Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mucho mercado para tan poca flor

Mercabarna estudia el futuro del recinto, donde las ventas han caído un 20%

La gestora y los operadores no descartan destinar el espacio a otros productos

El Mercado de la Flor de Sant Boi de Llobregat (Baix Llobregat)abrió en 2008 tras 24 millones de inversión y con el objetivo de disparar las ventas del sector. Cinco años después, Mercabarna-Flor no ha cubierto las expectativas. Todo lo contrario. La crisis ha hundido un 20% las ventas, una parte de los operadores han cerrado y unos 3.000 metros cuadrados de los 15.000 disponibles están vacíos. Mercabarna busca operadores que llenen el vacío y que le permitan reducir el déficit de explotación de 400.000 de euros de las instalaciones diseñadas por el despacho del arquitecto argentino Willy Müller. Desde la Asociación de Mayoristas del Mercado no descartan del todo que el mercado deje de estar dedicado al negocio de la flor en el futuro. Mercabarna tampoco.

La gestora del mercado mayorista de Barcelona se ha dado un año de plazo para intentar resolver la situación. Ha encargado un estudio de rentabilidad del recinto y ha contratado a una consultora para que busque nuevos operadores, pero la premisa de que los nuevos ocupantes sean del mismo sector se han acabado. En 2008 eran 51 operadores y ahora hay 46, pero de esos cinco son nuevos y algunos no tienen que ver nada con flores, plantas o complementos. Y además ha cerrado con vallas metálicas una amplia zona libre de ocupantes en la zona diáfana del recinto, que antes estaba completamente ocupada.

“Trabajamos con la realidad y hemos optado por reubicar a las empresas para que ocupen la mitad del mercado porque así habrá expectativas para el resto de espacio”, explica Josep Tejedo, el director general de Mercabarna. El espacio se vende con un atractivo diferente al que regía hace unos años: “¿A quién le interesa estar cerca del aeropuerto?”, se pregunta el ejecutivo de la empresa pública, quien afirma que cada año son necesarios 700.000 euros para pagar la amortización de las obras. Si la situación no se resuelve en ese plazo, Mercabarna buscará otras alternativas.

Los operadores han caído de 51 a 46 y hay 3.000 metros cuadrados vacíos

Los ánimos en el interior del recinto no son los mejores. “Yo he perdido el 65% de las ventas y antes tenía dos trabajadores; ahora estoy solo”, comenta Jaume Mateu una mañana sin excesivo trabajo, que parece que será la tónica de este año. “Las ventas han caído en picado desde 2008”, explica Ascensión Escobar, especializada en complementos, quien explica que cuando se abrió el nuevo mercado, forzado por el incendio del recinto de la flor en 2001, “todos cogimos un poco más de superficie y al reducirse las ventas y subir el canon, nos vimos afectados”. También influyó un poco que el nuevo mercado estará aislado del resto de Mercabarna, limitando el movimiento interno. El actual está totalmente aislado.

Todos los mayoristas consultados reconocen que la crisis que sufren es la misma que se extiende al resto de sectores. La crisis en mayúsculas.

Eso sí, agravada por la falta de cultura de la flor existente en España y la subida del IVA, que ha pasado del 8% al 21%. Y también porque el mercado de Sant Boi compite con el de Vilassar de Mar, repartiéndose los días fuertes de venta, si es que todavía los hay.

“Tendría que haber uno y ya está”, apunta Fernando Gallego, el presidente de la Asociación Mayoristas del Mercado Mercabarna-Flor. El máximo responsable de la patronal alude a la falta de apoyos por parte de las autoridades y sobre todo a la ausencia de una “política adecuada”, que ha conllevado una carrera contrarreloj para tapar agujeros. “No se puede condenar a este mercado a la desaparición por falta de ayudas, pero lo más importante es el planteamiento que se haga, estemos donde estemos en el futuro”.

Tejedo asegura que Mercabarna ha hecho todo lo posible para intentar salvar el mercado de la flor. Búsqueda de operadores, acompañamiento al sector e incluso la búsqueda de proveedores en países africanos y americanos. Incluso conseguir que las ventas del pasado mes de diciembre crecieran un 20% gracias a la ostentosa boda que Gulraj Behl y Shristi Mittal, sobrina del multimillonario indio del acero, Lakshmi Mittal, celebraron por todo lo alto en Barcelona.