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Circo francés en manada

El Price programa hasta el 20 de abril un ciclo dedicado a la hiperactiva producción circense del país vecino que arranca con la compañía La Meute

Integrantes de la compañía La Meute, ayer en el Price. Ampliar foto
Integrantes de la compañía La Meute, ayer en el Price.

Ya están aquí: son seis jóvenes muy fornidos, pertenecientes al orden de los grandes primates, acróbatas del grupo Homo Sapiens. Han venido a Madrid a hacer que el público se divierta pasando algo de miedo, que la tensión les mantenga las mandíbulas apretadas y los traseros clavados en el asiento. Visten solo con una toalla blanca atada al cuerpo. Algunos les toman por usuarios de un baño turco. Otros por una manada de lobos salvajes. Así se llaman, la manada. En francés, La Meute, que aullará y brincará en el circo Price hasta el 16 de marzo. Con este espectáculo se abre el ciclo Miradas de Circo: Francia, que traerá hasta el 20 de abril tres compañías del país vecino al rondo madrileño.

“Vamos a pasarlo bien y queremos que el público esté en constante tensión. Nuestro espectáculo es acrobacia pura, sin personajes o grandes tramas. Somos nosotros mismos en escena, igual que somos en la calle, hacemos saltos de ocho metros, nos gusta el riesgo máximo, pero también el absurdo y el humor”, explica Arnau Serra un barcelonés con el torso al aire que y un fuerte acento francés. Además del innegable riesgo físico existe otro, el de quedarse en pelota picada en el caso de que se les caiga la precaria toallita que oculta sus vergüenzas. El espectáculo incluye música en directo: cantos, el tenbûr kurdo, música electrónica o saxofón.

Allende los Pirineos la cultura circense esta mucho más arraigada que en España: “Allí hubo un renacimiento del circo hace diez o quince años en el que surgieron muchas compañías y el circo se adhirió a la cultura”, explica Alain Fohr, consejero cultural de la Embajada de Francia y director general del Instituto Francés. “Ha logrado atraer un nuevo público, es un circo contemporáneo en el que se mezcla con la danza, el teatro, la poesía, la música y la magia”, añade. Aquí parece que todavía no se comprende del todo qué es eso del circo contemporáneo (entre muchas otras cosas). “En España los artistas del circo tienen que tener otro trabajo alimenticio para mantenerse y no pueden vivir del circo”, dice Serra, “en Francia existen ayudas a los artistas, que les permiten vivir de esto”.

Serra hizo 14 años de baloncesto de pequeño, luego empezó a hacer cursos de malabares, trapecio, etc, hasta que entró en la escuela de Barcelona. Desde el 2007 está en Francia, con una estancia en Estocolmo, en cuya universidad de circo y danza formó esta compañía horizontal con sus cinco socios. ¿Será el circo una buena opción para esos jóvenes que quieren dejar el país empujados por la alta tasa de paro juvenil? “Sí, yo recomiendo que si te interesa el circo y estas motivado, si ves que no hay posibilidades aquí, te vayas a Francia, Bélgica, Montreal… Luego puedes volver con el trabajo hecho y intentar empujar un poco aquí para que haya más ayudas y actividad”, dice Serra.

Y ojo, porque el espectáculo es realmente peligroso. ¿Se han hecho daño? “Sí, antes éramos siete miembros, había una chica inglesa en la compañía”, explica el acróbata, “pero se rompió la rótula por tres partes en el columpio, y ha tenido que dejar el circo para siempre. Ahora se dedica a la filosofía, toca el saxo… Yo tengo los dos meniscos operados y hemos tenido todo tipo de lesiones y golpes”. Como dicen en su nota de prensa, aquí no hay pantalla de televisión que nos proteja, así que… ¡pase lo que pase nos salpicará!

El ciclo cuenta con la compañía Cridacompany, con su Mañana es mañana. Inspirados por el teatro de calle los bailarines acrobáticos ofrecen un espectáculo “producto del dolor y de sentimientos, para animar aun más la ebriedad confusa del circo y del baile”. Será del 20 al 23. Y como colofón, del 9 al 20 de abril, tendremos a la compañía Akroteatro, con su show Klaxon. En la pista, músicos y acróbatas conviven en “un universo de lo cotidiano sorprendente. Tan divertido como estrafalario y espectacular, siempre en el límite de lo realizable”.

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