El aeropuerto de Castellón abrirá en cinco meses y buscará a turistas rusos

La Generalitat prevé llegar a 1,2 millones de pasajeros a partir de 2024

Alberto Fabra reunido con empresarios antes de comparecer para informar sobre la concesión del aeropuerto.
Alberto Fabra reunido con empresarios antes de comparecer para informar sobre la concesión del aeropuerto. ÀNGEL SÁNCHEZ

El aeropuerto de Castellón abrirá a partir de septiembre y estará plenamente operativo en 2015. Es la previsión marcada por el Gobierno valenciano y la que deberá cumplir SNC-Lavalin, la adjudicataria de la gestión y explotación del aeródromo. El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, alabó este martes la competencia del grupo canadiense para que la llegada del primer avión sea una realidad. “Ese día haremos una gran fiesta”, dijo.

Fabra reunió a los representantes empresariales y turísticos de Castellón para explicar en qué consistirá el plan de explotación, pero, tanto en este encuentro privado como en la posterior comparecencia pública aportó pocos datos. “Cuando la empresa firme el contrato (en quince días) vendrá y nos explicará qué planes”, dijo. Habrá que esperar hasta entonces para saber si ha cerrado acuerdos con aerolíneas para que operen desde la base de Vilanova d’Alcolea. No en vano, Lavalin gestiona 16 aeropuertos en Europa y logró 58.000 vuelos el año pasado, tal y como se encargó de apuntar y reiterar Alberto Fabra.

Lo que sí avanzó el presidente del Consell es que los planes pasan por una explotación “fundamentalmente turística”. “No estamos cerrados a nada (en referencia a posibles planes como aeropuerto de mercancías) pero el proyecto está basado en pasajeros”, apuntó. Destacó Rusia como potencial suministrador de viajeros: “Hay muchas posibilidades, el sector turístico ruso es fundamental, también el de gente mayor, pensionistas”. Empresarios turísticos citaron Europa como el principal mercado.

Fabra no habló de previsión de pasajeros en el primer año de apertura pero aseguró que, según los informes técnicos, es “factible” que se llegue a los 1,2 millones a partir de 2024. Será entonces, cuando se alcance esa cifra, cuando Lavalin deberá empezar a pagar por la explotación. En concreto, 1,2 millones de euros y un euro por cada pasajero de más.

El grupo canadiense recibirá 24,5 millones de la Generalitat

El grupo canadiense gestionará el aeropuerto en los próximos 20 años y recibirá el montante de 24,5 millones de la Generalitat en la primera década. No podrá recibir más de 4,5 millones anuales y sus ingresos no estarán condicionados al número de turistas. Sus previsiones de tráfico se refieren “fundamentalmente” a tour operadores, charters y compañías low cost.

“Con el contrato se garantiza que no haya pérdidas y que la empresa se preocupe en traer el mayor número de pasajeros posible y garantizar, con ello, que tenga beneficios la empresa y la Comunidad Valenciana”, dijo el presidente valenciano. Fabra alabó la "solvencia" del grupo y su experiencia en la gestión de aeropuertos en Europa y lo citó como la clave del éxito para Castellón.

Desde el sector empresarial, el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Castellón, Carlos Escorihuela, apuntó a 2015 como el año de la “consolidación” de la instalación y dio por perdida su apertura este verano. Escorihuela reveló que la empresa contactó con él antes de la licitación (pero en los meses en los que se anunció esta vía) para interesarse por las posibilidades turísticas de la provincia.

El despertar de un mal sueño

L. O., Castellón

Sensatez y sentido común. Para el presidente valenciano, el relevo de Carlos Fabra como el hombre a quien la Generalitat dio plenos poderes sobre todo lo que rodeó el aeropuerto de Castellón ha implicado el fin de una era de despilfarro. Desde que el vicepresidente José Ciscar sustituyó al exbarón provincial, el aeropuerto gasta un 81% menos. “Hice que llevara las riendas de Aerocas en un momento difícil para que pusiera sensatez y sentido común”, dijo. A él le encargó que el día de ayer, el del anuncio de que el aeropuerto tiene un gestor que lo quiere poner en marcha, fuera una realidad. Es el final (o el principio del final) de un mal sueño.

Han pasado tres años desde la sonada inauguración protagonizada por Fabra y el expresidente de la Generalitat, Francisco Camps. “Hoy empieza la transformación socioeconómica de Castellón”, dijo el expresidente de la Diputación. Pero poco después el proyecto ideado a finales de los años noventa como la guinda a un pastel de delirios urbanísticos se sumió en un tremendo caos. El aeropuerto empezó a construirse hace una década y se pensó para justificar las decenas de PAI de golf y la masiva construcción de urbanizaciones en el litoral castellonense que no han visto la luz.

La mediática inauguración y su frustrada apertura solo sirvieron para exacerbar el despilfarro de estos años. Diarios como The Guardian, The Telegraph y The New York Times han dedicado espacio a lo que ha sido ejemplo de elefante blanco y criticado gastos como los 50 millones en publicidad de un aeropuerto sin aviones. Ahora ya no hay publicidad, ni patrocinios millonarios a clubs de fútbol. Todo para borrar la mala imagen del “aeropuerto del abuelito”.

El contrato con SNC-Lavalin es la solución hallada por el Consell después de que nada saliera como se previó. La Generalitat ha pagado una obra que debía asumir la iniciativa privada y pagará otros 24,5 millones para su explotación pese a que iba ser la contraprestación por la construcción.

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