El otoño del boxeador en Ciudad Juárez

La obra teatral ‘Baños Roma’ parte de la historia del expúgil ‘El Mantequilla’ para derivar en el retrato de la compleja situación en esa ciudad mexicana

Dos de los intérpretes, durante el ensayo general.
Dos de los intérpretes, durante el ensayo general.ÁLVARO GARCÍA

Esta historia parte de un par de historias y se disuelve en historias infinitas. La primera historia: en 1974 José Ángel Mantequilla Nápoles, boxeador cubano nacionalizado en México, campeón de peso welter, retó al argentino Carlos Monzón, campeón de peso mediano, que le aventajaba en kilos. El combate tuvo lugar el 9 de febrero, en Francia, y Alain Delon fue uno de los organizadores. Nápoles se retiró al sexto round dejándole la victoria a Monzón, pero posteriormente se quejó, alegando que su rival le había metido el pulgar en el ojo, cegándole momentáneamente. Eso no convenció a los árbitros. Julio Cortázar, aficionado al boxeo, basó en ese combate su relato La Noche del Mantequilla, publicado por el enorme cronopio en el volumen Alguien que anda por ahí, de 1977.

La segunda historia: el 25 de julio de 2009, el diario mexicano La Jornada publicaba un artículo sobre el Mantequilla, donde revelaba su paradero actual, ya olvidado y lejos de la vida pública: Ciudad Juárez. En la entrevista declaraba: “Yo ya no existo”. La compañía Teatro Línea de Sombra leyó el artículo y, como estaban interesados en contar la historia del cuento de Cortázar, viajaron a Ciudad Juárez para que el Mantequilla se la contase. Pero del Mantequilla encontraron poco, y de la propia ciudad, mucho.

El resultado. un híbrido de la historia individual del boxeador y la historia colectiva de la urbe, recuperándose de una compleja guerra de narcos e inmersa en una ola de feminicidios, se encuentra en Baños Roma, dirigida por José A. Vargas, que puede verse en Matadero hasta el domingo.

Baños Roma podría definirse como una obra de teatro documental, aunque a sus artífices también les gusta la definición de teatro urbano, “porque algunos han visto que la propia ciudad es la protagonista”, explica Eduardo Bernal, miembro de la compañía. En la narración fragmentaria, todos están a la vez en el escenario, utilizando numerosos recursos: el vídeo en vivo, el dibujo, el teatro físico, la documentación y hasta la fotonovela y el karaoke con algunas notas de boxeo. Y se cuentan muchas historias aparte de la del expúgil. Historias de mujeres desaparecidas, historias de 100.000 perros vagando en manadas por la ciudad, historias de abusos policiales, historias de violencia. Incluso hay un pequeño parlamento sobre la cerveza.

“Cuando llegamos a Ciudad Juárez, encontramos el gimnasio El Mantequilla en estado ruinoso”, explica Bernal, “y al exboxeador con un principio de Alzheimer que le dificultaba narrarnos su historia”. Así que decidieron rehabilitar el gimnasio y escuchar los relatos que la gente que iban conociendo les confiaba. “Encontramos que la propia ciudad nos pedía ser contada”, cuenta.

Los Baños Roma que dan titulo a la obra eran un complejo deportivo con un pasado dorado, con canchas de balonmano, squash y balneario, que ahora vive su decadencia en el centro de la urbe. Y el gimnasio está en un último piso del complejo.

Así, el proyecto se divide en tres partes: la propia pieza teatral, la rehabilitación del gimnasio y la recuperación de parte de los Baños Roma para la realización de actividades culturales.

“El esplendor y caída de la ciudad fue debido a un experimento de este capitalismo atroz”, explica Alicia Laguna, otra de las integrantes de la compañía, “hubo un momento en la que era una especie de Las Vegas, que recibía numerosas visitas del otro lado de la frontera del norte, incluso de celebridades como Jim Morrison, Jimmy Hendrix, Marilyn Monroe y dicen que hasta de Al Capone. Se abrieron muchas maquiladoras y se recibió mucha inmigración. Era una buena opción para los inversores”.

Luego empezó la guerra de los narcos, entre los carteles de Juárez y de Sinaloa, resultando vencedor este último, cuyo jefe, el chapo Guzmán, ha sido apresado recientemente. “La situación se hizo cada vez más compleja, con cada vez más bandos implicados y la participación de la policía y el ejército. La inversión huyó, y muchos de los desempleados de las maquiladoras entraron a formar parte de los bandos enfrentados. La ciudadanía se vio sitiada por la violencia”, explica Laguna.

Respecto a los asesinatos de mujeres: “Eso es una incógnita”.

Y el Mantequilla, el origen de todas estas historias, ¿qué opina de la obra? “La ha visto varias veces”, continúa Laguna, “y hace gestos, se ríe, parece que le gusta. Pero no nos dice nada. Ignoramos lo que pasa por su cabeza”.

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