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Así se deconstruye un DVD

Una empresa madrileña desarrolla un sistema pionero en España destinado a dar una segunda vida a discos compactos desechados

Parte de sus trabajadores son personas con discapacidad intelectual

Trabajadores separan las carátulas de las cajas de DVD. Ampliar foto
Trabajadores separan las carátulas de las cajas de DVD.

El tráiler llegó lleno de DVD con películas que nunca nadie iba a ver, cuyo destino natural sería China o un vertedero español. Y, sin embargo, el viaje fue más breve, el camión descargó en un centro ocupacional en Pozuelo de Alarcón, a unos pocos kilómetros de Madrid. José Antonio, Santiago o Carlos se miraron extrañados cuando los trabajadores de la empresa madrileña Eco al Cuadrado depositaron frente a ellos aquel montón de CD y carcasas. Son tres de las personas con discapacidad intelectual que cada día acuden a la fundación Gil Gayarre para trabajar. Ese día iban a aprender algo nuevo: a destruir. Más de 300 toneladas de este material ha sido reciclado mediante un sistema pionero en España del que ellos son una parte fundamental.

Distribuidos en mesas en grupos de cuatro o cinco separan el plástico de las carcasas y separan los elementos que compone un DVD en cajas.

Empleados transportan carátulas ya separadas. ampliar foto
Empleados transportan carátulas ya separadas.

Por un lado el disco, por otro la carátula, en otra el envoltorio. El trabajo es mecánico y meticuloso, los miembros de la fundación no hablan mientras lo desarrollan, concentran su mirada en los CD que deben deconstruir. Todos se complementan, a unos les gusta más arrancar el plástico y a otros apilar los discos. Los dispositivos provienen de empresas con excedentes o, incluso, de incautaciones policiales de películas pirata. En otras ocasiones los tráileres llegan cargados de material editorial: revistas envueltas en plástico acompañadas de un DVD que se han quedado en la trastienda del quiosco o en el almacén de las editoras.

Hasta ahora su destino era China, donde decenas de empresas especializadas en reciclaje daban una segunda vida a estos elementos, pero desde que el país asiático impuso trabas a este tipo de importaciones, Eco al Cuadrado desarrolló esta técnica para realizar esta labor en España. “China no quería convertirse en el vertedero de Europa, así que las compañías españolas se vieron con problemas para reaprovechar los DVD. Por otro lado, las fundaciones cada vez tenían menos trabajo con el que ocupar a sus miembros”, explica Pedro Rabanal, trabajador de la empresa. Si no fuera por este proceso, este material acabaría en un vertedero, pero por separado, cobran valor para poder entrar de nuevo en el mercado.

Al salir de este centro de Pozuelo, ya separados, los DVD viajan hasta los centros penitenciarios de Aranjuez y Navalcarnero. Allí disponen de maquinaria especializada que los tritura. Los CD y las carátulas quedan reducidos en pequeños cachitos divididos por colores: los verdes provienen de una carcasa que envolvía un videojuego que no llegó a entretener, los azules fueron un día una película que no amenizó una noche con palomitas. El siguiente paso del proceso funde estos trozos diminutos y los convierte en churritos que, a continuación, se cortan y quedan convertidos en piezas circulares. En este punto, el material está listo para convertirse en otro CD, una maceta o incluso una estantería.

Menchu García es empleada de la fundación Gil Gayarre y ha comprobado cómo esta tarea, que puede resultar aburrida a primera vista, es un gran aliciente para las personas con discapacidad intelectual. “A unos les enseña a trabajar en equipo, a otros les da disciplina, otros tienen la oportunidad de ocupar toda su hiperactividad llevando las cajas”, detalla.

José Sevilla, gerente de Eco al Cuadrado, apunta que este es el único modo de reciclar este tipo de material: “Existen máquinas que separan los elementos automáticamente, pero son demasiado caras y requieren muchísimo material para ser rentables. Ahora en España solo se puede hacer de manera manual”. Él las ha bautizado “destrucciones verdes”. Cada vez que visita este centro de Pozuelo, los recicladores le reclaman más trabajo, pero es cierto que a veces la materia prima escasea. Las fundaciones Aprocor y Nuevo Horizonte también participan en el proyecto.

Madrid ha tomado el relevo de China y trabaja para que las películas que no han acabado en una estantería no mueran en un vertedero. Basta con saber deconstruir un DVD.

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