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Javier Ojeda vuelve al barrio

El vocalista de Danza Invisible presenta en gira su nuevo trabajo en solitario

Imagen de Javier Ojeda en un concierto. Ampliar foto
Imagen de Javier Ojeda en un concierto.

Quienes conocen a Javier Ojeda no dudan ni un segundo en definirlo como un rabo de lagartija, un ser tremendamente inquieto. Él mismo se define como “un hiperactivo musical”, algo de lo que da fe su prolífica carrera, primero como vocalista de Danza Invisible durante 30 años y, después, con sus muchos y diversos proyectos en solitario.

A sus 50 años le asoman las arrugas, pero sigue manteniendo el tipo y el estilo que lo hacen inconfundible y muchas ganas de subirse al escenario. Tantas, que Ojeda anda inmerso en una gira nacional que hasta el 10 de octubre en Fuengirola, le llevará a Nerja, Ayamonte, Torredelcampo, Algeciras, Vejer, Almuñécar, Motril o Málaga, entre otras muchas ciudades.

En total hay confirmados más de 30 conciertos en los que la compañía de Ojeda sobre el escenario irá cambiando. En algunos de ellos actuará en acústico y otros los compartirá con Danza Invisible, la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga o Los Hispano-Cubans, entre otros.

¿Y qué le lleva a realizar esta gran gira? Pues su tercer disco en solitario, Barrio de la Paz, acto 1, un trabajo que oscila de la rumba al soul en compañía de la banda Los Hispano-Cubans y el piano de Daniel Amat, con mucho swing y algún ramalazo aflamencado.

En 'Barrio de la Paz', Ojeda regresa al barrio donde pasó parte de su infancia y adolescencia

En Barrio de la Paz, Ojeda regresa al barrio donde pasó parte de su infancia y adolescencia, antes de mudarse a Torremolinos, donde formó Danza Invisible en los años ochenta.

A este populoso barrio malagueño volvió el pasado enero para presentar su nuevo trabajo. Y lo hizo en la plaza Mozart, que está rodeada de calles que llevan nombres de otros compositores como Vivaldi, Chopin, Wagner, Beethoven, Ravel, Brahms, Haydn o Haendel.

Ante el asombro de los vecinos, irrumpió en la plaza junto a sus músicos para ofrecer varias piezas a modo de adelanto del disco y del espectáculo que a finales de enero estrenó en el Teatro Echegaray de la capital malagueña, una especie de “mambópera”, como él lo definió, en el que mezclaba teatro y música y que tuvo tan buena acogida por el público que fue repuesto en el mes de junio.

“El espíritu que emanan estos nuevos temas está en corcondancia con el nombre de mi barrio malagueño, de la Paz y la concordia. Quería también comunicar esto en unos tiempos en los que todo es confrontación y malos rollos. Es un alegato a la fraternidad”, explica Javier Ojeda sobre los temas de su nuevo álbum, que beben de la rumba, el chachachá, el son, el swing, los boleros, el mambo y hasta el boogaloo.

“Es un disco luminoso. Lo primero que llama la atención es el toque cubano de muchos temas, una fusión intencionada entre mi sensibilidad musical con la instrumentación de Los Hispano-Cubans, la banda con la que he grabado el disco. Es un disco expansivo, ideal para bailar. Y contiene géneros populares: rumbas, chachachás, soul, swing... hechos a mi manera”, añade.

Barbate (día 30), Alhama de Granada (1 de agosto), Periana (día 2), Casares (día 3), Pizarra (día 8) y Vejer de la Frontera (día 11) son las próximas fechas de una gira que terminará el 15 de noviembre en la capital de Perú, Lima, tras pasear sus recuerdos de la niñez hechos canciones por otras ciudades de España.