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El arte como servicio público

El Macba recopila diez años del proyecto de Antoni Abad ‘Megafone.net’ que da voz a los colectivos marginales

Imagen de uno de los proyectos de 'Megafone.net', de Antoni Abad.
Imagen de uno de los proyectos de 'Megafone.net', de Antoni Abad.

Todo empezó con los taxistas de Ciudad de México, un colectivo imprescindible para la abarrotada metrópolis latino americana y al mismo tiempo denigrado y considerado poco más que un conjunto de peligrosos maleantes. “Era 2004 y la tecnología móvil empezaba a desplegar todo su potencial, así que decidimos utilizarla desde el ámbito artístico para dar voz y visibilidad a colectivos que no suelen aparecer en los medios de comunicación, a menos que no sea en un contexto negativo”, explica el artista catalán Antoni Abad (Lleida, 1956), rodeado por las proyecciones de la instalación, que celebra en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), hasta el 24 de junio, una década de Megafone.net. “Así lo bautizaron los motoboys, los indispensables mensajeros de San Paolo de Brasil”, recuerda Abad que bajo este nombre ha reunido los 13 proyectos realizados hasta la fecha, que constituyen un claro precursor de las redes sociales.

Después de los taxistas, el artista involucró en su iniciativa los gitanos de Lleida y León y las prostitutas de Madrid. En cada caso la estrategia fue la misma: dotar un cierto número de personas de un determinado colectivo marginal de teléfonos móviles y darles acceso a una interfaz en Internet donde publicar en tiempo real textos, fotos y audios, con el objetivo de contar sus vidas, a menudo ignoradas y modificar las percepciones equivocadas difundida por los medios de comunicación. “Por un lado quisimos liberar socialmente los móviles y por el otro utilizar el museo como base de acción y el dinero destinado al arte para iniciativas de corte más social”, asegura Abad, que al lanzarse en la aventura del arte digital, abandonó un carrera de escultor y videoartista, representado por galerías como Estrany - de la Mota o Olivia Arauna, con excelentes proyección en el mercado del arte.

“Más bien decidió invertir el capital de prestigio internacional acumulado en sus primeros 25 años de trayectoria individual”, puntualiza Roc Parés, comisario de la exposición Megafone.net 2004-2014, con la colaboración de las conservadoras del Macba, Cristina Bonet y Soledad Gutiérrez. La autorreferencialidad de los primeros proyectos experimentó una vuelta de tuerca con Canal Accesible, realizado con 40 personas de Barcelona con discapacidades motoras y producido por el Centro Arts Santa Mònica. “En los proyectos anteriores los participantes explicaban su realidad, pero Canal Accesible se convierte en una herramienta para denunciar las barreras arquitectónicas y los casos de incivismo”, explica Abad, hablando del proyecto que en 2006 le valió el Premio Nacional de la Generalitat de Cataluña y el Golden Nica, el galardón más cuantioso y prestigioso de las arte electrónicas, que concede el Ars Electronica Center de Linz (Austria). Los discapacitados protagonizaron también proyectos en Ginebra y Montreal, si bien por otro lado Abad siguió trabajando con otros colectivos desfavorecidos: los refugiados saharauis de Argelia, los inmigrantes latinos y asiáticos de Nueva York o las víctimas del conflicto armado colombiano.

Todos ellos se muestran en las pantallas que rodean una grande mesa, metáfora del carácter colectivo de la obra, mientras que tres documentales, realizados por Gloria Martí, revelan la trastienda del proyecto y sus relaciones con las instituciones sociales, políticas y artísticas. Para la muestra también se ha creado una nueva aplicación para iPad que permite acceder fácilmente a toda la documentación contenida en la web del proyecto (http://megafone.net). “La nube de tags, donde aparecen todos los temas abordados en los 54.000 mensajes, enviados por los 254 participantes de los 13 proyectos, para mi es la verdadera poesía total y el motivo por el cual he preferido hacer un proyecto de estas características en vez de encerrarme en mi estudio para intentar imaginar lo sublime”, concluye Abad.