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Mas refuerza el ala soberanista de CDC al situar a Josep Rull de ‘número dos’

El líder de CiU anticipa cambios de calado sin aclarar si ERC entrará en el Gobierno

Duran Lleida trabaja para refundar el centro político catalán

Lluís Corominas, Artur Mas y Josep Rull. Ampliar foto
Lluís Corominas, Artur Mas y Josep Rull.

El líder de Convergència Democràtica y presidente de la Generalitat, Artur Mas, quiso dejar cerrada una profunda reorganización de la cúpula de su partido horas antes de que el fundador del partido, Jordi Pujol, reconociera que ha tenido dinero sin declarar en el extranjero. Esta reorganización fue motivada por otra causa judicial que pende sobre el clan Pujol, concretamente el caso de las ITV, que salpica a Oriol, el hijo menor del expresidente, lo que le obligó a dimitir como secretario general la semana pasada.

Mas ha optado por llenar el vacío que deja Oriol Pujol con Josep Rull, un dirigente de convicciones independentistas y que hasta hoy se ha ocupado de la secretaría de Organización de CDC.

En la práctica, los cambios en la cúpula de Convergència simbolizan el final de etapa de la familia Pujol al frente del partido. El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol se mantiene, en principio, como presidente fundador, un cargo puramente honorífico. Oriol Pujol, que antes de ser imputado por tráfico de influencias era visto como el relevo natural de Artur Mas, ya no tiene ningún cargo. Ni Oriol ni su padre estuvieron ayer en la reunión de la ejecutiva del partido, que por la mañana ratificó los cambios. Horas más tarde, el ex presidente catalán hacía público un comunicado en el que se autoinculpa de haber ocultado dinero no declarado en el extranjero durante 34 años.

Rull controlará desde ahora el partido, a pesar de que la familia Pujol había patrocinado a otro candidato, según varias fuentes de la dirección. Su preferido era Jordi Turull, jefe de filas de CiU en el Parlamento catalán. Rull, que se fogueó en las juventudes del partido, forma parte del grupo de dirigentes que anteponen la independencia de Cataluña incluso a la supervivencia del propio partido. Además, se ha ganado la simpatía de los sectores más soberanistas del partido por sus constantes choques con el líder de Unió Democràtica de Catalunya, Josep Antoni Duran.

Rull se suma con el paso de ayer a la lista de dirigentes de CiU que, llegado el momento, pueden optar a sustituir a Mas como candidato a la Generalitat. El presidente mantiene que dejará el cargo cuando culmine el proceso soberanista, algo que no tiene fecha ni calendario aproximado. El interés de Mas ahora, además de pasar página a la larga etapa de la familia Pujol, es “engrasar la maquinaria del partido”, según él mismo reconoció ayer. Se trata de llegar en las “mejores condiciones posibles” al 9 de noviembre, fecha en la que la Generalitat quiere celebrar la consulta independentista.

Mercè Conesa y Francesc Homs.
Mercè Conesa y Francesc Homs.

Mas, que anunció personalmente los cambios mediante una conferencia de prensa, alertó de que se avecinan nuevos movimientos después de las vacaciones. Lo dijo cuando se le preguntó por una eventual entrada de ERC en el Gobierno catalán. “Cambiarán cosas seguro, habrá grandes decisiones, pero el juicio definitivo no quiero hacerlo hasta después de la próxima semana, cuando tendré más elementos encima de la mesa”, dijo en referencia al encuentro que tiene previsto con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. También recalcó que, a día de hoy, es CiU quien “se come los marrones” de la gobernabilidad del día a día en Cataluña.

Los cambios anunciados ayer por Mas se hicieron sin apenas debate interno y serán revalidados por los miembros del Consejo Nacional del partido tras las vacaciones. Los militanes de base no tendrán nada que decir. De hecho, todo se ha planificado para evitar la celebración de un congreso extraordinario. La cúpula de CDC no quería añadir más incertidumbres a las que ya tiene en la actualidad.

Para evitar el congreso los nuevos dirigentes, comenzando por Rull, ocupan cargos que no requieren ser ratificados por el máximo órgano gestor del partido. El cargo de secretario general quedará vacante a la espera de un cónclave ordinario, que no se prevé antes de 2016.

Además de Rull otras diez personas participarán en el comité de dirección. Todos ellos son miembros ya de la dirección de CDC. Lluís Corominas se ocupará de la organización de las elecciones municipales y será nombrado secretario general adjunto de CiU. Francesc Homs, consejero de Presidencia, formará parte del directorio como vicesecretario general de estrategia. También estará Jordi Turull, jefe del grupo parlamentario de CiU en Cataluña y que también sonaba como sustituto de Oriol Pujol. En representación de los diputados de CDC en el Congreso estará Pere Macias y por el Consejo Nacional del partido, Irene Rigau. Francesc Sánchez, responsable de comunicación también formará parte del comité de dirección, así como la nueva portavoz del partido, Mercè Conesa, alcaldesa de Sant Cugat. Completarán el nuevo grupo el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y la presidenta de la comisión de políticas sectoriales Meritxell Borràs.

TV-3 defiende el trato a Societat Civil Catalana

M.Roger

La dirección de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales defendió ayer la pluralidad de las informaciones sobre Societat Civil Catalana, entidad que defiende la unidad de España. La entidad centró las habituales críticas en el Parlament sobre el escaso pluralismo en los medios públicos. PP y Ciutadans lamentaron especialmente que la tertuliana de Els Matins Marta Alòs (ex diputada de CiU), tildara de “quintacolumnista” a la asociación. El adjetivo provocó días más tarde un rifirrafe entre el dirigente de la entidad Joaquim Coll y la conductora del espacio, Lídia Heredia.

Brauli Duart, presidente de la CCMA, evitó comentar las palabras de la tertuliana y defendió el trato que se da a Societat Civil. Según Duart, se le ha dado más cobertura que a cualquier asociación parecida: “Tiene 72 socios y 350 colaboradores, y en tres meses se les ha entrevistado en once ocasiones. No hay ninguna asociación similar que tenga este trato”.

Al igual que el Gobierno catalán, el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, también ve pocas posibilidades de acuerdo en la reunión que Mas y Rajoy celebrarán el miércoles. El democristiano opina que el formato escogido para el encuentro, marcado oficlamente en la agenda y con los medios de comunicación avisados, dificulta el acuerdo. “Tiene razón el presidente Mas en considerar que una reunión discreta —que no quiere decir secreta— daría más de sí. La presión de los focos puede obligar a sobreactuar más pensando en las respectivas parroquias”, lamenta Duran en la carta que semanalmente envía a los militantes de Unió.

Ante las pocas expectativas que le genera la reunión, Duran pide que Rajoy y Mas acuerden, como mínimo, establecer un marco de diálogo para el futuro: “Sería muy importante que no se cierren las puertas a continuar hablando para intentarlo en un futuro”, cierra. El democristiano desdeña cualquier oferta de reforma del modelo de financiación que pueda hacer Rajoy a Mas: “Quién piense que en este momento la financiación es lo único que nos separa y que puede resolver las diferencias es que no ha entendido que la cuestión catalana tiene un fuerte componente identitario cultural, y en estos momentos un fortísimo componente sentimental y emocional”.

Duran se ha autoerigido en líder de una tercera vía que ponga distancia entre el inmovilismo del Gobierno español y el órdago independentista del Ejecutivo catalán. El democristiano reconoce en su carta que, tras su dimisión como secretario general de CiU, trabaja para configurar un espacio fuerte en el centro político catalán. El líder de Unió apuntó a finales de junio que CiU debía liderar este movimiento, pero Duran solo cita a Unió en su misiva a los militantes: “Pienso dedicar mucho tiempo al compromiso adquirido de llevar a cabo una reflexión pública que vaya más allá de Unió y que, lejos del tacticismo, pueda ser una respuesta al desprestigio de las instituciones políticas y de sus responsables”.

Pese a que sigue como portavoz de CiU en el Congreso y presidente del comité de Gobierno de Unió, Duran ya ha encontrado tiempo para trabajar en su proyecto centrista: “Tengo que deciros que ya me he puesto manos a la obra y he empezado conversaciones y reuniones orientadas a asumir este objetivo”. El democristiano está contento con la respuesta obtenida, pese a que su propuesta tuvo escasos apoyos en público. “Agradezco mucho una frase que en las últimas semanas se me ha hecho llegar: 'Cuenta conmigo'. Reconforta encontrar gente de dentro y mucha de fuera del partido dispuesta a refundar un espacio político”, celebra.

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