Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Kutxa se aboca a varios meses de bloqueo entre dos frentes políticos

La dimisión del consejero de la DYA agrava la pugna entre partidos en la caja

Xabier Iturbe (en el centro) preside la asamblea constituyente de la Kutxa en noviembre de 2012.
Xabier Iturbe (en el centro) preside la asamblea constituyente de la Kutxa en noviembre de 2012.

“Lo que mal empieza, no puede tener un buen final”. Es la conclusión que extrae un veterano consejero de la Kutxa de la sacudida que ha producido en la cúpula de la caja guipuzcoana la dimisión del representante de la asociación de ayuda en carretera DYA de su Consejo de Administración. Su marcha deja al primer órgano de gobierno de la entidad sin la voz ni la representación de los colectivos de carácter social. Además, sin el miembro de la DYA, el consejo que preside Xabier Iturbe se condena al empate infinito. La igualdad de fuerzas entre los siete representantes de EH Bildu y los mismos que suman PNV (tres), PSE (dos), CC OO (uno) y Pixkanaka (uno) obligará a resolver las decisiones futuras mediante el voto de calidad de Iturbe.

Todas las fuentes consultadas coinciden en que no se cubrirá la baja de la DYA y, en consecuencia, esta situación de empate a siete se prolongará hasta finales de 2014, cuando la caja deberá transformarse en una fundación bancaria y pasará a estar regido por un patronato.

La DYA anunció el pasado miércoles que su representante en la caja, Javier Barace, había presentado la dimisión y abandonaba los órganos de representación de la Kutxa. La asociación deja de formar parte de la asamblea —queda ahora con 78 miembros— y del Consejo de Administración por su descontento con la excesiva politización de la caja. Es una visión que comparte el consejero socialista José Miguel Martín Herrera, quien asegura que “la tensión en el seno del consejo ha estado presente desde el primer día”, a causa de los miembros que “no han tenido ningún interés en que esto vaya adelante y han trabajado en contra del buen funcionamiento de un banco”, en alusión a los representantes de la coalición abertzale.

“Se ha intentado instrumentalizar un Consejo de Administración que no tendría que estar sujeto a la lucha política, lo que no está ocurriendo en la Caja Vital ni en la BBK. Esta estrategia va en contra de la propia fundación social”, apostilla el delegado socialista, nombrado recientemente miembro del comité ejecutivo de Kutxabank.

El consejero Julián Zapiain, quien figuraba entre los candidatos de EH Bildu para representar a la Kutxa en el consejo del banco vasco —la formación independentista no ha tomado aún posesión de los dos asientos que le corresponden en la dirección de Kutxabank—, pronostica que la baja de la DYA “no se va a ocupar” y quedará vacante. “Van a dilatar esta situación hasta finales de este año. Seguirá funcionando el 7-7 y el voto de calidad de Iturbe, lo cual es una situación demencial, porque están en juego recursos económicos esenciales para la sociedad”, dice.

EH Bildu teme que se cierre el paso a la entrada de Kontseilua en el consejo

La igualdad en las votaciones ha sido la tónica dominante desde la última reelección de Iturbe como presidente de la Kutxa, en noviembre de 2012. Fue tras una convulsa renovación de la asamblea general en la que el propio Iturbe nombró a dedo al representante de la DYA como miembro del Consejo de Administración para asegurarse ocho votos en este órgano y superar así a los siete que tenía seguro EH Bildu. Aquella decisión del presidente se hizo a costa de anular la candidatura que había presentado Kontseilua (el Consejo Social del Euskera), bajo pretexto de que su suplente tenía más de 70 años. Se permitió, en cambio, que la lista de la DYA fuese sin suplente. El PNV conseguía de ese modo disipar el temor a que, con Kontseilua dentro del consejo, todas las votaciones se decantaran a favor de la coalición abertzale.

Si la Kutxa activa la sustitución del representante de la DYA, explica Zapiain, “el único posible sustituto es Paul Bilbao”, secretario general de Kontseilua, porque “Aranzadi renunció en su día a este cargo y el delegado de Alcer supera los 70 años”.

Tras conocerse la marcha de la DYA, Kontseilua reunió el pasado sábado a su dirección para tratar este asunto, aunque un portavoz comunicó que el organismo que trabaja a favor del euskera “no va a realizar ningún comentario por el momento” con el fin de mantenerse “al margen de la polémica”.

Zapiain considera que “si se aplicaran los estatutos, el reglamento de procesos electorales y la ley de Cajas, solo hay un posible relevo a la DYA en el consejo: Kontseilua. Pero no lo van a permitir”. La situación que se ha creado se abordará próximamente en la comisión de auditoría y nombramientos de la Kutxa, aunque todo apunta a que, como reconoce Martín Herrera, “en principio no hará falta sustituir a la DYA por otro organismo, porque es posible prorrogar los órganos de gobierno hasta la fecha de la transformación definitiva en fundación bancaria”.

Ainhoa Beola, exedil de Aralar en San Sebastián y miembro del consejo por EH Bildu, recuerda que tanto la designación del representante de los colectivos sociales para el consejo como el sistema que se empleó para nombrar presidente a Iturbe, mediante el voto de calidad del consejero de mayor edad, Jacinto Hernando, hoy fuera del consejo tras cumplir los 70, fueron recurridos ante los tribunales. Aún y a la espera de una resolución. Además, Beola censura “la deriva” que ha tomado la caja guipuzcoana “en contra de sus estatutos” en cuestiones como “los desahucios, el IRPH, las líneas de crédito y la obra social”.

La representante de EH Bildu critica la venta de participaciones industriales “estratégicas”, como Iberdrola y Enagás, o “los 129 millones que ha aportado para refinanciar la deuda de El Corte Inglés, a costa de dejar morir a empresas como Fagor, Grumal o Corrugados”.

De cajas a fundaciones

M. O.

La DYA, una entidad que se declara apolítica y aconfesional, decidió abandonar la Kutxa porque su Consejo de Administración se había convertido en “una prolongación de la pugna política existente en otras instituciones”, según señaló en el comunicado en el que justificó su decisión. “Continuar en él, especialmente cuando se avecinan decisiones de futuro sobre las que los partidos ya están debatiendo, llevaría a la DYA a tomar un posicionamiento político que no forma parte de su misión. Únicamente serviría para introducir en el voluntariado y colaboradores elementos de división política”, añadió la asociación de ayuda en carretera, que cuenta con 35.000 socios colaboradores.

José Miguel Martín Herrera, consejero de la entidad por el PSE, lamenta la pérdida de una “persona independiente, íntegra y ejemplar”, en referencia al dimisionario Javier Barace, de quien destaca “su extraordinario valor de servicio a los demás”. “Barace cumplía con todos los parámetros para un patrono de este tipo: experiencia, conocimiento y honorabilidad”, agrega. El socialista sostiene que Barace ha decidido marcharse “harto de que EH Bildu haya querido transformar la Kutxa en un miniparlamento”.

Catorce miembros compondrán ahora el Consejo de Administración de la entidad. Así podría mantenerse hasta el próximo 29 de diciembre, cuando será preceptivo convertir el consejo en un patronato. Todas las cajas españolas deben transformarse antes de esa fecha en fundaciones bancarias. Previamente, y antes del 29 de julio, el Parlamento vasco tiene que transponer la normativa básica en autonómica. Si no se cumplen los plazos, el Banco de España se reserva la facultad de imponer la transformación.