De niña a mujer

Las jovencísimas fans llenaron el Estadi Olímpic de una arrebatadora pasión por el grupo inglés

Los One Direction, ayer el en el estadio olímpico de Montjuïc.
Los One Direction, ayer el en el estadio olímpico de Montjuïc.ALBERT GARCIA

Sí, hubo mucha luz, y efectos cromáticos, y fuegos artificiales, y un sonido potente que fue ganando definición a medida que avanzaba el concierto, y la grandiosidad de une estadio, y 23 canciones, y cinco chavales con un físico adaptado a los gustos más variados y cuatro enormes pantallas de vídeo, y globos y serpentinas…… pero en la noche del martes, el espectáculo no estuvo en el enorme escenario dispuesto en el Estadi Olímpic, sino en el público. Entre las miles de personas allí presentes, -se desconocen las cifras oficiales aunque tal y como están los tiempos conocerlas tampoco acercaría necesariamente a la realidad-, y descontando a los progenitores, era fácil sentirse mayor….con 20 años. Y en ese contexto de efervescencia infantil, radicalmente preadolescente, era mucho más emocionante ver la pasión de las niñas, vivir en sus miradas, compartir su griterío y anhelar su capacidad de entrega sin límite que incluso mirar al escenario. Sí, el espectáculo y la pasión estuvieron en las gradas, como en las corridas de San Fermín.

Ni New Kids On The Block, ni Take That, ni Backstreet Boys, ni NSYNC, ni tan siquiera Beatles han tenido un público tan infantil, quizás sólo comparable al de Hanna Montana cuando ésta aún no tenía picores de adulta. Probablemente el nacimiento y difusión televisiva de One Direction, salidos de un concurso de talentos de Inglaterra, determine esta característica, pero el caso es que en el Olímpic la juventud fue niñez. Por supuesto fue tratada como si esta niñez fuese un molesto estadio transitorio que se debe superar con urgencia, ya que toda la publicidad musical que las seguidoras de One Direction recibieron antes del concierto, presentaba a cantantes femeninas en celo y vocalistas masculinos con el cerebro en la pelvis. Pero la realidad, tozuda, mostró que ante One Direction sólo se vivió candor infantil. Lo delataron las miradas

¿El grupo?, pues un grupo concebido para triunfar. Y en un mundo que quema etapas de desarrollo en pos del consumo, la música de One Direction no es infantil, con temas que recuerdan en algún momento al “Should I Stay or Should I Go” –“Live While We’re Young”-, “She Drives Me Crazy” –“”Better Than Words” y “Baba O’Riley” –“Best Song Ever”-. La música para críos no tiene porqué ser infantil, pero en este supermercado de los deseos hacerles sentirse mayores es una parte del juego. Por eso las niñas que vieron a One Direction se comportaron como tales, con inocencia y candor, aunque quizás ellas creyeron hacerlo como adolescentes.

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