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Sin tele y con el valenciano a la baja

El cierre de Canal 9 hace ocho meses lastra la promoción de la lengua autóctona, que ha sufrido un descenso de cinco puntos en conocimiento y uso social

Manifestación del pasado noviembre contra el cierre de RTVV.
Manifestación del pasado noviembre contra el cierre de RTVV.

Canal 9 se fundió en negro y Ràdio 9 se quedó en silencio hace ocho meses por orden del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra. A la particularidad de ser la única autonomía que ha clausurado su televisión, se suma la condición bilingüe de la Comunidad Valenciana, lo que confiere una mayor trascendencia a la decisión de echar el cerrojo.

Sobre todo porque la desaparición de RTVV se produce en medio de una tendencia claramente negativa en el conocimiento y uso social del valenciano. En 2010, un 68,8% de la población valenciana declaraba que entendía la lengua propia bastante bien o perfectamente; cinco años antes, esa cifra se elevaba a un 73,3%. Son cinco puntos de pérdida, la misma diferencia porcentual que, con escasas diferencias, se detectaba también en el resto de competencias lingüísticas como el habla, la lectura o la escritura, y en diversos ámbitos de su uso social, según la comparativa entre la última encuesta elaborada por el departamento de politica lingüística de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes y la anterior de 2005.

No ha de extrañar, por tanto, la rotundidad del pronunciamiento de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, que calificó el pasado 29 de noviembre, cuando dejó de emitir RTVV de jornada de “luto”. Según el ente normativo se perdía “el medio de comunicación más potente que ha existido nunca en la Comunidad Valenciana y por tanto, un instrumento fundamental para la pervivencia de la lengua”.

Todas las autonomías que tienen dos lenguas cooficiales mantienen sus televisiones (Cataluña, Galicia, País Vasco, Baleares) como medio fundamental de promoción lingüística, a excepción de la valenciana. Y no hace falta ser nacionalista para defenderlas. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, lo hizo cuando se debatía sobre el cierre de Canal 9. Manifestó que el aval de los medios de comunicación públicos regionales es su función de vigilancia y custodia de las señas de identidad territorial, de la lengua y la cultura. "El concepto de un gallego sobre Galicia no era el mismo antes del canal autonómico”, añadió el gobernante gallego, también del Partido Popular como Fabra.

Ninguna iniciativa ha asumido, ni en una proporción mínima, el papel que desempeñaba la televisión autonómica valenciana, aun con las múltiples y notables deficiencias constantemente denunciadas desde instancias sociales y políticas. Las retransmisiones de los partidos de fútbol, los informativos, los dibujos animados o la información meteorológica, todas ellas en valenciano, contribuyeron más al uso social, a la promoción y a la normalización de la lengua autóctona que cualquier programa académico.

La inmensa mayoría de los medios de comunicación de propiedad privada emplea totalmente en castellano. Salvo algunas excepciones, como Levante TV, las TDT privadas adjudicatarias de la Generalitat incumplen sistemáticamente la legislación autonómica que les obliga a emitir al menos un 25% de su programación en valenciano. También vulneran el precepto de “reservar el 20% de su tiempo de emisión a obras audiovisuales valencianas”, apunta el sociólogo Rafael Xambó, autor del estudio Els mitjans de comunicació al País Valencià para la revista Arxius de la Universitat de València. En él constata el “retroceso importante en la presencia del catalán en los medios”. En ese retroceso se incluye la cierre de TV-3 en la Comunidad Valenciana a instancias de la Generalitat.

Apenas existen dos o tres televisiones digitales públicas municipales en la lengua autóctona. Gracias al acuerdo entre dos municipios gobernados por distintos partidos, Sueca (PSOE-Compromís) y Algemesí (PP), Sucro TV emite desde hace un año en valenciano para la comarca de La Ribera.

En prensa escrita, existen dos diarios digitales con estructuras modestas. El más reciente es La Veu del PV, íntegramente en valenciano y que trata de abarcar todo el ámbito autonómico. Con poco más de tres años, El Punt Avui cubre la mayoría de las comarcas valencianoparlantes del territorio. Antes, se estrenó con fuerza L’Informatiu, pero finalmente desapareció. Ezequiel Castellano, director del Punt Avui, conoce bien la Xarxa de Emissores Municipals Valencianes de la que es asiduo colaborador y que, con Ràdio L'Om de Picassent como coordinadora, cuenta en la actualidad con ocho emisoras que cumplen la condición indispensable de programar al menos “el 60% en valenciano”. Hay más, pero esta red es un referente en el espacio radiofónico valencianohablante de los últimos años. “Internet no cubre las necesidades informativas del pueblo valenciano. Sin televisión y medios públicos en valenciano, los usuarios están desprotegidos y desinformados”, valora Castellano.

Mientras tanto, un colectivo, liderado por antiguos empleados y apoyado por una veintena de entidades y personalidades, ha recogido más de 50.000 firmas en tres meses para presentar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en las Cortes Valencianas para reabrir la televisión autonómica. La oposición ya ha anunciado que lo hará, si alcanza el poder en las elecciones de mayo del 2015. Y la Generalitat sigue sin concretar con RTVE un convenio para lograr dos horas de desconexión de La 2 para salvar la cara y aliviar un poco a la moribunda industria audiovisual valenciana, con un 90% de profesionales en el paro.