Supremacía del nacionalismo

PNV gana por votos aunque EH Bildu se impone en los feudos de Gipuzkoa y Álava. Hundimiento del PSE en los tres territorios ante la inesperada irrupción de Podemos

EH Bildu es el vencedor moral de las elecciones al Parlamento europeo, celebradas ayer en Euskadi, a pesar de que el PNV le supera en número de votos. La coalición abertzale fue la ganadora en los territorios de Álava y Gipuzkoa y solo cede en Bizkaia, el tradicional feudo histórico de los nacionalistas.

En una jornada celebrada sin incidentes y donde la abstención se quedó por debajo de las previsiones tan agoreras de la víspera, el PSE-EE sufre un espectacular varapalo electoral como consecuencia de una sonrojante sangría de votos que le compromete para su acción política a corto plazo y no encuentra consuelo en ninguna de las tres provincias. La inesperada irrupción de Podemos —candidatura liderada por el profesor universitario y tertuliano Pablo Iglesias— ha provocado una hemorragia interna en el granero electoral de los socialistas, muy débil ya desde las tres últimas convocatorias electorales.

A su vez, el PP lamenta especialmente la pérdida del escaño de eurodiputado de Carlos Iturgaiz, que había sido durante toda la campaña en el País Vasco su referente ideológico con su permanente discurso frentista ante el debate de los nacionalistas en favor del derecho a decidir y de la presencia del pueblo vasco en Europa.

Precisamente esta doble apuesta identitaria, defendida por EH Bildu como marca propia y PNV desde posiciones menos rupturistas pero comprometidas en su fondo ideológico, ha recibido el apoyo mayoritario del electorado vasco. Las diferencias entre la supremacía que conforman estas dos formaciones y el resto son determinantes y auguran un vuelco singular en los próximos comicios locales y forales de 2015, antesala, sin duda, de los trabajos que se vayan realizando en la ponencia en el Parlamento vasco sobre el nuevo marco jurídico de Euskadi.

Carlos Iturgaiz pierde su escaño y el PP sufre un fuerte castigo en Álava, donde gobierna

Escrutado el 99,72 % de los votos, que se antoja casi definitivo, el PNV ha obtenido el 27,46 %, con una ligera caída aunque dispone del mayor número de votos, 208.432. Le sigue EH Bildu con el 23,36 % de sus 176.779 votos. A mucha distancia aparece el PSOE con el 13,78 % y 104.377 sufragios — casi 90.000 menos que en 2009— y el PP con el 10,21 % por sus 77.374 votos —40.000 menos que en la convocatoria europea anterior—.

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La confirmación de Podemos como nueva formación en el escenario político vasco queda avalada por la consecución de su quinto puesto que le otorga el 6,9 % de los votos, que le permite, incluso, aventajar a Ezker Anitza que se ha beneficiado de su candidatura federal y dispone del 5,58% de los votos (42.080 votos). UPyD, a su vez, también rentabiliza el ascenso a nivel estatal y doble su anterior presencia en las elecciones europeas, aunque apenas sube tres mil votos con relación a las elecciones del Parlamento vasco en 2012.

Así las cosas, mientras se recuperan del mazazo sufrido en este 25-M, los socialistas analizarán con especial detenimiento las razones sociológicas que han consolidado a Podemos, su sorprendente rival también en Euskadi. No obstante, tras el cierre de las urnas en el cuadro de mando socialista ya se advertía la posibilidad d este hundimiento. La recepción de algunos resultados en mesas de distinta procedencia como Getxo (Bizkaia) y San Sebastián auguraban el batacazo que finalmente se ha producido. En concreto, en el recuento de Getxo facilitado por Agustín Ruiz, concejal socialista en esta localidad vizcaína, el PSOE sacaba 36 votos frente a los 30 de Podemos. A su vez, en la mesa recontada por Rafaela Romero en su condición de vocal en San Sebastián, la formación socialista obtiene 67 sufragios y la candidatura de Iglesias llegaba hasta 44.

Mientras, EH Bildu celebra unos resultados que apuntalan su proyección y comprometen de manera especial las expectativas del PNV, sobre todo en Álava y en Gipuzkoa donde han depositado sus fundadas esperanzas de recuperar el poder institucional. La coalición abertzale ha dado especialmente un auténtico golpe de mano en el territorio alavés, donde se asiste a un deterioro electoral sin precedentes de los dos partidos constitucionalistas, PSE y PP. En especial, los populares, que mantienen el gobierno de la Diputación y del Ayuntamiento de Vitoria, se dejan 10 puntos como castigo directo a su gestión. Ahora bien, se antoja más inexplicable la razón del acercamiento al abismo al que las urnas llevan a los socialistas con una pérdida de 16,4%, la más profunda de los tres territorios. Con estos datos no sería descabellado que la oposición durmiente hasta ahora de Txarli Prieto irrumpiera en un intento de recomponer el jarrón electoral antes de las locales.

A su vez, el PNV exhibirá su victoria a los puntos por el número de votos aunque en su fuero interno sabe que no ha obtenido los resultados que pretendía. Por enésima vez, la solidez electoral de Bizkaia apuntala el éxito electoral de los nacionalistas como primera fuerza, aunque la caída porcentual es de un punto en el ámbito vasco y apenas suma mil votos más con una participación superior a la de 2009.

La incapacidad de dar un vuelco en Gipuzkoa supone toda una incómoda espina política en la ambición del PNV, que ve, incluso, cómo retrocede aunque sea ligeramente mientras EH Bildu no siente en absoluto rasguño alguno por la gestión en Diputación y en la inmensa mayoría de los ayuntamientos del territorio hasta el punto de que llega al 31,2% de representación.

Por lo tanto, el cara a cara entre EH Bildu y PNV adquiere mayor interés para los próximos compromisos electorales a partir de los resultados de anoche y, sobre todo, de una campaña que en su caso se ha centrado especialmente en el modelo de autogobierno, argumento éste que volverá a inundar los siguientes llamamientos a las urnas. Además, el PNV asume con evidente incomodidad que su eurodiputada Izaskun Bilbao no será la única voz de los intereses vascos en la UE. La irrupción del periodista Josu Juaristi es, posiblemente, el reflejo de la satisfacción soberanista en estas elecciones después de haber superado el mal de altura que les supuso perder el acompañamiento de ERC.

Carlos Iturgaiz será, en cambio, la cara amarga al perder la condición de eurodiputado después de dos legislaturas. La caída del PP a nivel estatal le han descabalgado de un puesto que daba prácticamente por seguro una vez que fue confirmado en las listas tras la retirada de su mentor, Jaime Mayor Oreja.

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