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Las obras del paseo de la Dirección se reanudarán “en unos días”

El Ayuntamiento insiste en que es "inminente" pese a que llevan un año "desbloqueadas" sin que se haya movido una piedra

El estado de las obras paralizadas ayer en el paseo de la Dirección. Ampliar foto
El estado de las obras paralizadas ayer en el paseo de la Dirección.

Hace ya un año que el Ayuntamiento de Madrid (PP) anunció que había desbloqueado las obras del paseo de la Dirección, presionando a Dragados para que aceptara un cambio en el plan urbanístico original, pero todavía no se ha movido ni una sola piedra en la zona, para enojo de los vecinos, que llevan seis años aguantando barro, cascotes y vallas.

Fuentes municipales insisten en que es “inminente”, “cuestión de días”, que las obras se reanuden, tras el ultimátum lanzado a la constructora a principios de diciembre. Los trabajos llevan más de dos años paralizados.

El área tiene 166.156 metros cuadrados de superficie. Según el proyecto inicial, se iban a construir 2.822 viviendas. Además, se desdoblaría el paseo, de casi dos kilómetros de sinuoso recorrido y un carril por dirección, para descongestionar el tráfico. Dragados comercializaría 1.972 viviendas libres repartidas en cuatro torres de 18 a 24 plantas (dos en la confluencia del paseo de la Dirección con la calle del Marqués de Viana, y otras dos junto a la calle del Capitán Blanco Argibay), y el Ayuntamiento se quedaría con 850 pisos protegidos.

Se iniciaron entonces las difíciles negociaciones para expropiar, con dinero municipal, los terrenos sobre los que se iban a levantar los pisos una vez fueran realojadas las familias de la zona. El plazo de la concesión a Dragados era de seis años, con una posibilidad de prórroga de 18 meses. Expiró en marzo de 2013 sin que la constructora hubiera cumplido con lo acordado.

Las obras del paseo de la Dirección se reanudarán “en unos días”

Para entonces, el Ayuntamiento ya sabía que el proyecto era inviable: Dragados atravesaba problemas de financiación, los pisos iban a ser difíciles de vender, y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria complicaba que cuadrasen las cuentas de la operación. Así que decidió modificar el plan urbanístico para convertir parte de la vivienda libre proyectada en protegida, en principio más fácil de colocar, puesto que el Ayuntamiento tiene una lista de espera de 13.000 personas.

El nuevo plan preveía construir 47.500 metros cuadrados de vivienda libre (unos 500 pisos) y 149.750 de vivienda protegida (unos 1.500 pisos; el 40% a precio básico y el resto a precio limitado).

En principio, Dragados se opuso, pero el Ayuntamiento aprovechó su posición de fuerza, una vez expirado el plazo legal para llevar a cabo la obra, para renegociar las reglas del juego. Dragados tendría que reubicar en un bloque de viviendas a las familias cuyos terrenos habían sido expropiados y finalizar la urbanización del área antes de septiembre de este año. Para la construcción del resto de viviendas, libres o protegidas, el Ayuntamiento no impuso un plazo.

Aquello fue en marzo de 2013. En diciembre se entregaron los pisos a las familias (en principio había 213, lo que obligaba a construir dos bloques, pero muchas de ellas renunciaron al realojo). Una vez finalizado este trámite, las excavadoras tenían vía libre para urbanizar el área y acabar con las vallas, cascotes y barro. Pero todavía no se ha movido ni una piedra.

Así las cosas, el portavoz de la asociación de vecinos La Ventilla-Almenara, Francisco Barrueco, ya no se cree nada: "No confiamos más en las promesas de Urbanismo. Es la enésima vez que nos prometen una solución inminente, pero mientras tanto seguimos viviendo entre cascotes y zanjas".

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