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Detenida por vender la hormona del crecimiento con la que era tratada su hija

La madre vendía a 100 euros las dosis que el Departamento de Salud le daba cada mes

Los Mossos desarticulan una red de dopaje 'amateur' formada por 12 personas

La hormona del crecimiento intervenida.
La hormona del crecimiento intervenida.

Todo empezó en un bar, justo al lado de la casa de la madre de una niña con problemas de crecimiento, en Terrassa (Vallès Occidental). El hijo del dueño del local se dedicaba al culturismo, algo que era “evidente” con solo verle, según fuentes de caso. La policía no sabe muy bien cómo entraron en contacto la mujer, su pareja y el culturista, pero el caso es que a través de él encontraron una nueva vía de salida para la hormona del crecimiento que la mujer obtenía gratuitamente de la sanidad pública y que debía suministrar a la menor, de 15 años: venderla en el mercado negro para deportistas amateurs.

Los Mossos detuvieron la semana pasada a la madre de la menor y a su pareja, acusados de traficar con la hormona, de abandono del hogar y de falsedad a la administración. También arrestaron al culturista y a nueve personas más, a las que acusan de formar parte de una red que se dedicaba al tráfico de sustancias dopantes. Los detenidos —todos en libertad con cargos— son cinco ciclistas federados a nivel amateur y cinco culturistas.

“Las sustancias venían de internet, de una red que opera desde Portugal”, contó ayer el inspector de los Mossos d’Esquadra Jordi Domènech. Los acusados consumían y traficaban presuntamente con EPO de origen español y chino, hormona del crecimiento china y turca, insulina, clembuterol oral e inyectable, HCG, efedrina y anabolizantes diversos. En los 13 registros realizados en pisos —11 domicilios, un bar y un gimnasio— la policía catalana halló 5.700 dosis de sustancias dopantes.

La red cobraba a los deportistas 500 euros por las hormonas sustraídas del sistema público de salud

En el caso de la hormona del crecimiento, los Mossos calculan que la mujer vendió 17 cajas, cada una con siete dosis, que debían suministrar a la menor diariamente. La familia acudía mensualmente al hospital a recoger la medicación, que cuesta al Departamento de Salud 170 euros, según explicó Domènech. La familia la vendía por 100 euros, pero el fármaco podía acabar en manos de terceros que habían pagado por él 500 euros.

La hormona del crecimiento dejó de venderse en farmacias desde 2005, precisamente para evitar el uso abusivo. En cuanto al EPO también se produjo una modificación normativa en Andorra, de donde provenían la mayor parte del medicamento en el mercado negro, y dejó de venderse en farmacias.

En los últimos casos detectados por la policía catalana, la mayoría de los implicados son deportistas aficionados. “Lo hacen por ego, para poner sus marcas en Facebook”, contó ayer el inspector Domènech. Los Mossos ahora han informado a la Agencia Española para la Protección de la Salud en el Deporte de las detenciones por tenencia y tráfico de sustancias dopantes. El ente podrá ahora privar de la licencia federativa a los acusados, según explicó Domènech.

Esta operación arranca de una investigación anterior de los Mossos, denominada Escudo. Al final de las pesquisas, los agentes descubrieron a un ciclista de Osona que recibía un paquete de EPO. Con él abrieron un nuevo caso, tutelado por el Juzgado de Instrucción número 2 de Vic, que ha acabado con las 12 detenciones.