virtuosismo.