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Un PP agrietado se conjura para recuperar la imagen de unidad

El voto en blanco permitirá medir el malestar que deja la pugna por el poder

Desde la izquierda, Marta Alaña, De Andrés, Llanos, Quiroga, Oyarzábal y Alonso este viernes en la inauguración del congreso del PP en San Sebastián.
Desde la izquierda, Marta Alaña, De Andrés, Llanos, Quiroga, Oyarzábal y Alonso este viernes en la inauguración del congreso del PP en San Sebastián.

Las heridas abiertas durante casi un mes de crisis y enfrentamientos siguen sin cicatrizar del todo, pero los dirigentes del PP vasco se han conjurado para ofrecer una imagen de unidad que evite que el congreso que hoy ratificará a Arantza Quiroga como su presidenta sea el de su mayor división en los últimos tiempos. “Lo que se destruye en tres semanas no se puede pretender recomponer en un día, pero la foto real del estado del partido se verá a partir de la próxima semana, no ahora”, opina una fuente popular.

La profundidad de la fractura que ha causado el enfrentamiento por el relevo en la ejecutiva, salvado a última hora con un acuerdo de compensación entre territorios que sitúa a Nerea Llanos como secretaria general, se visualizará hoy en una cifra: el porcentaje de respaldo que obtenga la candidatura de Quiroga. Representantes de los tres territorios opinan que, tras el consenso alcanzado, no tendría por qué registrarse un elevado voto de castigo, traducido en voto en blanco.

Sin embargo, nadie se atreve a aventurar que la presidenta y su ejecutiva vayan a recibir un respaldo abrumador tras el espectáculo de disputas que ha dado el partido, con agrios reproches internos. Y más cuando el PP vive el primer congreso asambleario de su historia, con 959 compromisarios inscritos “y siempre habrá gente descontenta”, dice un parlamentario.

El punto de referencia es el 82,3% de respaldo que obtuvo Antonio Basagoiti en su elección en 2008, cuando el partido salía del terremoto provocado por la renuncia de María San Gil a la presidencia. “A nadie le interesa ahora una situación incontrolable”, apunta otra fuente popular. Y a quien le favorece más la estabilidad es a quien gobierna, es decir, al PP alavés, pese al amplio malestar que ha causado en sus filas el defenestramiento de Iñaki Oyarzábal de la secretaría general.

La jornada

10.25. Llanos presenta el informe del grupo parlamentario.

10.30. Intervención de la secretaria general, María Dolores de Cospedal.

10.55. Comunicaciones de Maroto y De Andrés.

11.15. Informe de gestión de Oyarzábal.

11.35. Intervención de Alfonso Alonso.

11.45. Discurso de Antonio Basagoiti.

11.55. Presentación y votación de las ponencias económica y política.

12.35. Quiroga defiende su candidatura.

13.10 a 14.00. Votación.

16.00. Proclamación de resultados. Quiroga habla como presidenta electa. Discurso de clausura de Mariano Rajoy.

Malestar al que puede sumarse el hecho de que su cargo haya ido a parar a una dirigente vizcaína como Llanos y que la resolución de la crisis, pese a que todos los consultados se esfuercen en insistir en que lo importante es el acuerdo alcanzado, suponga en buena medida que Quiroga haya vencido en el pulso planteado con el presidente alavés, Alfonso Alonso.

Quiroga no teme un elevado voto en blanco, apuntan fuentes de su entorno, en el que se piensa que “la tormenta ya ha pasado” y no se aprecia una intención especial de revancha. Todo el mundo en el partido, recuerda un cualificado juntero, es consciente de que la organización necesita recomponer su imagen externa e interna tras la frontal pelea, y a partir de ahora ganar “músculo” con la vista puesta en las elecciones municipales y forales de 2015. “Las generales le importan sobre todo a Rajoy, pero donde nos la jugamos nosotros es en los comicios de 2015, y nos jugamos gobiernos”, añade.

La recomposición de puentes ya se manifiesta en gestos internos. Uno de los primeros mensajes de felicitación que recibió Llanos fue el de Javier de Andrés, la gran apuesta alavesa por el cargo que ella ha acabado ocupando una vez que Oyarzábal decidió apartarse de la pugna para facilitar un consenso.

Y el hasta hoy secretario general y su sucesora cerrarán la próxima semana el traspaso de poderes. Primero por la mañana, en los pasillos del Parlamento, y luego en la apertura oficial del cónclave, Llanos se esforzó en transmitir una idea: el partido llega “unido” al congreso extraordinario. En Génova, 13, tras el respaldo público a Quiroga de la propia secretaria general, María Dolores de Cospedal, varios miembros de la dirección nacional trabajaron hasta última hora con gestiones contrarreloj para rebajar las pretensiones de Alonso, en última instancia, apoyado por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Y una de las reflexiones que se ha afianzado en el PP nacional es que la dirección ha vivido dos batallas internas en menos de dos semanas, primero en Andalucía y luego en Euskadi, con escenarios radicalmente distintos, pero ambas reflejan un prolongado enfrentamiento entre Cospedal y Santamaría. En la cúpula se daba por hecho que, aun con dificultades, la situación se resolvería antes del congreso.

En cualquier caso, una vez resuelta la composición de la ejecutiva, los populares saben que aún quedan por despejar las divisiones tras el exacerbado pulso mantenido entre Quiroga y Alonso. Algunos dirigentes temen que este proceso acabe menoscabando los apoyos internos a la presidenta. No obstante, ante la visita de Cospedal y de Mariano Rajoy, quien siempre ha respaldado públicamente a Quiroga, esperan que el partido se vuelque para ofrecer una imagen de unidad. Esto es, la que siempre acaba siendo la escenificación final del partido ante las crisis internas.