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El juez investiga a un club cannábico por blanquear dos millones de euros

Los Mossos creen que el club usó ocho empresas para lucrarse con la venta de droga a socios

Una investigación judicial ha entrado de lleno, por primera vez, en el negocio millonario de los clubes de marihuana. Los Mossos d’Esquadra arrestaron el miércoles al presidente de la asociación cannábica Airam, Albert T., y a tres personas más de la cúpula directiva por blanqueo de capitales. El responsable de esta asociación, una de las más importantes de Barcelona, es también el presidente de la Fedcad —la federación que agrupa a buena parte de estos locales en Cataluña—. La policía sospecha que, en solo dos años, los arrestados pudieron blanquear alrededor de dos millones de euros procedente de las cuotas de los socios y de la venta de marihuana, explicaron a EL PAÍS fuentes de la investigación.

Las sospechas comenzaron hace dos años, cuando los Mossos detectaron que la asociación cannábica Airam “tenía un nivel de facturación muy elevado, que no se correspondía con su actividad”. Parte del dinero obtenido por la venta de marihuana iba a parar, directamente, a las cuentas de los cuatro arrestados mediante ingresos en efectivo. El resto se canalizaba, presuntamente, a través de un entramado de ocho empresas controladas por Albert T., Francesc S., su mano derecha, y los otros dos arrestados.

El juez ha dejado en libertad con cargos a los cuatro detenidos

Las empresas, detallaron las mismas fuentes, cobraban de Airam por la prestación de determinados servicios de comida o comunicación. En algunos casos, la facturación está inflada. En otros, los servicios son inexistentes: se trata de empresas pantalla cuyo único fin es canalizar los ingresos a los bolsillos de los implicados, siempre según la investigación.

Airam es uno de los clubes cannábicos más numeroso (11.000 socios) e influyentes de Cataluña, y aboga por la legalización del sector. Su presidente, Albert T., es un interlocutor habitual con la Administración autonómica en pleno debate sobre la regularización del consumo de marihuana y también ejercía de portavoz.

La asociación Airam aboga por la regulación del sector

Los clubes cannábicos son entidades sin ánimo de lucro y, como tales, han de reinvertir las ganancias en beneficio de la entidad. Los detenidos están acusados de haber desviado el dinero de una actividad ilícita (el tráfico de drogas) a sus bolsillos. Fuentes del sector estiman que su facturación mensual, solo en Cataluña, alcanza los cinco millones de euros. De esa cantidad hay que restar los costes de funcionamiento —alquiler, nóminas— pero no los impuestos, ya que no los pagan. En el caso de Airam, sus ingresos rondan los 1,5 millones anuales. En el registro de la entidad, los Mossos encontraron 50.000 euros en efectivo, equipos informáticos y 11 kilos de marihuana. La policía analizará la documentación hallada para cotejarla con la facturación entre la entidad y las empresas.

Tras prestar declaración ante el juez, los cuatro detenidos quedaron ayer por la tarde en libertad con cargos por blanqueo de capitales y delito contra la salud pública, informaron fuentes judiciales. Su abogada, Laura Alegre (del despacho Nieto & Povedano) valoró que no se hayan pedido ni adoptado medidas cautelares contra sus clientes y ve en ello un indicio de que “la investigación, tal vez, no es del todo sólida”. Alegre recordó que Airam tiene la licencia en regla y está al corriente de sus obligaciones con la Seguridad Social.

Los Mossos habían realizado en los últimos meses varias operaciones contra este tipo de clubes persiguiendo el delito de tráfico de drogas, pero no el de blanqueo de dinero.

Los clubes de cannabis han aprovechado la figura de la asociación para poder realizar su actividad. El derecho de asociación está considerado como fundamental por la Constitución de manera que es una gran puerta abierta para este tipo de entidades. Pero las asociaciones tienen sus limitaciones: no tienen ánimo de lucro y deben ser un grupo cerrado, es decir, para entrar a formar parte se tiene que conocer a alguno de los socios. Si esto no se cumple, y los clubes venden a personas que no son del círculo cerrado, pueden estar cometiendo un delito de tráfico de drogas. La mayoría de las detenciones realizadas hasta el momento se habían producido después de considerar que no se cumplía este requisito legal.

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