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La rojigualda crece de tamaño en cuarteles y comisarías

Las banderas han sido sustituidas en los últimos meses

La bandera española ondea en el edificio de Capitanía de Barcelona.
La bandera española ondea en el edificio de Capitanía de Barcelona.

La bandera de España que ondea en diversos edificios oficiales dependientes de la Administración del Estado en Barcelona ha aumentado de tamaño. Ha ocurrido en los últimos meses, de manera progresiva, según admiten tanto la Delegación del Gobierno como el ministerio de Defensa. Fuentes de ambos organismos coinciden también en que no existe ninguna orden verbal ni escrita que explique la sustitución de las banderas y que lo ocurrido no guarda ninguna relación con el proceso soberanista que se vive en Cataluña ni con la proliferación de banderas independentistas en miles de balcones de la capital catalana.

Las rojigualdas de mayor tamaño a las que había anteriormente son visibles en el edifico de la Capitanía General de Cataluña, tanto en la fachada del paseo de Colón como en la del Portal de la Pau. Del mismo modo, en la residencia de oficiales situada en la avenida Diagonal, frente al Corte Inglés, luce desde hace unas semanas una rojigualda de mayor tamaño. Lo mismo ocurre en algunas comisarías del Cuerpo Nacional de Policía, como la del barrio barcelonés de La Verneda y, desde hace mucho más tiempo, la de la Jefatura Superior de Policía, en la Via Laietana.

La ley de banderas del año 1981 vigente en España no determina el tamaño que ha de tener la insignia. Solo detalla que, en caso de ondear con banderas autonómicas o locales, la rojigualda nunca podrá ser de menores dimensiones. Sí precisa en su artículo 3 que la bandera española “será la única que ondee y se exhiba en las sedes de los órganos constitucionales del Estado y en la de los órganos centrales de la Administración del Estado”, así como en “los acuartelamientos, buques, aeronaves y cualesquiera otros establecimientos de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad del Estado”. Y eso es lo que ocurre tanto en las comisarías como en los cuarteles.

Un portavoz de la Delegación del Gobierno en Cataluña declaró a EL PAÍS que María Llanos de Luna no ha dado ninguna orden verbal y escrita para que sean sustituidas las banderas españolas por otras de mayor tamaño en los edificios que son de su competencia, pero que si eso ha ocurrido “se ha hecho con naturalidad”. Las mismas fuentes recordaron el contenido de los discursos que viene pronunciando la delegada desde que está en el cargo, en el sentido de que Cataluña es España y que la Administración General del Estado debe tener en Cataluña “la visualización que le corresponde”.

El portavoz precisó que “no es de extrañar” que este llamamiento se haya traducido en la sustitución de las banderas. Estos pronunciamientos de Llanos de Luna ayudan a entender las 80 demandas que la Delegación del Gobierno ha presentado contra otros tantos ayuntamientos catalanes por no izar la rojigualda.

Por su parte, un portavoz del ministerio de Defensa admitió la sustitución de la bandera española en algunos edificios, pero precisó que no responde al deseo de ningún general, sino que más bien depende del jefe de unidad de cada acuartelamiento. El portavoz explicó que con motivo de algunos días señalados del calendario, como el 12 de octubre o la Pascua Militar, es habitual que se sustituya la bandera española que luce habitualmente por otras de mayor tamaño. Ocurre también cuando se celebra la festividad de las patronas de las cuatro armas del Ejército, “y puede haber pasado que ya las hayan dejado”.

“Si lo hacen es porque pueden hacerlo, pero lo que sí tengo claro es que no hay ningún código rojo para que esto ocurra”, insistió el portavoz de Defensa.

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