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Mas descarta que vaya a convocar “pronto” elecciones en Cataluña

El presidente catalán lanza un mensaje de estabilidad ante los empresarios

El presidente Artur Mas y los consejeros Andreu Mas-Colell y Felip Puig, junto a los líderes de las patronales. Ampliar foto
El presidente Artur Mas y los consejeros Andreu Mas-Colell y Felip Puig, junto a los líderes de las patronales.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, lanzó ayer un mensaje de estabilidad ante los empresarios catalanes alejando la posibilidad de elecciones anticipadas en otoño. En el transcurso de un acto ante cerca de 3.000 patronos del sector industrial Mas aprovechó los prolegómenos para dejar claro entre ironías que la convocatoria de dicho acto no significaba que vaya a haber elecciones “pronto”. “Quitáoslo de la cabeza porque no es el caso, ese no es el motivo”, dijo al tiempo que reivindicó la importancia de la industria para vencer la crisis.

La posibilidad de unas elecciones anticipadas en Cataluña la ha barajado públicamente el propio Mas en numerosas ocasiones como alternativa a la consulta de autodeterminación que la Generalitat quiere convocar para el 9 de noviembre. En principio, las elecciones autonómicas no deberían celebrarse antes de otoño de 2016 pero el Gobierno catalán y su presidente son conscientes de que no podrán llegar hasta esa fecha en caso de que la consulta no pueda celebrarse y pierdan el apoyo de sus socios de Esquerra Republicana de Catalunya. Lo que pretende Mas es que, pese a la más que probable impugnación de la consulta, su Gobierno pueda mantenerse al frente de la Generalitat hasta más allá de otoño. Los estrategas de CiU esperan que ERC no deje caer a Artur Mas de forma inmediata y que la mejora de la economía acabe dando alas al presidente catalán, hoy en claro retroceso en las encuestas. Esta misma semana el líder de ERC, Oriol Junqueras, ha asegurado que garantizará la estabilidad del gobierno mientras Artur Mas no desista en la celebración de la consulta. “La idea de que el primero y el segundo partido de un país lleguen a grandes acuerdos tiene mucha fuerza a ojos del mundo”, resumió.

Mas quiso ayer reforzar su discurso económico alejado de frentismos y sin apenas referencias a la crisis soberanista. En un acto en el auditorio Fòrum, que también contó con la participación del consejero de Empresa, Felip Puig, y en el que no ha intervenido ni patronales ni sindicatos, Mas defendió la base industrial de la economía catalana. “En este momento en que se divisa una recuperación tangible es el momento de asegurar que ésta tendrá una base industrial”. El presidente catalán exhibió datos positivos sobre la economía catalana y obvió los datos negativos que sigue arrastrando el sector industrial.

El presidente habló ante unos 2.400 empresarios entre los que figuran, además de los presidentes de las patronales, directivos de grandes empresas como Abertis, Comsa-Emte, Nissan, Seat, Gas Natural, La Caixa, Freixenet o Grífols, pero también de centenares de pymes.

La industria catalana atraviesa un momento complejo. En conjunto (en magnitudes como el PIB industrial, el peso de la industria sobre el total, las exportaciones récord, la producción o la captación de inversión extranjera), crece; pero el sector destruye empleo desde hace siete años a un ritmo de más de cien puestos diarios. Incluso durante el primer trimestre de este año siguió cayendo la ocupación en la industria en 10.600 personas, según la última Encuesta de Población Activa. Actualmente el sector emplea a 525.800 personas, casi 300.000 menos que antes de la crisis, y ha visto como cerraban 9.000 empresas. En su discurso, Mas ha subrayado en cambio que, desde hace un año, Cataluña crea ocupación neta y suma afiliados a la Seguridad Social, pero no ha precisado que la mayoría son del sector servicios.

Hace dos años y en un gesto insólito, las patronales, sindicatos y colegios profesionales reclamaron a la Generalitat una política industrial fuerte. Una petición que plasmaron en el manifiesto Más industria, que recoge 138 propuestas en cuestiones como la definición de la propia industria, la financiación, la formación, la política energética, las infraestructuras o la internacionalización. En el fondo, lo que perigue la plataforma, que preside el catedrático y ex secretario de Estado de Industria, Joan Trullen, era un compromiso con calendario y partidas presupuestarias asociadas a cada propuesta.